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Emprendedor y empresario, ¿un mismo perfil?

Emilio Márquez, CEO de Networking Activo

En la empresa de la crisis debemos ser todoterreno. Da igual nuestra posición. También nuestros orígenes. No importa que comencemos con un proyecto cien por cien digital que reclama al usuario tiempo online; nuestro objetivo es convertirnos en la figura que lleve a buen puerto un proyecto que parte. Así funciona esto. Pero no todos los profesionales reaccionan de la misma manera a las situaciones de riesgo. La experiencia me dice que existen dos perfiles definidos: el emprendedor y el empresario.

Por un lado, tenemos la figura del emprendedor, de la persona que cree y valora su proyecto, y que está preparada para recorrer los diferentes escenarios que se le planteen para conseguir sus objetivos. El emprendedor de Internet es abierto, inquieto, social y rápido, capaz de admitir que la velocidad de la red marca tanto su evolución profesional como la del proyecto, y dispuesto a interactuar con el público. Un profesional nacido en el seno de la WWW no concibe el organigrama 1.0 en la empresa.

El empredendedor se caracteriza, sobre todo en sus comienzos, por ser pasional, atrevido y arriesgado, por dar pasos que otros se cuestionan y parecen ir rumbo a la catástrofe. Incluso cuando ésta se produzca, el emprendedor será capaz de levantarse, recibir la lección pertinente y aplicarla aprendiendo de sus propios errores. La vida de un emprendedor digital es un constante devenir de cambios, donde asumir riesgos es el pan de cada día.

Por el contrario, el empresario está curtido en batallas, puede ser rígido en sus formas profesionales y apostar por lo seguro. Y no es que el empresario no pueda formar parte de proyectos digitales con acierto, aprender de sus errores y negociar en Internet, pero la semántica separa estas dos palabras a partir de los valores que representan. La figura del empresario es más 1.0 que la del emprendedor, y está más regida por las normas y mucho menos por la espontaneidad y el riesgo.

Puede que, como algunos defienden, todo emprendedor termine siendo empresario a medida que se desarrolla profesionalmente. No lo dudo. Pero lo cierto es que una vez recorrido el camino como emprendedor en Internet, es difícil que se olviden los orígenes y se caiga en ese perfil empresarial propio de las empresas offline.

No obstante, un cambio de tercio significativo se produce cuando el emprendedor crece como empresario y comienza a invertir en otras empresas, convirtiéndose en business angel. Teniendo en consideración el pasado para tratar con aquellos que ahora lo convierten en su presente. Un emprendedor convertido en empresario es uno de los mejores consejeros.

A pesar de los años y de mis labores como inversor, me sigo considerando más emprendedor que empresario. Siempre he trabajado con los entornos digitales, por lo que mi perspectiva profesional ha estado marcada por la evolución de Internet y sus cambios. He visto cómo el usuario siempre tenía algo que decir y lo he asumido para evolucionar profesionalmente al mismo ritmo que mis proyectos. Incluso la llegada de las redes sociales ha terminado cambiando mi filosofía de trabajo adaptando mi día a día a las herramientas de networking que de manera directa utilizo.

En conclusión, la figura del emprendedor y la del empresario deben formar un único perfil profesional para conseguir el mejor resultado en este entorno digital actual. Son como las dos caras de una moneda, por lo que lo ideal es que compartan las caracterísicas más destacables entre sí. De este equilibrio nace una figura empresarial que interesa por su capacidad para adaptarse a los tiempos que corren.

Twitter: @EmilioMarquez


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