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El paso de shadow IT a la tecnología como servicio en la empresa

Nieves Franco es directora comercial de Arsys

¿Están preparadas las empresas para el nuevo escenario de trabajo que propicia el cloud computing? En los últimos años han aflorado un sinfín de servicios y herramientas basados en Internet, muchos de ellos orientados a facilitar el intercambio de información, en cualquier momento, desde cualquier lugar y a través de cualquier dispositivo móvil. Sin embargo, ¿son conscientes las organizaciones de que muchas de estas aplicaciones ya están implantadas oficiosamente y en uso por parte de muchos de sus empleados? Muchas de ellas no. La razón no es otra que, en muchos casos, las empresas están, tecnológicamente hablando, a años luz de sus empleados.

Hablamos del uso de las redes sociales en el trabajo; pero también de los sistemas de almacenamiento en la nube o de los correos electrónicos que enviamos a una cuenta personal con material de trabajo para poder acceder a la información desde casa. Las posibilidades son cada vez más. El uso de estas aplicaciones personales con fines profesionales es lo que se denomina  shadow IT de las organizaciones o “TIC en la sombra”. Están en la sombra porque escapan al control de los CIO y responsables TIC y  escapan a través del navegador, no de los sistemas de permisos y usuarios, de los firewalls o de cualquier otro sistema de seguridad lógica.

Que una organización sea capaz de hacer frente a esta corriente y de adaptarse a los usos y aplicaciones que precisan sus empleados para mejorar su productividad dependerá de la capacidad que tengan para observar, escuchar y entender sus necesidades y hacerlo desde una óptica global, comprendiendo que Internet es una herramienta social y abierta, al alcance de todos. Sólo una mentalidad abierta y una nueva forma de entender el modelo tecnológico asegura la capacidad competitiva de las organizaciones. Es más, aquellas compañías que sepan aprovechar desde el primer momento todo este potencial estarán contribuyendo a mejorar la productividad de sus empleados, poniendo a su disposición servicios corporativos de cloud, con todas las garantías de accesibilidad, seguridad y confidencialidad.

Mientras que en el pasado, el grueso de la inversión tecnológica correspondía al hardware, tanto por los costes iniciales de adquisición, como por los recurrentes de su mantenimiento y administración diaria o la continua necesidad de ir innovándolo y actualizándolo, hoy las herramientas tecnológicas más rentables y más usadas por los usuarios pueden ser un correo electrónico que siempre funciona, un disco duro online para enviar cómodamente archivos corporativos o un ordenador corporativo en la nube que facilita el teletrabajo.

Las organizaciones, con los CIO como principales impulsores de la transformación tecnológica,  deben entender cuanto antes cómo está influyendo el cloud en su negocio y contribuir a que emerja toda la tecnología en la sombra que los usuarios demandan. El primer paso es preguntarse qué queremos hacer con la tecnológica  y no qué tecnología queremos usar.  Esto es cloud.
 


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