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Lo que el jardín de infancia nos enseñó sobre el SEO

Si tienes una página web para tu negocio, probablemente hayas pasado horas investigando acerca de la optimización de motores de búsqueda. Aunque todo esto pueda parecer algo extremadamente complejo, en realidad no es tan complicado. Para entenderlo basta con tener siempre en mente algunas premisas que los buscadores, y en especial Google, tienen en cuenta para posicionar tu sitio web.

Un artículo de Social Media Today compara estas principales premisas con las normas más fundamentales que aprendimos en nuestros primeros años de colegio: “Todo lo que sé sobre SEO lo aprendí en el jardín de infancia”. El artículo me hizo reflexionar, y si bien es cierto que no debemos tomarlo al pie de la letra, es una clara muestra de cómo Google basa su política de posicionamiento en base a algunos principios morales básicos que aplicamos en nuestro día a día desde que éramos pequeños.

Por ello, he seleccionado algunas de estas normas básicas que nos ayudarán a simplificar el complejo mundo del SEO:

          Google jardin de infancia

– Respetar la autoridad

O “escucha lo que dice el profesor”, en el caso de la escuela. Si hablamos de SEO, los motores de búsqueda serán lógicamente las autoridades. Al igual que los profesores determinaban nuestras calificaciones, son los buscadores los que determinan nuestro posicionamiento y la eficacia de nuestras estrategias SEO. Por ello, es una buena idea utilizar un servicio como Google Webmaster Tools. 

Además de ofrecer informes detallados sobre la visibilidad de tus páginas web en Google, este servicio te enviará mensajes sobre la disponibilidad de tu web y te advertirá en el caso de encontrar spam que enlace a tu sitio web, entre otras cosas. Al igual que obedecías al maestro cuando éste te pedía que te sentaras, debes obedecer a Google cuando te advierta de estos problemas e investigar para resolverlos.

– Informar a la autoridad cuando haya algún problema

Si algún compañero incumplía alguna norma en el colegio, sabías que lo que debías hacer era avisar a tu profesor de esto (que lo hicieras o no, ya es otro tema). Algo similar ocurre en Google. Por ejemplo, en el caso de encontrar enlaces a tu página web que violen las normas de calidad de Google publicados en un sitio web ajeno al tuyo, debes acudir a Google, en concreto a su función de “desautorizar enlaces”. Aunque Google tardará un tiempo en actualizar esta información, finalmente será indexada y tu web quedará libre de penalización.

– Ser honestos y no engañar

“¡Nadie puede engañar al profesor!”, decías con toda seguridad en tus primeros años de colegio. De igual manera, nadie puede engañar al SEO, y aunque en un primer momento nuestros resultados mejores gracias a tácticas engañosas, finalmente acabaremos siendo descubiertos. Prueba de ello es que algunas prácticas de “Black Hat SEO” como insertar palabras clave de forma masiva en el contenido de una página o añadir enlaces artificiales, ya no son eficaces en su mayoría.

Debes tratar siempre de crear contenido humano para tu audiencia, y no para los motores de búsqueda. Actualmente, los motores de búsqueda recompensas los contenidos de calidad por encima de la cantidad, por lo que a la larga acabarás siendo premiado.

– Si eres castigado, corrige tu mala conducta

De nada sirve despotricar contra la autoridad, ya sea el profesor o los motores de búsuqeda, en el caso de ser penalizado. En el caso del posicionamiento la cosa se complica un poco más ya que somos nosotros mismos los que debemos investigar para averiguar qué es lo que estamos haciendo mal. Una vez encuentres y soluciones el error, no dudes en presentar a Google una solicitud de reconsideración.

Y tú, ¿aprendiste algo más sobre SEO en el jardín de infancia?
 


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