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¿Está ya el mundo preparado para recibir a Google Glass?

Ya sabemos que Google no es una empresa como las demás. Si lo fuera, haría algunas cosas como las hacen las demás empresas. Por ejemplo, organizaría una presentación para mostrar un producto revolucionario, y dejaría a todo el mundo boquiabierto y maravillado.

Porque resulta que, efectivamente, Google tiene entre manos un producto revolucionario. Pero no, no va a deslumbrar al mundo mostrándolo por primera vez encima de un escenario. En primer lugar, porque ya sabemos de qué producto se trata: son las Google Glasses, así que el elemento sorpresa está descartado.

Y en segundo lugar, porque Google ha elegido la estrategia de crear expectativas mostrando poco a poco las posibilidades de su invento, en lugar de apostar por una presentación rompedora. Y lo está haciendo así para aumentar gradualmente tanto el interés como la información sobre el producto, porque reconozcámoslo, la primera vez que escuchamos hablar de estas gafas futuristas a todos nos parecieron bastante extrañas (incluso peligrosas, adviertierpn algunos).

Google glass

Desde hace meses llevamos oyendo un goteo de noticias y apariciones, y hasta hemos visto en varias ocasiones al mismísimo Sergey Brin paseando el prototipo de las Google Glasses. ¿Se imaginan que Apple hubiera hecho algo así con Steve Jobs y el iPhone? Impensable. Google también ha elegido ocasiones selectas para enseñar las gafas, como un desfile de moda en la New York Fashion Week.

Antes que eso, Google se preocupó de que las gafas estuvieran en manos de los desarrolladores. Los asistentes a la última edición de Google I/O fueron los primeros que tuvieron acceso a ellas. La estrategia, evidentemente, era asegurarse de que el día que las gafas salgan al mercado, vengan acompañadas de un buen número de aplicaciones y servicios.

Esta semana Google ha dado un paso importante para dar más pistas sobre un aparato del que todavía nadie sabía muy bien cómo funciona ni qué puede hacer realmente, y si valdrá la pena pagar 1.500 dólares por él, si se mantiene el precio que se está manejando en la versión para desarrolladores.

Una sencilla web y un vídeo nos enseñan cómo las Google Glasses toman fotos y vídeos, se conectan a hangouts en Google+, comparten en tiempo real lo que capta la cámara, contestan preguntas, muestran mapas y rutas, hacen de traductor y, por supuesto, completan búsquedas.

Además, continuando con su búsqueda de evangelistas, Google ha lanzado un concurso de ideas en Twitter y Google+ (se siente, Facebook) para recopilar propuestas a la pregunta “¿Qué harías si tuvieras unas Glass?”. Los ganadores se convertirán en Glass Explorers, y podrán ser de los primeros en probar las gafas, que les serán entregadas (previo pago de los preceptivos 1.500 dólares) en sendos eventos en Nueva York, San Francisco y Los Angeles.

En fin, que poco a poco Google va preparando al mundo para el lanzamiento de sus gafas. ¿Lograrán que las llevemos puestas sin que nos miren como si fuéramos extraterrestres por hablarle a la montura? ¿Pagaremos 1.500 dólares por estar continuamente viendo información y datos? Tardaremos más de un año en saberlo, pero si Google Glass termina siendo el éxito que la empresa espera, lo deberá a las semillas que ha ido sembrando desde ahora.


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