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¿Es necesario un plan de negocio?

Soy emprendedor y he oído hasta la saciedad hablar de planes de negocio. De hecho, antes de lanzarme a la aventura de emprender, seguí todos los pasos recomendados: solicitar información sobre ayudas para emprendedores, lectura de blogs y tutoriales, cursos para emprendedores… Incluso asistí a eventos organizados por incubadoras de empresas en los que startups buscaban inversores… Y siempre hablaban del plan de negocio.

Cuando por fin te sientas enfrente del ordenador con la intención de comenzar a redactarlo, te das cuenta de que te están pidiendo una serie de datos sobre los cuáles no tienes ni la más remota idea. Pero no sólo eso, una vez que entiendes qué debes poner en cada apartado, te das cuenta de que “debes inventar la mayoría”.

¿Qué validez tiene entonces ese plan de negocio? TODABusiness plan

El objetivo del plan de negocio no es que sepas con toda certeza cuánto vas a gastar en acondicionar el local, en diseñar el logo y los formatos publicitarios, o qué ingresos y gastos vas a tener en los primeros tres años.

Cuando nos proponemos emprender y comenzamos a desarrollar nuestra idea, por lo general tendemos a centrarnos en las partes más atractivas. Si además tenemos esa vertiente comercial, seguramente transmitamos a la gente de nuestro alrededor ese positivismo, de forma que perderemos la objetividad tan necesaria en cualquier negocio, porque sobre todo no debemos olvidar que se trata de un negocio.

Al redactar este plan, lo que pretendemos es objetivar todo lo posible nuestra idea, dejando de lado lo que nos ilusiona o las ganas que tenemos de ponerla en marcha, para fijarnos en aspectos muy importantes como:

 – Los competidores que tendremos: ¿qué nos diferencia de ellos?

 – Los grupos de clientes potenciales: ¿están bien identificados?

– La percepción del producto/servicio por parte del mercado.

– La estrategia de precios que deberemos seguir: ¿tenemos claro cómo queremos posicionarnos? Un precio muy bajo puede generar desconfianza, pero si es alto y somos desconocidos podemos quedarnos fuera de mercado.

– El tamaño de nuestro mercado: ¿estamos limitados o podremos crecer en un futuro?

– Aspectos financieros: ¿qué financiación necesitaremos? ¿Cómo la obtendremos? ¿Cuándo prevemos nuestro break-even-point*?

– Equipo directivo: ¿quién formará parte de nuestro proyecto? ¿Están cualificados? ¿Tiene cada uno claro su rol? ¿El objetivo es común para todos?

Entrepreneurship

Estas son sólo algunas de las preguntas que deberemos responder antes de poner en marcha nuestra aventura. ¿No tienes respuesta para todas? No te preocupes, el plan de negocio es algo dinámico que va cambiando a medida que avanzamos en su desarrollo, lo importante es no olvidar estas cuestiones tan cruciales.

Ahora sí, mucha suerte y… ¡a emprender!

*Break-even-point es el momento en que los ingresos igualan a todos los gastos e inversiones. A partir de entonces, comenzamos a tener beneficio neto. 


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