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¿Culpables o soluciones?

Esta mañana escuchando la radio hablaban, de nuevo, del juicio por el terrible accidente ferroviario del mes pasado en Galicia. El motivo es que el juez ha imputado a responsables de seguridad de ADIF y RENFE por “ver imprudencias punibles” en el mencionado suceso.

A continuación han mencionado esa necesidad que parecemos tener siempre de buscar un culpable para cada cosa. Lo que me ha hecho pensar en la de veces que en el entorno laboral, ante cualquier escenario crítico, los esfuerzos se centran más en poder echar la culpa de lo ocurrido a alguien que en ver qué ha pasado, y cómo evitarlo para futuras ocasiones.

En concreto, me ha venido el recuerdo de una situación que viví en primera persona hace algunos años:

1 de enero, por fin estoy descansando después de un fin de año movidito entrando las últimas oportunidades cerradas. Sobre las 21h me llama mi jefe, no sabe qué ha pasado pero ninguna venta ha entrado bien en el sistema:

   – ¿Tú hiciste bien las cosas? – me pregunta.
   – Sí.
   – ¿Seguro? es casi medio millón de euros – casi más nervioso que antes.
   – Sí, no tengo ninguna duda, llevo meses haciéndolo. De hecho, por aquel entonces yo era el único en nuestra unidad de negocio que conocía todos esos procesos, además creé las guías de uso y me encargué de enseñar a usar el sistema a todos.
   – Bueno, en ese caso vuelve a revisarlo todo, necesito pruebas de que la culpa no es nuestra – y colgó.

Evidentemente, al llegar a casa me tocó coger el portátil y ponerme a revisar todo… y todo estaba correcto, así que fui capturando pantallazos con las horas de proceso de cada venta y lo envié a mi jefe y a los suyos.

Al día siguiente recibí una llamada de mi jefe, con mucho mejor humor:

   – Tu email de anoche estuvo fenomenal, además tuviste mucho valor al mandarlo a todos los jefes directamente. Pero no dejabas ninguna duda de que nuestro trabajo estaba bien hecho.
   – Entonces, ¿qué ha pasado? – pregunté por curiosidad – ¿En qué ha quedado la cosa?
   – No está muy claro, alguien se equivocó en Bruselas, pero no es culpa nuestra.

Hablamos un poco más y colgamos.

No me he inventado ninguna palabra de este relato, porque la situación, y más en aquellas fechas, fue como para que no se me olvidara en mucho tiempo.

Mazo culpable
En resumen, ¿se hizo algo por resolver el problema? No, todas las prisas e interés estaban en localizar al culpable. De hecho, no se analizaron los procedimientos por si el fallo podía estar ahí, sino que me animaron a guardar copia de todo (como ya solía hacer) para que si volvía a pasar algo parecido, pudiéramos probar que la culpa no era nuestra.

Lo único que conseguimos de esta manera es generar un clima de incomodidad y desconfianza. Si los esfuerzos se hacen para mejorar los procedimientos y, cuando hay un problema, solventarlo lo antes posible, lo más probable es que todos colaboremos para ello. Sin embargo, si de lo que se trata es de ver a quién le echamos la culpa, ¿creéis que alguien se prestará a colaborar sabiendo que puede pringar?


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