BAQUIA

Contrato, tarifa y permanencia: los ganchos de las operadoras móviles

Hoy en día, resulta cada vez más extraño conocer a alguien que no tenga un teléfono móvil, y es más, me atrevo a decir, que no tenga un smartphone. Mi hermano, creo que la única persona cercana a mi que renunciaba por completo a la atadura de un matrimonio -sí, perfectamente se puede llamar así- con una operadora, acabó cayendo en las redes de una de ellas hace unas semanas. Debo decir que medio obligado y por motivos de trabajo, pero en el fondo estaba cual niño estrenando zapatos con su nuevo cacharrito.

Sin embargo, hace menos de 20 años, tener un teléfono móvil no era algo tan común. Para ello, era necesario pagar una elevada cuota de alta y firmar un contrato comprometiéndonos a pagar una mensualidad fija, además de que no era posible encontrar un terminal en aquellos años por menos de 80.000 pesetas (os ahorro el cálculo mental: 500€ de los de ahora).

El móvil no dejó de ser para una minoría hasta que a mediados de los 90 se comercializó el prepago. Esta nueva forma de pago se popularizó rápidamente entre las operadoras, y fue MoviStar quien dio el primer paso en España, seguido por Airtel. Estábamos asistiendo a la democratización de los móviles, que pasaron a estar al alcance de la gran mayoría.

                                  Movistar500

Sin embargo, cuando las operadoras comenzaron a registrar sus máximos históricos en el número de sus clientes, la cosa empezó a cambiar. Si a esto le sumamos que, hoy en día, tener un teléfono móvil (y si es con Internet, mejor) puede considerarse casi una necesidad social, comprenderemos los motivos del éxito de las operadoras, y de la facilidad que éstas tienen para aprovecharse de sus clientes.

Hace ya años que el prepago ha pasado a la historia, y es el contrato la modalidad de pago que ha vuelto a imponerse por antonomasia. En teoría, esto beneficia a los clientes porque es un sistema más cómodo, pero beneficia mucho más a las operadoras, ya que lógicamente los clientes de postpago consumen bastante más que los de prepago.

Aunque la mayoría de operadoras siguen ofreciendo el prepago como una opción, los clientes que utilizan este tipo de servicio suelen tener más limitaciones, por no hablar de que cada vez es más complicado encontrar un lugar donde recargar nuestro teléfono. Aunque, sin duda, el mayor problema llega cuando entramos en el tema de las tarifas.

Actualmente, según datos recopilados por un estudio sobre los hábitos de consumo en telefonía móvil en nuestro país, el 93% de los usuarios de telefonía móvil en España cuenta con algún tipo de tarifa plana, ya sea de voz o de datos. Además, el 80% de estos usuarios creen firmemente que contratando este tipo de tarifas pagan menos que si lo hicieran por lo que consumen de forma exacta. Nada más lejos de la realidad.

Tan sólo el 5,7% de los españoles consumen exactamente los minutos y megas contratados en su tarifa. El otro 94,3% no rentabiliza su tarifa y acaba pagando de más, ya sea porque su consumo es menor y está pagando por más de lo que necesita, o porque acaba consumiendo más y debe pagar estas llamadas o descargas a un precio mucho más elevado.

Por otro lado, cada vez más compañías incluyen en sus tarifas una especie de cuota extra que deberán pagar aquellos clientes que adquieran un smartphone financiado por la operadora. Lógicamente, el último modelo de Apple, Samsung o cualquier teléfono de última generación supone un desembolso de más de 500€ (sí, las 80.000 pesetas que decía al principio del artículo) si queremos adquirirlo liberado. Pero aún así, si sumamos todas las mensualidades que pagaremos a una operadora entre la tarifa y el dispositivo (aquí debemos tener en cuenta que estaremos atados durante unos dos años de permanencia que exigen la mayoría de contratos), el resultado será bastante más elevado que adquirir el móvil libre y escoger una tarifa más eficiente y sin permanencia de por medio.

                Contrato permanencia

A pesar de todo, según datos de la CMT (Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones) un tercio de los usuarios que cambian de operador lo hacen con el fin de renovar su terminal, atraídos por los ganchos de las operadoras. Pongamos como ejemplo una oferta actual de una de las compañías líderes. Nos ofrecen el iPhone 5S por sólo 19€ si nos cambiamos desde otra compañía. Eso sí, sólo si firmamos un contrato de permanencia de dos años con una tarifa mediana que, entre unas cosas y otras, acaba saliendo por algo más de 50€ al mes. Hagamos las cuentas: 24 meses, por 50 euros… 1219 euros por un terminal, que a pesar de ser el más actual del mercado, se vende libre por unos 700€.

También es importante valorar que, aunque ahora se trate de un dispositivo excelente, y sí podría decirse que vale su precio (aquí entramos ya en un tema muy subjetivo), lógicamente su valor habrá disminuido de forma muy importante dentro de tan sólo un año, y nosotros seguiremos pagando por él un precio fijado por su valor en la actualidad. Además, cuando terminemos nuestra permanencia (si es que el dispositivo consigue sobrevivir dos años) el teléfono seguirá perteneciendo a la operadora, ya que cada vez resulta más complicado liberar uno de estos terminales de última generación para poder utilizarlo con la SIM de otra operadora.

¿La solución a esto? Existen otras operadoras menos conocidas que ofrecen tarifas de pago por minuto mucho más rentables. También podemos ayudarnos de aplicaciones gratuitas como Weplan, que nos permiten analizar nuestras llamadas, mensajes y conexiones para elegir la tarifa que más se adapte a nuestras necesidades. Ambas pasan por ser más sensatos a la hora de “casarnos” con una operadora, y no dejar que nos engañen con sus atractivos ganchos. Y tú, ¿crees que rentabilizas tu tarifa?
 


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos



Comentarios