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¿Cómo manejar tu vida digital después de la muerte?

Al igual que en la vida real, en la virtualidad, las personas van acumulando objetos, algunos con un valor inestimable. En el caso del mundo digital, se coleccionan canciones, documentos, fotos, videos e incluso mensajes que se intercambian con amigos y conocidos ¿qué pasa con ellos después de que el usuario muere? ¿es una opción que la familia del difunto los deje perder?

Hoy en día existe una creciente preocupación en las redes sociales acerca de qué hacer con el contenido de los usuarios muertos. Y no es para más. Del total de personas online, el 70% están conectadas a una red social. Cada una de ellas comparte al año 415 piezas de contenido en la web, que incluyen 114 fotos. La gente pasa aproximadamente 23 minutos diarios en twitter, completando un total de 15.795 tweets durante su vida; chequea Foursquare unas 563 veces y se sube 196 horas de video a youtube.

Ahora bien, de los 1.000 millones de usuarios que tiene Facebook, el año pasado fallecieron 200.000, situación que resulta relevante si se considera que en el mundo nacen 362.000 personas cada día y 153.000 mueren. Esto indica que las redes sociales son algo así como una gran ciudad, sólo que virtual. Y como toda urbe, debe contar con reglas para la información que comparten sus habitantes, tanto vivos como muertos.

Los datos de los usuarios que han fallecido es considerada como su legado. Por tanto, las compañías han desarrollado políticas específicas para su manejo y control, pues no en todos los casos las personas tienen en cuenta su vida digital antes de morir entonces no le indican a sus familiares cómo manejar todos estos datos.

¿Qué hace cada empresa tecnología con la información de los usuarios? La mayoría de ellas, pasado un tiempo, desactiva las cuentas que no se han usado en meses (cada cual estipula un tiempo diferente). Si los familiares dan aviso de la defunción, éstas conservan la información del difunto y cancelan su perfil.

Las siguientes son algunas de las soluciones que las compañías le han dado al control de la información de los fallecidos.

Gmail: Lo primero que es necesario saber es que después de que transcurran 9 meses la cuenta será deshabilitada. Sin embargo, si un usuario muere y uno de sus familiares requiere algún contenido del correo, debe enviar una carta a la empresa con un certificado de representante legal del fallecido. Pasa un tiempo, la compañía estudia el caso y decide si le permite el acceso al familiar.

Hotmail: Se preserva los datos del usuario que ha muerto. Es posible tener una copia en CD de todos los mensajes del difunto si se presenta un certificado de defunción, copia del documento de identidad del fallecido y una prueba de que se trata de un familiar cercano o benefactor de la herencia del difunto.

Youtube: El proceso para cancelar la cuenta y bajar los videos debe realizarse antes de cumplirse un mes de la defunción. Los interesados en acceder a ella deben enviar un fax a Estados Unidos y presentar ciertos documentos que prueben la cercanía con el difunto.

Facebook: Se puede dar aviso a la empresa de que el usuario ha muerto y ésta automáticamente convertirá su perfil en una página de memoria a la persona, para esto se requiere que uno de sus familiares complete un formulario.

Twitter: Los familiares pueden recibir una copia de los tweets públicos de la cuenta del difunto si el representante digital entrega sus datos de contacto, la relación con el usuario fallecido y un link o copia del obituario.

MySpace: Se debe enviar una copia del certificado de defunción para que se cancele la cuenta.

LinkedIn: En necesario enviar un certificado de defunción para la clausura del perfil.

Las políticas que han implementado las compañías de tecnología son las que ellas mismas han considerado más viables para evitar que se profane este legado de sus usuarios y para permitir que sus familiares conserven aquella información valiosa o necesaria. 

Para evitarle complicaciones a los parientes luego de la muerte, muchos están optando por hacer su testamento virtual en el que se incluyen las contraseñas de sus cuentas en redes sociales. Con esto no sólo guardan su herencia virtual sino que también protegen la música, vídeos, documentos y fotografías que han sido de su propia autoría. 


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