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Amazon brilla con luz propia

Admitámoslo: todos hemos dudado alguna vez de que Amazon fuera capaz de sobrevivir; y más aún, de competir con los grandes almacenes tradicionales de cada país. Su modelo de negocio, el que le ha convertido en el gran almacén del mundo, el primer comerciante digital del planeta, ha sido un tortuoso camino de espinas. Ha necesitado más de siete años de trabajo continuo y pérdida de credibilidad de los mercados hasta que por fin, el año pasado, ha podido mostrar una cuenta de resultados con un margen de beneficio: 35,3 millones de dólares, frente a los 149,1 millones de pérdidas con que concluyó 2002.

Amazon ha ganado 111 millones de dólares en el primer trimestre del año. De mantener esta trayectoria, y teniendo en cuenta que el último trimestre del año es tradicionalmente el más prolífico en ventas, Amazon podría rondar este año unos beneficios de 500 a 600 millones de dólares. Jeff Bezos, el tremendo optimista que dirige Amazon desde su puesto de CEO, no se para. Ahora que ha conseguido la rentabilidad, quiere ver hecho realidad su sueño de convertirse en el gran almacén online.

El próximo objetivo de Bezos es revolucionar el sector de la joyería. Jeff entiende que se trata de un mundo con muy poca visibilidad, con márgenes muy amplios e intermediarios poco preparados en la visión global del negocio. Amazon se quiere convertir en la alternativa barata de la mejor joyería del mundo y para ello, según ha comentado Bezos, el soporte logístico lo proporcionará un gran almacén con todo tipo de medidas de seguridad, ubicado en un lugar secreto, donde se almacenarán millones de joyas para ofrecer a sus clientes productos de grandes joyeros a precios muy competitivos.

Con 100 millones de clientes en más de 200 países, y con una inversión en tecnología que le permite tratar a todos ellos con cierto grado de personalización, el modelo de negocio de Amazon se distancia de todos los demás comerciantes, tanto online como offline, y plantea un reto importante a los grandes almacenes locales que pronto verán expuestos en Amazon los mismos productos con mayor margen y una variedad de oferta que les será difícil igualar, desde las listas de bodas hasta los viajes y las ofertas para pymes. Amazon avanza como un tanque, seguro de que puede tomar cualquier playa. Ahora, ya con sus accionistas más motivados y pidiendo carnaza, no va a haber quien pare a Jeff Bezos.

La clave está en la red

La clave del éxito actual (y probablemente futuro) de Amazon, como ya hemos explicado en otras ocasiones, es su gran habilidad en la creación de redes potentes. Primero inició una campaña para que, con sólo un par de clics, cualquiera pudiera inaugurar una tienda Amazon en su página web. Esto le generó más de un millón de pequeñas filiales que le proporcionan tráfico gratuito y se ven compensadas, aparte de por las pequeñas comisiones que la empresa les paga, por el hecho de ofrecer un escaparate de Amazon en sus páginas.

No hay empresario online que se plantee su negocio fuera de una red potente, como la que ofrece Amazon

No contentos con ello, Amazon ha sabido configurar un entorno de negocio para las empresas de desarrollo, que pueden, con su permiso, desarrollar aplicaciones concretas para sus clientes. El acceso a los millones de clientes de Amazon y su participación en varias de las innovaciones tecnológicas desarrolladas por ésta son el mejor aliciente para que los colaboradores se esfuercen en mejorar la red, siempre en beneficio de todas las partes: cuanto mejor van las empresas asociadas, mejor marcha Amazon.

Éste es un sistema que es también clave en el crecimiento de eBay, y que representa el mayor reto actual para los comerciantes tradicionales y online sin la capacidad inversora de gigantes como Amazon o eBay. Por ello, millones de empresarios de cualquier tamaño quieren aprovechar la fuerza motriz que generan ambos titales y configurar nuevos modelos de negocio a su alrededor.

¿Dónde puedo conseguir millones de clientes para mis productos o servicios de forma inmediata y a coste variable? Hoy, muchos empresarios de Internet ni siquiera se plantean un negocio independiente de los grandes focos de actividad de la Red. Tanto Amazon como eBay configuran complejos ecosistemas de negocio en los que los beneficios están en función directa de cuantos negocios puedan generar para terceros.

La economía tradicional tiene dificultades con el paradigma que explica que para que una empresa gane, tienen que hacerlo sus proveedores. En una red, este es un concepto imprescindible: o la red es buena para quienes la configuran, o se queda en nada rápidamente.

Les recomendamos a los joyeros que sigan de cerca el modelo de negocio que Amazon plantea en su gremio. O se buscan un lugar en él o van a tener dificultades. Cuanto menos, el sistema de mayoristas existente en la actualidad está en franco peligro.


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