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Agujeros legales en torno a las apps que recopilan datos personales

Angry Birds, la app de pago más vendida para iPhone en EEUU y Europa, acumula ya más de 1.000 millones de descargas en todo el mundo. Mientras que muchos se divierten jugando con estos populares pajaritos, no todos son conscientes de un aspecto muy importante: la tremenda capacidad que tiene el juego para recopilar información personal de sus usuarios.

Angry birds permissions

Jason Hong, profesor asociado en el Instituto de Interacción Humano-Computadora de la universidad Carnegie Mellon y experto en privacidad de aplicaciones móviles, ha entrevistado a 40 usuarios del adictivo juego, y 38 de ellos desconocían el hecho de que el juego almacenaba su información para convertirlos más adelante en objetivo de anuncios y publicidad.

"Cuando estoy dando una charla acerca de esto, son varias las personas que sacan sus smartphones y borran el juego mientras yo sigo hablando", ha asegurado Hong a The New York Times en una entrevista.

Según los expertos, aplicaciones como Angry Birds y software aparentemente más inofensivo, como aplicaciones que convierten la pantalla del móvil en una linterna, también recopilan información personal. Por lo general, los datos que se almacenan son la ubicación del usuario, el sexo y el número de identificación del smartphone. Sin embargo, en algunas ocasiones también se almacenan las listas de contactos y las imágenes de las galerías de fotos.

A medida que Internet se vuelve más y más móvil, el debate entre los defensores de la privacidad y los de los negocios online va creciendo. Mucha gente acepta recibir publicidad a cambio de usar aplicaciones gratis. O simplemente no entiende qué son todos esos permisos de acceso que solicita la app cuando se instala, y los aceptan para empezar a usarla cuanto antes.

En EEUU, no existe regulación sobre las prácticas de recolección de datos por parte de los fabricantes de aplicaciones. El año pasado, el fiscal general de California, Kamala D. Harris, llegó a un acuerdo con seis grandes distribuidores de aplicaciones móviles (Amazon, Apple, Google, Hewlett-Packard, Microsoft y Research in Motion) para que solamente distribuyeran apps que permitieran a los usuarios consultar las políticas de privacidad antes de descargar. A pesar de ello, esto no supuso un gran cambio. "La vida privada de los usuarios no debe ser el coste del uso de las aplicaciones móviles, pero lo es con demasiada frecuencia" ha asegurado Harris.

También hay que aclarar que en algunas ocasiones, la culpa es de los propios usuarios. “La mayoría de la gente hace clic y acepta los permisos de privacidad sin ni siquiera leerlos”, asegura el profesor Hong. En su universidad se está desarrollando una herramienta de software llamada AppScanner que pretende ayudar a los consumidores a identificar el tipo de información que recogen las aplicaciones móviles y con qué propósito.

Por otro lado, en Europa se están llevando a cabo otras propuestas de regulación y protección de datos. La Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior del Parlamento Europeo pretende obligar a las empresas a obtener el consentimiento explícito de los consumidores para recopilar sus datos. La propuesta también pretende dar a los consumidores la posibilidad de elegir qué información podrá almacenar una aplicación, sin perder la capacidad de utilizar el software.

A pesar de todo, andaremos con cuidado. Y tú, ¿seguirás jugando tranquilo a Angry Birds?


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