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El mercado negro de los seguidores en Twitter

Comprar seguidores en las cuentas sociales es sencillo. Y mucha gente lo hace, incluidos famosos (desconfía cuando veas cuentas que acumulan millones de seguidores), aunque es una práctica más propia de spammers, vendedores de productos dudosos y difusores de todo tipo de malware.

A pesar de que Twitter prohíbe la venta y creación de cuentas para ser vendidas en paquetes, existe todo un mercado negro de “cuentas fantasma”. Un estudio elaborado conjuntamente por el International Computer Science Institute y las universidades George Mason y UCLA desvela cómo funciona el mercadeo detrás de los falsos followers.

Fakers

Para elaborar el estudio, los investigadores dispusieron de un presupuesto de 5.000 dólares, con el que pudieron comprar a un total de 27 vendedores más de 120.000 cuentas fraudulentas, a un precio de entre 10 y 200 dólares por cada paquete de 1.000 seguidores (de 0,01 a 0,2 dólares por seguidor), supuestamente de diferentes perfiles de usuario.

Los vendedores tienen establecido todo un procedimiento para esquivar las medidas de seguridad que Twitter impone para prevenir los registros automáticos, que obligan a que sólo un humano pueda completar el proceso de activación de una cuenta.

Por ejemplo, cuando reciben un pedido para vender seguidores, los vendedores pagan unos céntimos por hora a “empleados” en China, India y países del Este de Europa para que resuelvan los CAPTCHAs que aparecen en el proceso de registro.

Cada cuenta nueva de Twitter tiene que ser verificada en una dirección de correo antes de activarse, para lo que se utilizan servicios webmail como Hotmail, Yahoo o Mail.ru, donde también se generan masivamente cuentas de modo automático, ya que estos servicios no requieren de doble autenticación, como sí sucede al abrir una cuenta en Gmail. También aquí existe otro mercado negro relacionado. Comprar 1.000 direcciones de correo en Yahoo cuesta 10 dólares, 12 dólares en Hotmail; en cambio, hacerse con 1.000 cuentas de GMail sale por 200 dólares

Por último, los vendedores de followers reparten los nuevos registros de cuentas entre cientos de direcciones IP, para evitar las listas negras y los bloqueos de Twitter. Los mayores vendedores tienen acceso a redes de ordenadores zombi (botnets) que son utilizados como proxys durante el proceso de registro, principalmente en países como India, Ucrania, Tailandia, México y Vietnam.

Por último, a la hora de pagar los investigadores utilizaron PayPal, lo que demuestra que los vendedores de seguidores aceptan tarjetas de crédito como si de un e-commerce al uso se tratara. La media de antigüedad de las cuentas vendidas es de 30 días, y algunos vendedores se enorgullecen de poseer cuentas falsas con más de un año de antigüedad, es decir, que no han sido desactivadas por Twitter en todo ese periodo.

En general, parece que las cuentas falsas son bastante efímeras, ya que una vez que Twitter toma medidas contra un vendedor, suele eliminarlas y bloquear futuras operaciones. El principal desafío para la red social es mejorar sus técnicas de protección en tiempo real, tal vez estableciendo la doble autenticación, ya que por ahora prefiere actuar a posteriori que prevenir.


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