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“Wearables”: los nuevos protagonistas de la era Post-PC

Los smartphones ya son parte de la vida cotidiana de millones de personas. En poco tiempo, se volvieron poco menos que imprescindibles y posibilitaron que nuestra “vida virtual” se trasladará con nosotros en bolsillos y carteras. Las tasas de penetración de teléfonos inteligentes en algunos de los países más desarrollados son buenos indicadores de hasta qué punto han modificado nuestras pautas de conducta.

Pero mientras el mercado de los smartphones camina firmemente hacia su saturación, los nuevos dispositivos de conexión, encabezados por los “smart watches”, están irrumpiendo lentamente en escena. La atención suscitada por el Galaxy Gear de Samsung–el reloj inteligente que el gigante surcoreano acaba de anunciar en Berlín- parece confirmar que las expectativas son muchas y que ninguno de los pesos pesados de la escena “tech” mundial quiere perderle el rastro a un mercado emergente cuyos contornos comienzan ya a delinearse.

Mientras tanto, en esta tácita carrera hacia la preferencia de los consumidores, la estrategia de Apple parece ser la cautela. El tan comentado iWatch, un reloj inteligente que se beneficiaría enormemente de su integración con los otros dispositivos de la marca, no estaría listo antes de 2014. Por eso, dar el primer paso puede ser clave para el gigante surcoreano, especialmente teniendo en cuenta que aún libra batallas judiciales con la empresa fundada por Steve Jobs. Esas contiendas, que Apple inició en 2011 en distintos tribunales, tienen que ver nada menos que con los diseños de smartphones y tabletas. En este sentido, la prisa de Samsung en la temprana carrera por los “wearables” parece apuntar a evitar futuros conflictos por patentes.

Nueva era, nuevos gadgets

Más allá de los planes que cada compañía tiene en mente, lo cierto es que en la “era Post-PC”, inaugurada por tabletas y smartphones, hay lugar para más y mejores gadgets. El común denominador de estas innovaciones es que apuntan a resolver una circunstancia cada vez más frecuente: el tiempo que pasamos mirando la pantalla del teléfono y la cantidad de tareas que éste nos demanda. En este sentido, los relojes inteligentes, al igual que otros gadgets más sofisticados como Google Glass implicarán una nueva relación con la información. En la medida que el perfeccionamiento de los comandos gestuales y de reconocimiento de voz se profundice, la eficiencia de estas herramientas también se incrementará.

Pese a que estas mejoras entusiasman a muchos, todavía es muy pronto para pronosticar qué dispositivos se impondrán entre los consumidores. El analista surcoreano Chung Chang Won señaló recientemente que aunque no tiene dudas sobre el éxito de los dispositivos “wearables” todavía es difícil saber si serán los relojes o los lentes los que motoricen su expansión.

Vestidos y conectados

Controlados por nuestra voz, manejados por nuestros gestos o, sencillamente, activados con nuestros movimientos mientras nos cubren el cuerpo. Los dispositivos que utilizaremos en un futuro no muy lejano adoptarán formas diversas. Lo esencial, sin embargo, será que puedan transmitir datos de modo ágil y práctico. En este sentido, todo indica que el mercado de la llamada “ropa inteligente” se afianzará. Según pronostica IMS Research, este tipo de prendas conectadas a otros sistemas crecerá en los próximos años hasta alcanzar las 171 millones de unidades para el año 2016.

En este contexto, es probable que la próxima década nos encuentre a todos “vestidos y conectados”. ¿Conectados para qué? En principio, para que una serie de prendas y sensores especialmente diseñados puedan elevar nuestro rendimiento físico, informar sobre nuestras pulsaciones y hasta para entrenar en un deporte específico.

Pero si esta fusión entre tecnología e indumentaria despierta entusiasmo, no son menores las expectativas que los “wearables” generan en el mundo del trabajo. Para algunos analistas como Frank Schloendorn, dispositivos como las gafas de Google pueden incrementar la productividad de los empleados. Al permitir la ejecución de tareas múltiples (borrado de archivos, localización por GPS, dictado de e-mails, etc) con comandos más simples, este tipo de gadget optimiza enormemente los tiempos.

En cualquier caso, el abanico de potencialidades que ofrecen los “wearables” parece infinito y más allá de algunas tendencias y proyecciones, nada está dicho aún. De momento, estos dispositivos apenas han mostrado algunas de sus capacidades. Su paulatino perfeccionamiento y el comportamiento de los consumidores ante ellos, determinará cuál será su real impacto y cuando serán, verdaderamente, parte de nuestra cotidianeidad.


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