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Mi escritorio en la nube

Por Álvaro Aritio, Departamento de Gestión de Áudea

Almacenamiento en la nube. Google, Apple y ahora Microsoft. Ya hace tiempo que el concepto de almacenamiento en la nube nos es familiar, es algo con lo que llevamos conviviendo mucho tiempo con el correo electrónico, pero en los últimos tiempos está cobrando una importancia cada vez más grande. Y es que ahora no hablamos de almacenar en un servidor nuestro correo, sino toda la información que podamos tener en nuestro equipo.

Llevamos un tiempo escuchando las bondades y peligros de estas tecnologías. Lo bueno que es poder acceder a nuestra información desde cualquier lugar del mundo y los peligros en materia de privacidad que esto conlleva. Pero el avance de esta idea parece imparable, y el público general parece aceptarla de buen grado.

Ejemplo claro es Facebook: no hay nada que más preocupación nos genere que la confidencialidad de nuestra vida privada; sin embargo, los usuarios de la red social por excelencia no paran de crecer, a pesar de los problemas sonados de falta de seguridad que ha tenido la compañía.

Pues bien, ahora es Microsoft la que recurre a la nube como propuesta de servicio a sus clientes. Windows 8, el nuevo sistema operativo de la compañía que tiene previsto ver la luz en 2012, ofrecerá la posibilidad de guardar nuestro escritorio en la nube, pudiendo acceder a él desde cualquier ordenador o tableta con conexión a Internet.

En principio parece algo interesante y que ofrece beneficios a sus usuarios en tanto en cuanto podremos acceder a nuestra información cuándo y dónde queramos. Pero la duda que nos suscita es cómo y qué garantías de confidencialidad nos ofrece. Y es que aspectos como la foto de fondo de escritorio pueden carecer de importancia, pero cuando hablamos del historial de navegación, carpetas personales o contraseñas grabadas en el sistema, la cosa cambia.

Microsoft ha publicado un documento donde resalta las ventajas del almacenamiento remoto e incide en que se trata de algo opcional, explicando las medidas de seguridad con las que contará el servicio: cifrado de datos, contraseñas y transmisiones, envío de código de verificación al móvil del usuario la primera vez que utilice el servicio y el compromiso de no compartir los datos con terceras partes. Pero esto parece no haber sido suficiente, ya que ya se han alzado las primeras voces alertando de posibles fallos de seguridad en el sistema. Y es que algunos expertos de seguridad califican las garantías que ofrece Microsoft de estándar, unas garantías mínimas que no ofrecen la seguridad necesaria para la importancia de los datos en juego.

Una cosa está clara: estos servicios de acceso a nuestra información y de sincronización automática entre diferentes dispositivos ya no son algo que se nos ofrece como un añadido de valor a un producto, sino que es algo que el usuario requiere y reclama. Son una necesidad. No es por lo tanto cuestión de hacer o no hacer, sino de cómo hacerlo.

Es en este punto en el que estamos, y como para cualquier nueva tecnología en la que encontramos dudas razonables sobre la seguridad de nuestra información, el mejor consejo es la prudencia y aplicar las buenas prácticas que ya todos conocemos, como por ejemplo, evitar conectarse a través de wifi abiertas, tener contraseñas robustas, conocer las condiciones de seguridad y privacidad del servicio y, sobre todo, no hacer nada de lo que luego nos podamos arrepentir.


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