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Lo que le espera al sucesor de Steve Ballmer

Desde el pasado viernes, cuando nos enteramos de la noticia de la renuncia de Steve Ballmer al puesto de CEO de Microsoft dentro de un año, no hemos dejado de escuchar valoraciones sobre su labor, y el futuro que espera ahora a la compañía.

Suceder a Ballmer será una tarea nada sencilla. Primero, lógicamente, por la envergadura de la empresa: deberá reconducir la estrategia, fortaleciando las áreas de futuro, y teniendo la valentía de cortar recursos en las áreas de negocio donde Microsoft lo ha intentando sin éxito estos 14 años, con Ballmer al frente; pero también por la huella que deja el personaje.

Y es que Steve Ballmer siempre ha sido un tipo peculiar. Se le ha visto en presentaciones públicas saltando, gritando, gesticulando, sudando… Se cuentan historias de ataques de furia, de movimientos en la cúpula directiva originados por incompatibilidad de caracteres. Una visceralidad alejada del politeness y la fría racionalidad que se suponen al principal gestor de una de las mayores empresas tecnológicas del mundo.

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Sin duda, Ballmer ha tenido aciertos y errores al frente de Microsoft. Se le recuerdan deslices memorables, como su desprecio al iPhone o su idea de que las tabletas no conseguirían desplazar a los PCs (está claro que el móvil no ha sido el terreno donde mejor se ha movido). Tampoco se puede decir que haya tenido éxito en proyectos como Bing, Surface o las redes sociales

A su favor, sacar del disco duro los productos más conocidos de Microsoft (Office, Windows, Azure) con la idea de crear un ecosistema de servicios cloud, basados en el hardware -aunque las ventas no hayan acompañado-. Y también el éxito de la división de juegos, con Xbox y Kinect.

Pero por lo que se refiere a la valoración global de su gestión, tal vez una de las mejores definiciones del mandato de Ballmer la encontramos en las palabras de Hal Berenson, antiguo Director General de Microsoft:

El mayor pecado de Steve es que nunca ha sacado a Microsoft del purgatorio. Consiguió evitar que se hundiera en las profundidades del infierno, pero falló en el intento de devolverla al paraíso del liderazgo empresarial. Nunca ha tenido la visión, estrategia, táctica, ejecución, apoyo de los empleados, colaboración, comunicación, etc. para alinear a todos a la vez.(…) No importa lo brillante que sea la estrategia, si no la puedes comunicar y ejecutar, has fallado. Y no importante cómo de buena sea la ejecución, si no te lleva a un buen lugar, también has fallado. Microsoft, con Steve, es culpable de ambas cosas.”

Y ahora, ¿quién será capaz de tomar el timón de Microsoft después de Ballmer? Gizbot destaca cinco posibles candidatos, todos ellos poseedores de una doble condición: deben saber manejarse en múltiples campos (desde el software al hardware, pasando por los servicios cloud), y aportar una visión de futuro para que Microsoft deje de ser identificada con el software y se la conozca como una empresa de servicios y dispositivos.

1. Satya Nadella: el mejor posicionado dentro de los directivos de Microsoft, ya que ha sido responsable de diferentes divisiones, incluida ahora la infraestructura de centros de datos.
2. Julie Larson-Green: ¿por qué no una mujer? Julie lleva dos décadas en la casa, y la conoce por dentro mejor que nadie. Es responsable de los departamentos de hardware de Xbox y Surface
3. Tony Bates: llegó a Microsoft tras la compra de Skype, y desde entonces se ocupa del desarrollo de negocio y de misiones “evangelistas”.
4. Mark Hurd: el antiguo CEO de HP sabe sin duda de hardware, además de acumular una larga carrera en el sector.
5. Steven Sinofsky: el que fuera desarrollador principal de Windows y Office dejó Microsoft por incompatibilidad con Ballmer, y tendría el visto bueno de Bill Gates para volver.


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