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Contraseñadifícil tampoco es la contraseña perfecta

Hace no tanto un cómic de Xkcd resumía la frustración habitual de muchos internautas que, en un esfuerzo de mantener sus cuentas seguras, acaban con galimatías alfanuméricos que luego resultan más débiles que, por ejemplo, frambuesaespeluznante, que además es mucho más fácil de recordar.

Sin embargo, el entusiasmo por esta solución sencilla a nuestros problemas de contraseñas, las llamadas passphrases, ha terminado apagándose un poco, no porque la idea sea mala, sino porque somo un poco vagos, o mejor dicho, poco imaginativos.

Al parecer, la inmensa mayoría de la gente opta por frases que son o bien un sustantivo "modificado" (como nuestra frambiesa) o bien un verbo con un complemento (como "nadardeprisa"), habitualmente con dos palabras y por lo general en combinaciones que podrían darse en una conversación normal, lo que reduce enormemente la entropía -y por tanto, la seguridad- de la fórmula.

En otras palabras, juntar palabras normales y corrientes sin números ni símbolos es una buena idea como contraseña, siempre y cuando seamos capaces de alejarnos del lenguaje natural y acabemos con un embrollo de palabras que, una vez más, es un galimatías difícil de recordar.


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