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Hemos probado: Nokia Lumia 800

Esto, sin duda, es otra cosa. Empezaremos diciendo que la experiencia de uso del Lumia 800 no tiene absolutamente nada que ver con la de los últimos Symbian de Nokia. Y eso es bueno.

Sobre el diseño: elegante, bonito, compacto, en una única pieza de policarbonato. El nuestro era de color negro, pero Nokia tiene previsto ampliar la gama de colores. Los botones son simplificados e intuitivos, tanto los físicos (volumen, cámara y bloqueo de pantalla) como los tres “virtuales” (atrás, menú y búsqueda).

El teléfono es muy cómodo de sujetar gracias a la ligera curvatura. El acabado pulido es impecable, pero nos puede jugar alguna mala pasada en forma de resbalones, así que los menos hábiles harán bien en utilizar la funda que viene de regalo en la caja (buen detalle del fabricante).

Se agradece que no haya que abrir la carcasa para meter la tarjeta SIM, aunque eso implica que Nokia se ha unido al club de los que no nos dejan sacar la batería. La única pega es la apertura de la ranura del cargador, un poco rebuscada y de aspecto un tanto frágil.

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El dispositivo incluye una pantalla AMOLED de 3,7 pulgadas y con protección Gorilla Glass, de las mejores que hemos visto y muy sensible. También se ha conservado uno de los tradicioanles puntos fuertes de los anteriores Nokia: una cámara de 8 MP con función automática y posiblidad de configurar detalles al gusto del consumidor.

La interfaz Metro de Windows Phone Mango es intuitiva, atractiva y, si se nos permite el atrevimiento, un soplo de aire fresco para un mundo dominado por iOS, Android y una obsesión general por copiar la imagen de Apple. Funciona deprisa, tanto al arrancar -una bendición- como al abrir aplicaciones o navegar por Internet. La versión móvil de Internet Explorer nos ha sorprendido gratamente.

Quien utilice Android o iOS difícilmente se plantearía cambiar a Symbian, claramente un paso atrás. Pero Windows Mango sí merece una oportunidad. En general es sencillo y da acceso a funciones y aplicaciones con pocos clics, algo que siempre se echó de menos en Symbian, y lo hace en un entorno futurista y dinámico.

Nos gustan los iconos "vivos" de inicio, que varían en función de lo que tengamos. La página de inicio, con las aplicaciones en casillas, es clara y directa y se puede configurar a gusto del usuario. También funciona fenomenal la agrupación de amigos en Contactos: en una misma pantalla vemos teléfonos, correos, amigos de redes sociales, y desde allí podemos enviar mensajes, e-mails o recibir notificaciones de novedades.

Microsoft y Nokia están haciendo el esfuerzo de incluir cada vez más aplicaciones en el Marketplace, pero es evidente que su catálogo aún tiene mucho que envidiar a la AppStore y el Android Market. Compensando esa escasez, Nokia Música y Nokia Drive vienen de serie y funcionan muy bien. Y es de suponer que si los teléfonos tienen éxito, los desarrolladores lleguen detrás.

También nos hemos llevado una buena experiencia del SkyDrive, el almacenamiento en la nube de Microsoft donde podemos guardar fotos o archivos de Office, por ejemplo, y modificarlos o crearlos desde el teléfono. En cambio, nos ha resultado algo enervante el diminuto teclado virtual, que recomendamos utilizar directamente con el teléfono apaisado o empleando una púa para no perder los nervios.

En definitiva, una ruptura radical de Nokia con sus smartphones anteriores, en general farragosos y complejos. El sistema operativo del Lumia 800 no satura con información ni largos procesos de configuración, apostando por la sencillez y la intuición. Si a eso sumamos un excelente hardware, tenemos finalmente tal vez no un iPhone killer, pero sí un rival de consideración.


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