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¡A promover el capital riesgo ya!

El capital riesgo y la financiación privada de compañías (private equity) son elementos dinaminazores que tiene importantes efectos sobre la innovación y el crecimiento económico. Una buena parte del alto crecimiento económico de Estados Unidos en los años noventa se puede explicar a través de los incentivos económicos que prometió la financiación de capital riesgo.

Un fuerte incentivo para la innovación…

Un estudio del los economistas Samuel Kortum y Josh Lerner publicado por el National Bureau of Economic Research de EEUU trata de probar que el venture capital (capital riesgo) fomenta la innovación. Kortum y Lerner estudiaron la influencia que la financiación de capital riesgo tuvo sobre el número de patentes emitidas (un indicador de la innovación tecnológica) de 530 empresas, respaldadas a través de financiación tradicional y capital riesgo, en veinte sectores distintos de la economía de EEUU a lo largo de tres décadas.

Los economistas concluyen que el grado de actividad de capital riesgo en un sector aumenta de manera significativa el número de productos patentados. Mientras que la relación de financiación de capital riesgo y gasto en Investigación y Desarrollo es menor al 3%, los economistas estiman que el capital riesgo explica aproximadamente un 15% de las innovaciones industriales. En resumen, el mismo importe de dinero gastado en capital riesgo tiene muchas más posibilidades de fomentar la innovación tecnológica que si esa misma suma es gastada en el presupuesto de Investigación y Desarrollo de una gran empresa.

Los resultados del estudio de Kortum y Lerner parecen justificar la formación de fondos de capital riesgo de muchas grandes empresas. Así, algunas multinacionales tratan de obtener los efectos innovadores del capital aventurero a través de la provisión de incentivos económicos (participación en la propiedad de las empresas y opciones sobre acciones), la independencia y la toma descentralizada de decisiones.

…que debe de ser aprovechado en España y Latinoamérica…

El desarrollo de mercados de capital riesgo y financiación privada de empresas es muy importante para la innovación económica en España y Latinoamérica. Tiene un efecto directo sobre el empleo en las empresas financiadas por este tipo de inversiones, pero sus frutos no acaban ahí: el resto de la economía se beneficia del dinamismo que suelen tener este tipo de empresas.

En Europa en general y en España en particular, este tipo de financiación está adquiriendo mayores dimensiones, aunque aún está a muchísima distancia de EEUU. En la mayoría de los países latinoamericanos queda aún un largo camino que recorrer. Las entidades extranjeras invierten cada año entre 3.500 y 5.200 millones de dólares en empresas latinoamericanas no cotizadas en bolsa. Estas son cifras muy modestas para una economía que tiene un PIB conjunto de más de 1,5 billones de dólares. Las incertidumbres sociales, políticas y económicas suponen un freno enorme a la inversión en la región.

…con el complemento de las políticas públicas…

Los beneficios económicos para estos países en general, por encima de los que se producen para estas empresas en particular, deberían de justificar políticas públicas que incentiven las actividades de capital riesgo y private equity. Israel es un claro ejemplo del éxito de estas políticas. El país hebreo fue uno de los primeros en impulsar el concepto de \’incubadora\’ para aquellos proyectos que merecían gestarse en opinión de los funcionarios públicos. El sector de alta tecnología de Israel, que tras EEUU y Canadá es el país que tiene más empresas que cotizan en el Nasdaq, ha dado muestras de un enorme dinamismo en los últimos años.

Las políticas públicas a favor del capital riesgo podrían aprovecharse de los menores costes de financiación que los Estados suelen tener en comparación con las empresas privadas. Algunos importes, relativamente modestos respecto a la enormidad de los presupuestos estatales, obtenidos a través de la deuda emitida a un coste bajo se podrían dedicar a la incubación de proyectos de capital riesgo. Estos proyectos de incubación servirían para engrasar la financiación privada del sector. Sin embargo, en Latinoamérica, este concepto podría tropezar con importantes obstáculos ya que en algunos casos la propia solvencia de los Estados no está ni mucho menos garantizada (véase el caso actual de Argentina).

… y el valor añadido de la información

El desarrollo de este tipo de financiación no ortodoxa también requiere de la provisión de más información y educación sobre los procesos que conlleva. Por ejemplo, la provisión de información sobre los detalles de cómo llevar a cabo una financiación de deuda o accionarial de una empresa (private placement), es de gran valor añadido.

Además el desarrollo del sector también se ve beneficiado por publicaciones de nicho que promueven una mayor transparencia. La existencia de asociaciones o simples listados de empresas dedicadas a este tipo de financiación, también debe de ser un factor para el desarrollo del sector.

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