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Saltándose a los intermediarios. El Crowdfunding como alternativa

En los últimos dos años ha tomado fuerza el fenómeno del crowdfunding como alternativa a otros sistemas de financiación tradicional. Y esto ha sido así por muchos motivos. Por un lado, la dificultad del acceso al crédito bancario debido a la crisis, y por otro el cada vez mayor acceso a internet gracias a la generalización de smartphones y otros dispositivos móviles que hacen que estemos conectados de forma permanente. A ello hay que sumarle el efecto viral de las redes sociales para difundir ideas y proyectos que pueden materializarse gracias al apoyo ciudadano. Desde que en 2009 la plataforma Kickstarter revolucionó el panorama de las start-ups en Estados Unidos, el fenómeno ha alcanzado también a otros paises . En España las pioneras en 2010 fueron Verkami y Lánzanos. Ahora hay bastantes más.

El crowdfunding es la financiación de un proyecto mediante pequeñas aportaciones privadas, en la cuantía que los participantes dispongan, y va indisolublemente unido a Internet. Este usuario inversor puede ser cualquiera, pero esto no significa que vayan a poner su dinero en cualquier cosa. Surge por tanto un nuevo marketing dirigido a pequeños inversores, personas normales que pueden aportar sólo unos pocos euros pero que deciden qué proyecto saldrá adelante y cuál no.

Doy por hecho que quien abre su proyecto al crowdfunding ya ha hecho su estudio de mercado y ha visto un nicho ¿Es esto suficiente para convencer a la gente? Lo cierto es que junto a proyectos muy serios y que han aportado grandes avances, generalmente tecnológicos, han triunfado también ideas bastante alocadas y aparentemente inútiles, pero lo que está claro es que, a diferencia del la financiación tradicional (un banco, una sociedad de capital riesgo, un organismo público) que busca la rentabilidad en el caso de un inversor privado, o el interés general si es una subvención pública, las cosas cambian bastante. Estos mismos criterios no pueden aplicarse a pequeños inversores cuya recompensa es testimonial. Por eso, pienso que no se trata tanto del proyecto en sí, sino la forma de presentarlo la que puede atraer usuarios y dinero. En este sentido creo que todo se reduce a tres cosas:

Transparencia. El pequeño inversor ha de saber en cada momento qué ha pasado con su dinero, en qué fase se encuentra el proyecto y otros muchos pequeños detalles. La rendición de cuentas permanente con el pequeño inversor es necesaria para generar confianza. La transparencia también pasa por establecer un tiempo límite para cumplir el objetivo y una web intuitiva e interactiva que no dé lugar a la más mínima duda. La transparencia es especialmente importante en plataformas con un fin social como Doafund, donde el 100% de las aportaciones de los particulares está destinada a salvar a familias del desahucio.

Elección de la plataforma adecuada. Algunas están especializadas, por eso en función del proyecto es más fácil encontrar al perfil del inversor que pueda estar interesado. Por ejemplo, para creativos puede ser Verkami, para músicos Lánzanos, para proyectos tecnológicos Crowdthinking o para proteger a personas en riesgo de exclusión social Doafund.

Capacidad de seducción. Generalmente todos los proyectos llevan alguna recompensa para el inversor si el proyecto triunfa. Esto está muy bien, pero me atrevo a decir que no es tan importante la recompensa material que el inversor obtenga como la satisfacción de haber formado parte de algo en lo que cree y que va en consonancia con su filosofía. Es el caso, por ejemplo, de Doafund, plataforma de crowdfunding para recaudar las cuotas hipotecarias de familias en riesgo de exclusión social. Es evidente que los particulares que participan no obtienen más ganancia que la de recibir las gracias de estas familias, y saber que han puesto algo de su parte para evitar un desahucio.

Esto también puede aplicarse a cualquier otro proyecto aunque no tenga necesariamente fines sociales y sea algo disparatado, por ejemplo, los dos integrantes del grupo de finales de los 80 “Un Pingüino en mi Ascensor” decidieron sacar un nuevo disco financiado a través de crowdfunding en la plataforma My Mayor Company y en pocas horas superaron todas las expectativas. La recompensa era el propio disco, un diploma acreditativo y poco más. La recaudación media fue de 30€ por aportación, un importe muy superior al valor material de lo que iban a obtener a cambio. “No necesito que un ejecutivo me diga qué es lo que los fans esperan de mí, ya me lo dicen directamente ellos” así resume José Luis Moro, uno de los integrantes del grupo, su experiencia y de esta forma describe cómo se simplifican las cosas con el crowdfunding.

Las ventajas del crowdfunding son muchas. No todo el mundo es emprendedor, pero eso no significa que no estén abiertos a las ideas de otros y se suban al carro de su propuesta. Por eso, la clave es ilusionar a las personas con una idea. Existen además un montón de recursos mutimedia baratos en Internet para promocionar un proyecto, y las redes sociales pueden contribuir a su difusión.
El principal inconveniente es que el hecho de exponer públicamente una idea puede llevar a otros a copiarla y mejorarla, pero al menos se tiene la ventaja de haber sido el primero.
 


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