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Cómo controlar el consumo de wifi de las tablets en una oficina

Oficina tablet

Normalmente, las tabletas con wifi tienden a “chupar” de la banda ancha para ejecutar las aplicaciones multimedia que necesitan mayor consumo de datos. Aparentemente, esto no supone ningún problema, pero si se permite que todas las tabletas absorban la conexión inalámbrica de un lugar, el ancho de banda disponible será más reducido para todos.

Por suerte, los cortafuegos y las estrategias de priorización de aplicaciones pueden ayudarnos a mantener el ancho de banda libre para las tareas que son realmente fundamentales para el negocio. Search Consumerization ha publicado un artículo con algunos consejos para solventar este problema en los espacios de trabajo.

FaceTime, YouTube, clientes de escritorio virtual, aplicaciones que se ejecutan de forma continua… Todas ellas están diseñadas específicamente para tabletas grandes y de alta resolución que consumen de forma excesiva. Incluso un video en streaming de baja definición puede consumir hasta 900 MB por hora. Por esta razón, algunos proveedores de banda ancha advierten a sus consumidores de las consecuencias de utilizar aplicaciones como FaceTime con 3G.

Pero el tráfico multimedia no es el único culpable. A diferencia de los ordenadores portátiles, las tabletas de los empleados no pueden conectarse a la red LAN corporativa. A pesar de que los empleados utilicen cada vez más las tabletas como ordenadores portátiles, estas aún tienen una batería relativamente limitada y conexiones wifi completamente diferentes. Por ejemplo, un iPad conectado con wifi a 5 GHz tiene sólo 10 milivatios de transmisión, en comparación con los 30 o 50 milivatios que tiene un ordenador portátil, lo que significa que un iPad tarda aproximadamente tres veces más en transmitir la misma cantidad de datos desde la misma ubicación que un ordenador portátil.

A pesar de todo, la mejor solución es controlar el consumo de ancho de banda utilizando herramientas MDM (Mobile Device Management) para clasificar las diferentes aplicaciones de las tabletas, basándose en si éstas son realmente útiles para el negocio o si son más para uso personal. Una vez que se establezca una política relativa a las aplicaciones, se puede utilizar un firewall que ordene los flujos de tráfico y aplique diferentes reglas o límites de ancho de banda dependiendo del tipo de aplicación y del usuario.

Otro de los problemas que debe ser tratado es el control del consumo generado por la sincronización de contenidos. Se puede limitar el ancho de banda para aplicaciones como iCloud de Apple, que permiten un gran consumo de banda ancha por defecto. Aun así, los usuarios de las tabletas tienen mayor control sobre los ajustes de iCloud que sobre otras apps, por lo que sería una buena idea proporcionar consejos a los trabajadores sobre cómo configurar sus tabletas para evitar el excesivo consumo de la red corporativa.

Otra opción es aumentar los canales de acceso inalámbrico, de forma que las tabletas no compitan por el mismo espectro del ancho de banda. Generalmente se conectan a través de los 2.4 GHz, pero si las tableta y la configuración local de la red inalámbrica lo soportan, es recomendable ampliar el espectro hasta los 5 GHz.

Está claro que esto no resolverá todo el problema, pero ayudará a disminuir los flujos más grandes de tráfico sin necesidad de tocar nada en la configuración de los propios tablets. Esperemos que en un futuro cercano podamos disfrutar de las ventajas de las tablets sin tener que afectar negativamente al tráfico.


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