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La industria se lleva los DRM a la nube

Después de años -más de los que queremos pensar- de resistencia, la industria del entretenimiento empieza a experimentar con Internet. No es que hayan dejado de clamar al cielo y proclamar que Internet les arruina y necesitan leyes brutales y grandes operaciones policiales para defenderse, pero al menos ahora intentan hacer algo de negocio aprovechando las ventajas de la computación en nube.

El problema, como señala un artículo en The Verge, es que la única forma de convencerlas parece ser el regreso de los odiados DRM, siglas en inglés de "gestión de derechos digitales" y que corresponden a tecnologías que impiden reproducir o copiar un archivo fuera de su plataforma.

Así, por mucho que en su día celebrásemos con alborozo que Steve Jobs renegaba de estos sistemas en iTunes, sólo tenemos que echar un vistazo a los nuevos servicios en la nube para encontrar la nueva generación de DRM. Spotify o Netflix, por ejemplo, por no hablar de la plataforma Ultraviolet de cine con su correspondiente y confuso universo cerrado, con complejos límites en función del dispositivo y la forma en la que accedemos a las pelúclas. Sin olvidar esas películas alquiladas en Facebook y que sólo podían verse en su reproductor.

No nos creamos que esto es sólo imposición de la industria. A Amazon, por ejemplo, le viene muy bien vender libros para Kindle que sólo pueden leerse en su dispositivo o en sus aplicaciones para móviles y navegadores.

Ese secuestro de los archivos que uno ha comprado garantiza que seguiremos utilizando la plataforma mientras queramos tener acceso a nuestros libros y discos… o hasta que encontremos una herramienta de dudosa legalidad con la que rescatarlos. Cosa que, como todos sabemos, ocurrirá tarde o temprano, así que no entendemos por qué se molestan.


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