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Las impresoras 3D. La revolución incipiente

Como en casi cualquier entorno, una caída drámatica de sus precios genera nuevos mercados. De ser una herramienta industrial que pocos podían permitirse a impresoras personales que bajan de los 1.000 dólares y dan acceso a cualquier diseñador, educador o hobbysta para que "juegue" con ellas.

Una reflexión importante es la de que, con productos avanzados anteriores, mi idea iba años por delante de su uso masivo. Hoy, en el caso concreto de las impresoras 3D, mis predicciones se están cumpliendo a mucho mayor velocidad que antes.

Su uso va a cambiar a las PYMES que se dedican a "hacer arreglos". Todas van a convertirse en usuarias o formarán parte de una red de empresas que usen recursos 3D de todo tipo para "hacer" productos que ya no se fabrican o arreglos especiales, diseñados a medida e "impresos" para su uso en hogares de sus clientes. Como explicaba en mi libro, en una utilización concreta para las tiendas de marcos para cuadros,


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