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Ángel María Herrera, CEO de Bubok: “Los ingresos de Bubok se basan en la teoría de la larga cola”

En pleno auge de los libros electrónicos, hablamos con uno de los pioneros del sector en España, Ángel María Herrera, fundador y CEO de Bubok.es. Bubok ha recibido muchos premios. ¿Hay alguno que resulte especialmente apreciado en la empresa? Todo premio corporativo pretende ser un reconocimiento del trabajo bien hecho, y ése es su principal valor ya que resulta inspirador y constituye un soplo de energía positiva para seguir trabajando más y mejor. De los que nos han concedido hasta ahora quizá el que más nos ha aportado es el último que hemos recibido: el Premio Emprendedor XXI de la Comunidad de Madrid y el hecho de haber sido reconocidos como segundos finalistas en la fase nacional del certamen. Ha sido una experiencia muy positiva, no sólo por la dotación económica, sino también por su importancia en el ámbito empresarial, su repercusión mediática y la oportunidad de participar en un programa en la universidad de Cambridge que me ha brindado. En los ingresos de Bubok, ¿pesan más unos pocos autores más populares, o un número más grande de escritores menos conocidos? Un número mayor de escritores menos conocidos, es decir, menos libros vendidos de un número de autores mucho mayor. Es lo que se denomina teoría de la larga cola: en vez de basar los ingresos en conseguir unos pocos títulos superventas los basamos en obtener una mayor cantidad de títulos cuyas cifras de ventas son más modestas. Esta es una de principales diferencias de nuestro modelo de negocio en relación a las editoriales tradicionales, en las que los ingresos se basan en unos pocos autores que venden un gran número de ejemplares. ¿Cuál es tu opinión sobre la industria editora tradicional, y el ritmo al que se adaptan a las nuevas tecnologías? Creo que aunque algunos actores de este sector poco familiarizados con las nuevas tecnologías hayan podido mostrar cierta reticencia en un primer momento, poco a poco se está mostrando una actitud más abierta y positiva. La irrupción de la tecnología y el creciente peso de los contenidos digitales son una realidad que ni tienen por qué suponer el fin del papel ni constituyen un peligro para llegar a más lectores. Al contrario: la era digital brinda nuevas oportunidades siempre que estemos preparados para adaptarnos al cambio. La industria editorial ha tomado nota de otros casos en otras áreas de actividad y está reaccionando. Creo que la proliferación de proyectos online o iniciativas como la recién lanzada Libranda, son clara muestra de ello. Según tu experiencia, ¿cuál es la diferencia ideal entre el precio de una edición impresa o su versión digital? Es muy difícil establecer un porcentaje de reducción recomendable. Es lógico pensar que tiene que ser una reducción considerable, ya que se ahorran costes al eliminarse gastos de impresión, almacenaje y distribución. Pero habría que tener en cuenta que el lector está dispuesto a pagar mucho menos. Habría que ver cada caso. En general la reducción sobre el importe sin IVA sería entre el 50 y el 75%. En el precio final hay que tener en cuenta otras variables, como el hecho de que al libro en papel se le aplique el 4% de IVA frente a un 18% que se aplica al electrónico. Esto ya supone un acercamiento en cuanto a precios. Sobre los derechos de autor, ¿crees que pueden convivir en su concepto tradicional con nuevos modelos como, por ejemplo, las licencias Creative Commons? Creo que la aparición de nuevos sistemas para proteger los derechos de autor no tiene por qué implicar la desaparición de otros. El usuario puede recurrir a sistemas tradicionales o a otros nuevos dependiendo de su obra, de las condiciones de la edición, del celo con el que quiera protegerla y de otros aspectos ligados a la publicación y a su propio criterio. En Bubok tenemos un acuerdo con Safe Creative, un registrador online de la propiedad intelectual, a través del cual todos los escritores que publican con nosotros una obra pueden registrarla con la licencia que deseen, ya sea copyright o Creative Commons. El sistema aporta gran seguridad, rigor y sobre todo flexibilidad. Esto dificulta el plagio y ofrece información en la Red de los derechos registrados. Es un ejemplo de los nuevos sistemas de protección en este ámbito y que claramente viene a sumar nuevas opciones para que los autores protejan sus derechos. ¿Qué porcentaje de sus autores optan por obtener el ISBN de sus obras? ¿Y cuántos regalan sus obras? En Bubok no todos los autores persiguen un interés comercial, por tanto no todos solicitan un ISBN. Son los de un perfil más profesional los que lo hacen. Por otro lado, precisamente de esos que persiguen una carrera como autor, muchos regalan su obra en formato digital como fórmula para auto promocionarse y darse a conocer, ya que lo que les interesa es esta fase de su carrera literaria es conseguir lectores. Aproximadamente la mitad de nuestros autores encajan con ese perfil más profesional. Cuando empezaron a popularizarse los formatos electrónicos, se habló mucho sobre que géneros como el relato breve, el ensayo o la novela por entregas se verían favorecidos. ¿Habéis comprobado esa tendencia en Bubok, con éstos u otros formatos? En lo que se refiere a géneros que se publican, Bubok es un reflejo de las editoriales tradicionales, si bien los éxitos de ventas con frecuencia corresponden a temáticas más minoritarias que no tienen cabida en las editoriales tradicionales: un método para aprender japonés o una guía sobre cetrería están entre nuestros títulos más vendidos. En las ventas en formato ebook es cierto que priman los contenidos más cortos en lo que se refiere a ficción (relatos o novela corta) y los de tipo didáctico. Los manuales y libros técnicos funcionan mejor en formato digital. ¿Consideras que con el tiempo, la literatura multimedia sustituirá al “sólo texto”? Pienso que convivirán y que en algunos géneros es posible que llegue a tener más peso. Pero no creo que sea un sustitutivo. Eso sí, en la industria del ebook será una de las bazas con la que se juegue, sobre todo en el caso de obras dirigidas a un público infantil u otras que exploren nuevas fórmulas de expresión artística. Pero creo que seguirá habiendo escritores que usen sólo la palabra para llegar al público y que seguirá habiendo lectores para esos escritores. ¿Crees que el auge de los libros electrónicos será un impulso para proyectos como Bubok? Lógicamente sí, ya que nosotros proporcionamos a todos los autores la posibilidad de poner a la venta sus obras tanto en formato digital como en papel. Pero creo que será un impulso para la literatura en general. Lejos de ver la digitalización de los contenidos como un enemigo de las artes, considero que este fenómeno es un auténtico aliado de la cultura y que fomenta que se lea cada vez más. En cualquier caso, su irrupción y popularización aunque paulatina estoy seguro de que será imparable, por lo que lo más inteligente es la actitud que está tomando la industria editorial: prepararse para aprovechar todas las oportunidades que nos brinda. ¿Habéis registrado un aumento en las compras de libros en formato electrónico en los últimos meses? Sí, es lógico que aumenten sus ventas paulatinamente al ser cercana su irrupción. A medida que sean más los usuarios que dispongan de lector electrónico el crecimiento será mayor. Pero sí es verdad que la tendencia está en alza, especialmente en el caso de manuales y métodos de aprendizaje, así como en libros técnicos. ¿Tienes un lector electrónico? Y si es así, ¿cuál? Sí. Concretamente en mi caso por motivos obvios tengo que probarlos todos, así que tenemos varios modelos en la oficina. Lo cierto es que aún no tengo uno preferido, ya que unos son mejores para unas cosas y otros para otras. Por ejemplo, para novelas o textos de consulta prefiero los modelos de tinta electrónica, sin embargo para periódicos, o cosas más multimedia prefiero los tablets.


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