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La gamificación en la enseñanza: pros y contras

La introducción de la gamificación en la enseñanza es una de esas cosas en las que las opiniones de los expertos no sólo son totalmente dispares, sino que habitualmente ocupan posiciones muy extremas: o totalmente a favor, o totalmente en contra. Algunos expertos son totalmente fanáticos de esta tendencia, y si por ellos fuera, remodelarían todo el concepto educativo en torno a ella; mientras que otros opinan que el valor educativo de la gamificación es poco o nulo.

Sin embargo, aquellos que realmente han decidido apostar por la introdución de las mecánicas y temáticas de los videojuegos en la educación, saben que, al igual que otras innovaciones, debe ser desplegada de una manera medida y sistemática, con el objetivo de maximizar sus beneficios y reducir al mínimo las consecuencias negativas, que como en todo, las hay.               

 

 

Con el objetivo de determinar si la gamificación es un método eficaz para un programa educativo, Online Universities ha publicado un artículo donde resume los pros y contras de la gamificación en las aulas:

En contra:

– Coste. Incluir juegos en un programa educativo conlleva una total renovación del material y las herramientas utilizadas, y con ello, un aumento sustancial de los costes, que lógicamente serán mayores al sustituir los lápices y los libros por dispositivos tecnológicos. Al coste de los equipos debemos sumar el del software y el gasto en formación para los profesores.

– Distracción de otros objetivos. La idea de que los juegos alejan a los alumnos de desarrollar otras habilidades más valiosas es también un tema que debe tenerse en cuenta. Para muchos, los juegos son bastante limitados en su contenido, y si bien es cierto que pueden enseñar algunos valores, otros planes de estudio enseñan habilidades directamente utilizables.

– Aislamiento social. Una de las mayores críticas al mundo de los videojuegos y la tecnología en general es que promueve una conducta antisocial que convierte a los individuos en seres aislados. Esto podía ser en parte cierto antes de la explosión de las tecnologías de comunicación social y la Web 2.0, que han acabado por completo con ese aislamiento. Actualmente, la mayoría de los juegos son sociales, y varios individuos interactúan entre sí a través de la pantalla, lo que da lugar al desarrollo de algunos valores similares a los que se consiguen a través de la comunicación real.

– Reducción del tiempo de atención. Esta es una de las críticas más frecuentes por parte de los medios de comunicación. Se trata de algo perfectamente entendible, ya que a lo largo de la historia, los cambios siempre han provocado el desacuerdo de muchos. Sin embargo, las nuevas tecnologías requieren nuevas formas de ver el mundo y el conocimiento.

A favor:

– La alfabetización tecnológica. El juego promueve la alfabetización en muchos niveles, desde el tecnológico hasta el socioemocional. No sólo se desarrollan las habilidades necesarias para manejar una computadora, sino que se va mucho más allá, llegando incluso a formar a los alumnos en materia de la instalación, el mantenimiento y las redes necesarias para el juego.

– Mentalidad multitarea. Actualmente, la sociedad es multitarea y multipantalla. Se trata de una consecuencia del llamado “darwinismo digital”, que nos ha hecho evolucionar de manera que nuestra mente es capaz de dividir su atención entre varios dispositivos. Los juegos ayudan a mejorar esta capacidad, ya que los jugadores se ven obligados a mantener la atención en focos diferentes de manera simultánea.

– Trabajo en equipo. Como ya hemos explicado, el aislamiento de los jugadores ha sido durante mucho tiempo un estereotipo popular. Sin embargo, muchos de los juegos actuales se basan en un paradigma de red social que no sólo permite jugar en equipo y colaborar, sino que requiere que ambas cosas se hagan con éxito. ¿Acaso no es esta una de las habilidades clave para trabajar en una economía global híper-conectada?

– Planificación a largo plazo. Muchos expertos acusan a los juegos de acortar la capacidad de concentración de los jugadores durante largos periodos de tiempo, algo totalmente falso. Los juegos ayudan a mantener la concentración durante largo tiempo, llegando incluso a perder la noción temporal y permanecer horas absorto en el juego. Además, durante los juegos es frecuente encontrarse con metas a largo plazo y objetivos que requieren horas para ser conseguidos con éxito.

– Instrucción personalizada. Gracias a los juegos, cada estudiante puede jugar y aprender por sí mismo y a su propio ritmo, siendo la instrucción individualizada un aspecto fundamental de la gamificación.

A pesar de todo, el debate y la investigación continúan abiertos. La gamificación aún se encuentra en su etapa de niñez, y tendrá que seguir evolucionando a lo largo del tiempo para llegar a ser considerada como un valor y una parte importante de la educación.

Y tú, ¿ves la gamificación como algo positivo para la educación?


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