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AOL-Time Warner, el gigante se despereza

Con un día de retraso sobre la fecha en la que se cumplía el primer aniversario del anuncio del matrimonio entre el primer proveedor de acceso a Internet, America Online (AOL), y el mayor grupo de comunicación y ocio del mundo, Time Warner, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) otorgó su consentimiento para que ambas compañías puedan vivir juntas el resto de sus vidas.

El retraso en lograr la aprobación definitiva no resulta extraño si se tiene en cuenta que la FCC no ha sido el único organismo que se ha visto en la tesitura de decidir si dar luz verde a este coloso de las telecomunicaciones. La Comisión Federal de Comercio (FTC) y la Unión Europea también tuvieron que dirimir si la creación de un gigante de estas dimensiones no atentaba contra la libre competencia o directamente suponía un claro ejemplo de lo que significa la palabra monopolio.

Y es que los contrayentes no son poca cosa. Desde este momento, la compañía que comienza a dar sus primeros pasos tiene en su poder uno de los tesoros más importantes del siglo XXI: la llave del ocio y del entretenimiento; es decir: Internet, música, cine, televisión y prensa. Casi nada.

Aunque sea tomando las cifras de forma individualizada, el sentimiento de escalofrío que generan los números de AOL-Time Warner no deja indiferente a nadie. America Online acaba de anunciar que 27 millones de internautas navegan por Internet a través de su conexión, lo que supone el 10% de todos los usuarios del mundo. A estos habría que añadirle 2 millones más si se incluyen los clientes de CompuServe, ISP que también le pertenece. A su servicio AOL Instant Messeneger están suscritos 61 millones de clientes.

Por su parte, Time Warner cuenta con 11 cadenas de televisión, entre las que se encuentran CNN o HBO, la productora cinematográfica Warner Bros, revistas como Time, Peolple o Fortune y la discográfica Warner, para la que graban artistas como Madonna, The Corrs o los Tres Tenores. Todos los habitantes del mundo desarrollado tienen en su hogar algún producto de Time Warner. Sí, incluso usted.

La manzana de la discordia

Tras superar diferentes obstáculos, el OK definitivo se concedió tras decidir la FCC qué tenía que pasar con el AOL Instant Messenger (AIM), un programa que permite intercambiar mensajes en tiempo real entre los suscriptores. Para conseguirlo, tan sólo es necesario descargarlo de la página web de AOL y no hay que pagar ninguna cuota ni disponer de acceso a Internet a través de la compañía. Hasta aquí este servicio no debería causar ningún problema. Pero, como las meigas, haberlos haylos.

En primer lugar, que el AIM ostenta el dominio casi absoluto de los programas de mensajes instantáneos con 61 millones de usuarios. Y el segundo es que Yahoo! y Microsoft también disponen de una servicio similar. Por su puesto, su cuota de clientes es inferior, algo que a Bill Gates le revuelve las tripas y al portal estadounidense no le hace demasiada gracia. La manzana de la discordia es que el AIM es incompatible con el resto de los programas. Por eso una de las condiciones que ha impuesto la FCC tiene que ver con el AIM. Estos son los requisitos que deberá cumplir el nuevo AOL-Time Warner

  • Desde ya AOL tiene que hacer compatibles sus programas de mensajes instantáneos (AIM e ICQ) con otro servicio similar de una compañía rival. En un plazo máximo de un año tiene que llevarlo a cabo con todas los demás. Algunos ponen en duda que vaya a cumplir este requisito.
  • AOL deberá poner todas las facilidades a sus rivales para que disfruten de acceso a Internet a través de sus redes de cable y, al mismo tiempo, puedan facturar directamente a sus usuarios.

Pero éstas son tan sólo las condiciones de la FCC. Para entenderlo todo en su conjunto deben añadirse las impuestas a finales de diciembre por la Comisión Federal de Comercio.

  • Time Warner deberá abrir sus líneas de cable a, por lo menos, dos rivales en un plazo máximo de 90 días. Transcurrido ese tiempo tiene que añadir en el cupo a tres rivales más. Eso sí, siempre que la tecnología lo permita.
  • AOL deberá permitir que una compañía rival ofrezca Internet a alta velocidad en las ciudades en los que Time Warner ya lo haga
  • Por último, AOL tendrá que dar cuenta a las autoridades que proceda de las quejas o reclamaciones que realicen sus competidores en Internet y televisión interactiva sobre las dificultades que encuentren en el acceso a las noticias y los múltiples contenidos de entretenimiento que ofrece Time Warner.

¿Y ahora qué?

No resulta extraño pensar que, una vez recibido el visto bueno de las autoridades antimonopolio, los directivos del nuevo AOL-Time Warner esbozaran una sonrisa de oreja a oreja y mostraran públicamente su satisfacción. Pero, probablemente, tras esa cara de plena alegría se esconde cierto temor sobre un futuro que ya es presente.

Porque, por ejemplo, pocos le dan la suficiente importancia al lado humano de la fusiones. Cuando Terra compró Lycos, todo el mundo hablaba de la gran empresa de Internet que se había creado y de la jugada maestra que había realizado el entonces presidente de la compañía española, Juan Villalonga. Pero, ¿y qué sucede con sus respectivos directivos? El día del acuerdo, a Bob Davis y Juan Villalonga sólo les quedó darse un beso a tornillo para demostrar al planeta lo mucho que se querían y lo felices que iban a ser juntos. Villalonga ha desaparecido, y su sustituto, Joaquim Agut, es una persona que, en principio, carece de tanto liderazgo como el que poseía el ex presidente de Telefónica. Pues con unas dosis menos de personalidad, las primeras fricciones entre Davis y Agut ya han se han hecho públicas. ¿Quién asegura que no sucederá lo mismo entre Steve Case y Gerald M. Levin?

¿Quién asegura que con el tiempo no se producirán fricciones entre Steve Case y Gerald M. Levin?

Las funciones de cada uno están claramente marcadas. Case se encargará de la presidencia y se centrará en el desarrollo tecnológico y expansión de los negocios internos, mientras que Levin será el CEO que se ocupe de la estrategia y supervisión de la gestión diaria. A su lado, como vicepresidente de la empresa, se encuentra el multibillonario Ted Turner, al que nunca le ha gustado del todo el hecho de que una empresa de Internet se haya hecho con su compañía.

Además, el estilo de gestión empresarial de cada uno es diametralmente opuesto. Tal vez se deba a que Case tiene 41 años, mientras que Levin ha llegado a los 60. O quizá indique mucho que el primero sólo se pone corbata cuando la ocasión lo merece (el día de la firma del acuerdo con Time Warner, por ejemplo), mientras que el segundo va con su terno a todos lados. Y quién sabe, a lo mejor los separa el hecho de que mientras el primero pone los pies en la mesa de su despacho y sólo habla cuando tiene algo interesante que decir, el segundo cita con cierta asiduidad a Nietzsche y le gusta sopesar tranquilamente cada uno de los pasos que da.

En principio, todo parece indicar que los dos poseen una personalidad bastante sólida, reforzada por el éxito que han cosechado en las empresas a las que han dedicado la mayor parte de su tiempo. Habrá que ver cómo se toma Levin el hecho de acatar órdenes de un joven con camiseta hawaiana.

Otro problema de mayor enjundia radica en el solapamiento de funciones que genera cualquier absorción. Time Warner cuenta con 70.000 empleados a lo largo y ancho del planeta, mientras que AOL dispone de 10.000. No pasará mucho tiempo hasta que leamos la noticia de que \”el gigante del ocio AOL-Time Warner deja en la calle a n personas\”.

Más problemas

Aunque cuando se firmó el acuerdo a principios de 2000 se explicó que se trataba de una fusión, quedó demostrado que el movimiento se trataba simple y llanamente de una compra de Time Warner por parte de AOL. A principios del año pasado la empresa de Steve Case representaba el futuro visto con ojos optimistas. No importaba que la compañía facturara menos millones de dólares que Time Warner. AOL valía mil veces más.

Ahora las tornas han cambiado y el panorama ha adoptado un color más realista. Aunque el hecho de que AOL haya adquirido Time Warner no ha variado, sí se deben tomar otros patrones para comprender la medida de la operación y establecer cómo se encuentran situadas ambas compañías en la línea de salida.

Desde que se firmó el acuerdo, las acciones de AOL se han despeñado un 50%, un 20% menos de lo que han caído los títulos de Time Warner. Cuando los dos presidentes salían sonrientes ante medio mundo dándose la mano, lo hacía porque habían creado un gigante que, por aquel entonces, estaba valorado en 190.000 millones de dólares. A día de hoy AOL pagará por Time Warner una cifra notablemente inferior: 106.200 millones de dólares.

Desde que se firmó el acuerdo, las acciones de AOL se han despeñado un 50%

AOL también deberá asumir la deuda que tiene contraída su nueva pareja y que ronda los 18.100 millones de dólares. Aparte, los accionistas de Time Warner verán como una de sus acciones se transformará de la noche a la mañana en 1,5 acciones del nuevo conglomerado, mientras que aquellas personas que dispongan de títulos de AOL se quedarán con el mismo número de títulos del nuevo mosntruo. Eso sí, el 55% de la nueva compañía les pertenecerá.

Eñl mastodonte AOL-Timer Warner ha anunciado que en su primer ejercicio fiscal facturará 40.000 millones de dólares, lo que le permitirá disponer de 11.000 millones de dólares de efectivo. Para tranquilizar a los inversores, aseguran que los ingresos se multiplicarán anualmente entre un 12 y un 15%. Pero existen ciertas dificultades que deberán afrontar, como por ejemplo el estancamiento en la publicidad, una de las principales fuentes de ingresos de cualquier grupo mediático de cierto peso.

La monumental base de datos

La unión ha generado preocupación entre ciertos sectores que, en el fondo, nunca han visto con buenos ojo el nacimiento de AOL-Time Warner. Por ejemplo, diversos grupos de consumidores estadounidenses han alertado de un hecho que afecta directamente a los clientes de las dos compañías. Esto se debe a que una de las primeras medidas que deberán tomar ambas empresas será la de unir sus archivos de clientes. \”Si le echas un vistazo a AOL-Time Warner te das cuenta de la gigantesca cantidad de información que dispone acerca de los intereses y comportamientos de las personas, entre los suscriptores de las revistas, costumbres de los internautas que navegan con la conexión de AOL y los abonados al servicio de televisión por cable de Time Warner\”, ha revelado Jasón Catlett, presidente del sitio de cyberprivacidad Junkbusters.

Catlett ha dejado bien claro que no tiene ninguna intención de bloquear la unión (¡que más quisiera él!), y que lo único que pretende es que se estrechen las medidas de control que aseguren la privacidad de los datos personales de los usuarios. Razón no le falta.

Y a nosotros, ¿cómo nos afecta todo esto?

A corto plazo nada. A lo largo sí. Un gigante cuenta con un cuerpo de proporciones desmesuradas y sólo levantarse le cuesta un triunfo. Por eso, lo primero que tiene que suceder es que este enorme conglomerado se desperece y comience a mover pies y brazos. Una vez que se incorpore será cuando empezaremos a percibir el sonido de sus pisadas.

Póngase dentro de par de años. Con una televisión y una conexión a Internet de alta velocidad, usted podrá acceder a través de AOL y elegir al más puro estilo Napster cuál de las 50.000 películas de las que dispone Time Warner quiere ver. Lo mismo se podrá hacer con la música. O, por qué no, podrá hablar con un grupo de amigos que viva a varios miles de kilómetros de distancia no sólo mediante una conexión que haría reír comparada con las actuales, sino que además podrá verles las caras, ya que se tratará de una video-conferencia.

Por su puesto, si en el trabajo le comentan que el último disco de Madonna destaca por las rancheras que canta, podrá llegar a casa y comprobar con cara de pasmo que, efectivamente no le han engañado en la oficina. No tendrá dificultades en descargar el disco entero o mandar una orden de compra para que se lo traigan en apenas una hora.

De igual forma recibirá el telediario a la carta y ya no tendrá que dejar a sus amigos colgados para llegar a tiempo con el fin de ver el capítulo fin de temporada de Friends. Lo visionará cuando mejor le venga. Todo será comodidad para los usuarios. El lema de AOL, \”AOL Anywhere\” se hará realidad. Incluso ya se están dejando notar las primeras señales de la unión entre AOL y Time Warner. El grupo irlandés The Corrs, cuya discográfica es Warner, acaba de reeditar su último disco In Blue con siete nuevas canciones… y el software de acceso a Internet a través de AOL. Tan sólo un aviso de lo que se nos viene encima. Que dios nos coja confesados.


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