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¿Qué es una startup? ¿Y qué no lo es?

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Una startup es una empresa diseñada para crecer rápido. No es necesario que una startup base su actividad en la tecnología, o que reciba fondos de inversores, o que esté diseñada para ser vendida. Lo único esencial es el crecimiento. Todo lo demás son factores que se desprenden de este crecimiento pero que tendemos a asociar con las startups.

Crear una startup no es fácil. No se puede crear una empresa y esperar a que llegue el éxito sin más. Es importante saber que es necesario trabajar para conseguir este crecimiento. Eso sí, cuando se consigue el crecimiento, todo lo demás llegará sólo.

La gente tiende a confundir el concepto de startup. No todas las empresas de nueva creación son startups. Millones de empresas se inician cada año, y sólo una pequeña parte de ellas son startups. La mayoría son empresas de servicios, y este tipo de empresas (por ejemplo, una peluquería) no están diseñadas para crecer rápidamente, mientras que por ejemplo, un motor de búsqueda, sí.

Las startups tienen un tipo de ADN diferente al de otras empresas. Google no es sólo una empresa cuyos fundadores fueron muy afortunados y trabajadores. Google fue diferente desde el principio. Para que una empresa crezca rápidamente, es necesario que el producto o servicio que ofrezca se pueda vender en un mercado grande. Esa podría ser la diferencia entre Google y una peluquería.

Es decir, para que una empresa tenga un gran crecimiento, es necesario cumplir dos requisitos:

a) Ofrecer un producto o servicio que sea necesario o querido por todo el mundo.

b) Ser capaz de ofrecer el producto a toda esa gente.

Por ejemplo, las peluquerías cumplen a la perfección el primer punto, ya que casi todo el mundo necesita cortarse el pelo. Pero el problema es que para una peluquería, al igual que para cualquier establecimiento al por menor, es imposible satisfacer a todo el mundo.

De igual manera hay actividades que cumplen el segundo punto pero no el primero. Por ejemplo, una empresa que ofrezca un software para enseñar tibetano a personas que hablen húngaro, será capaz de llegar a la mayoría de las personas que deseen este producto, pero en cambio no habrá muchas personas interesadas en él. Sin embargo, un software para enseñar inglés a los chinos, podría ser una buena idea para una startup.

El problema es que los negocios tradicionales, a pesar de sus limitaciones, están más protegidos. Por ejemplo, una peluquería solo tendría que competir con otras peluquerías locales de la zona. En cambio, alguien que inicie una startup debe tener en cuenta que tendrá que competir con el mundo entero.

La idea que nadie ha visto: hay tantos negocios en marcha que una startup tiene que dar con una idea que todos los demás han pasado por alto. Muchas veces, la innovación proviene de la forma rupturista de pensar de sus fundadores, que ven como obvio o natural algo que a los demás se les ha escapado. O son capaces de pensar en un problema que nadie ha planteado y lo resuelven utilizando la tecnología, como hizo Steve Wozniak cuando en 1975 se planteó tener su propio ordenador.

Crecimiento: no hay una medida estándar para definir cuánto debe crecer una startup para considerarse como tal. Generalmente se compara con empresas similares, utilizando tres indicadores o momentos clave:

1. Periodo inicial de escaso o nulo crecimiento, mientras la empresa se define.

2. Periodo de crecimiento fuerte una vez definido el producto y la forma de llevarlo al publico.

3. La empresa se consolida y entra en parámetros similares a los de cualquier otra empresa veterana.

Valor: tampoco aquí hay medidas estándar, sino referencias. Los índices de crecimiento mensual determinar el aumento de valor anual. Por ejemplo, una startup que crece un 1% al mes, aumenta su valor 1.7 veces al año; y si crece un 5% mensual, multiplicará por 12 su valoración al cabo de un año.

Inversores: ¿por qué a los inversores les atraen las startups, en lugar de poner su dinero en negocios consolidados? La respuesta está en el retorno del riesgo: las startups son proyectos arriesgados, pero si sobreviven el retorno de la inversión es elevado; y además, tienen en cuenta la motivación del equipo: si los fundadores de la startup se hacen ricos, los inversores seguramente también.

(Vía Paul Graham)


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