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Cortefiel. “La máquina no me deja”

Mi mujer y yo fuimos el sábado a Cortefiel, teniamos que cambiar un regalo que no me quedaba bien. No había la talla que necesitaba y tuve que escoger otra prenda -no devuelven dinero-. Lo que compré valía 40 euros más que tuvimos que pagar en metálico.

A lo que iba. Al llegar a caja, mi mujer quiere pasar la tarjeta de Cortefiel para que le consideren el pago de los 40 Euros. La dependienta -con cara de circunstancias- le dice "lo siento, la máquina no me deja". Es decir, la aplicación informática no permite pasar la tarjeta del club si se trata de un cambio, aunque haya habido un pago adicional.

Aparte de que la aplicación esté mal diseñada, lo que es increíble, en la era actual de cercanía con el cliente, es que la dependienta no tenga ni un ápice de autonomía para tomar la decisión -cuando lo considere en beneficio del cliente y, por lo tanto,  a largo plazo de la propia empresa- de satisfacer al cliente. El resultado fue que, otras dos prendas que habíamos comprado, mi mujer se las devolvió comentándome que no pensaba volver a Cortefiel en algún tiempo y que, la experiencia con El Corte Inglés -al que habíamos ido antes por algo parecido- era un contraste total ya que nos devolvieron el dinero sin más, incluyendo incluso una diferencia que existía por estar de rebajas. La falta de capacidad de decisión cerca del cliente puede costar muchos millones al cabo del año. Al parecer, Cortefiel, tiene todavía que aprenderlo.


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