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El Plan B

Las cosas que se pueden torcer, se tuercen casi siempre. Una empresa que acaba de empezar su camino como startup tiene que tenerlo previsto. En muchos casos se debe a un retraso en la tecnología, en otros a la falta de consolidación del modelo de negocio, y en muchos más, a un desequilibrio no previsto en las ventas.

En cualquier caso, tener un plan B es siempre muy recomendable. Ese plan debe incluir reducción de costes al máximo, concentración en los aspectos clave del negocio y vías de financiación alternativas para casos de necesidad.

Conviene que todo el equipo directivo haya participado en la creación del plan B y entienda su necesidad si llega el caso. Muchas empresas no salen adelante porque nunca habían previsto lo que podían hacer en caso de que nada saliera como lo tenían planificado.


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