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Apps: Cómo eran, Cómo son

El mercado móvil no para de evolucionar. Es un sector en constante cambio y desde 2008 las muestras son evidentes. He tenido la suerte de ser testigo de los primeros pasos del App Store y de su rápida consolidación, que dio lugar a la explosión de las apps que todos conocemos. Pero el tipo de aplicaciones ha cambiado mucho desde entonces.

Cuando se empezó a valorar el móvil como un nuevo canal, las apps recogieron la herencia de la web, con sus aciertos, pero también con sus errores. Uno de los más habituales fue el “estar por estar”. De igual manera que sucedió con la web, todo el mundo tenía que tener una app. A priori estaba bien, pero el problema era que no se cuidaba la estrategia, simplemente importaba la presencia y el impacto conseguido.

Muchas marcas no han sabido aprovechar la ola de las apps para conectar con sus clientes, salvo honrosas excepciones como Nike. Pero esta tendencia está cambiando. En primer lugar porque los clientes, los usuarios móviles, somos cada vez más exigentes, y vamos siendo conscientes del enorme poder que el móvil nos otorga.

En el otro lado están las marcas que deben ceder esa parcela de poder y responder a las reclamaciones de sus clientes. ¿Cómo? Invirtiendo en un canal que les va a permitir construir relaciones con nosotros, conocer nuestras necesidades y ofrecernos el contenido más afín.

Para las marcas el móvil ya no puede ser un mero escaparate o un soporte publicitario sino un canal de comunicación. Las apps deben proporcionar experiencias y resolver problemas de nuestro día a día. Tenemos los catálogos de automóviles, que elevan la experiencia de visitar el concesionario, dando al usuario la opción de configurar libremente su propio vehículo. Otro ejemplo de marca que también ha sabido captar la esencia del móvil, es Kelloggs. Con su app Gift of Music -disponible sólo en la tienda de aplicaciones de Estados Unidos- ha dejado en el olvido esa escena de recortar los códigos de barras de la caja de cereales y enviarlos por correo para que a las pocas semanas te llegara una camiseta. Con esta propuesta ofrecen al usuario contenido exclusivo a través del móvil, y con sólo un simple gesto de escanear un código impreso en la caja. El de Kelloggs no es un caso aislado. En Estados Unidos nos llevan cierta ventaja, porque han sabido interpretar antes que nadie la importancia de diseñar una experiencia completa que aporte valor al cliente.

El reto está en no quedarse atrás. Según una previsión de Portio Research en 2017 llegaremos a 4.4 mil millones de usuarios de aplicaciones móviles en todo el mundo. El público está en el móvil y la relación con el cliente pasa por el móvil.  


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