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Así pasará la gloria de Microsoft

Microsoft, bandera de la industria tecnológica y nave capitaneada por el hasta hace poco hombre más rico del mundo, a pesar de que todavía cumple con sus resultados, se enfrenta a un bache en el camino. La compañía, cuyo mayor éxito es el crecimiento y los beneficios que proporciona a sus inversores, tiene un talón de Aquiles que se llama PC. El mismo invento que la elevó a los cielos está resultando ahora un lastre. Es el momento de buscar nuevos caminos, si todavía hay tiempo.

Se seca la cañería del dinero

Los ingresos de Microsoft están ligados inextricablemente a las ventas de PCs, porque ellos venden lo que hay dentro: un sistema operativo y un paquete de aplicaciones. De hecho, Office constituye más de la mitad del pan nuestro de cada día de Microsoft.

Cada PC que se vende con Windows u Office en su interior, es dinero en la caja de Redmond. Pactos de sangre obligan a los fabricantes a vender sus máquinas con el sistema operativo Windows incluido, cobrándolo, claro. Mucho más si se trata de fabricantes reconocidos como Compaq o HP y si los clientes son empresas.

en el mercado de los servidores Microsoft todavía tiene que hacer los deberes

Por otro lado, el mercado de los servidores está dominado por Unix, Sun y Oracle, después de que las máquinas NT se hayan ganado una merecida fama de poco fiables y menos escalables. Este es un mercado en el que Microsoft todavía tiene que hacer los deberes.

La dependencia del mundo PC ha resultado ser muy dañina en los meses en los que las ventas se congelaron. Un 60% de los usuarios de Office tiene versiones antiguas y muy pocas intenciones de cambiar, ni de PC ni de programas. La potencia de su PC es más que suficiente para las aplicaciones. Las nuevas características no les seducen, y la política de licencias de Microsoft, todavía menos.

Salto al vacío

El trimestre pasado las ventas de aplicaciones para PC descendieron, en una tendencia que tiene su origen en la baja aceptación de Office 2000. Microsoft necesita desesperadamente sacar al mercado una nueva versión, Office XP, para animar las cifras.

Microsoft necesita desesperadamente sacar al mercado XP para animar las cifras

Pero las actualizaciones de Office necesitan de masa crítica. Especialmente por la perniciosa costumbre de la empresa de crear nuevos formatos de archivo incompatibles con las versiones anteriores. Los usuarios cambian porque de repente sus clientes o proveedores tiene la nueva versión, reciben noticias sobre sus ventajas y necesitan la compatibilidad de los archivos.

Lamentablemente la manivela también gira en la dirección opuesta. Si el entorno de los usuarios no actualiza la nueva versión, ellos tampoco verán la necesidad de hacerlo. Es lo que ocurrió con Office 2000.

Además, en cualquier foro en el que se encuentren, el discurso de los microsofties es siempre el mismo: la piratería es culpable de todos los males de la humanidad. En la presentación del plan Info XXI del gobierno español, que intenta entre otras cosas paliar la escasez de mano de obra tecnológica, llegaron a declarar que la piratería era la culpable del desempleo en el sector.

No es de extrañar. Con el mercado de los EEUU saturado, los mercados emergentes, como los asiáticos, donde todavía se venden muchos PCs, serían su salvación. Eso si no fuera porque en países como China la piratería alcanza el 98% de los productos de Microsoft.

Las mentes maestras prefieren buscar una forma de sacar más beneficios del mercado occidental.

XPerience al rescate

Tanto Windows XP como su complemento Office XP representan el esfuerzo de Microsoft por librarse del lastre del código de Windows 9x, heredero de MS-DOS, ya que como Windows 2000, se basa en la tecnología de NT. Esto quiere decir mayor robustez, pero también más requisitos técnicos.

Según las últimas pruebas sobre las versiones beta, XP sólo funciona bien con un PC de última generación, con memoria RAM de 128 Mb o superior. Esto obligaría a muchos de los actuales usuarios a actualizar sus equipos. Como contrapartida, unas aplicaciones más intuitivas y fiables, reconocimiento de voz y la desaparición del maldito clip asistente. Buenas razones, pero que no justifican el desembolso.

Además está el problema de la licencia. Microsoft incluye en XP un sistema de activación: los programas sólo funcionan al registrarlos a través de Internet, con lo que quedan atados a la máquina en la que se hayan instalado por primera vez. No funcionarán en ninguna otra.

¿Cuánto quieres pagar hoy?

El sistema de activación es sólo el principio. La nueva estrategia de Microsoft, llamada .Net, se presenta en los medios con la confusa palabrería de sus comunicados. Pero afortunadamente en la propia Microsoft hay techies menos retóricos. El FAQ lo deja más claro: \”.Net es la estrategia de Microsoft para distribuir los programas como servicios\”.

el FAQ lo deja claro: Net es la estrategia de Microsoft para distribuir los programas como servicios

Como sus representantes dicen ahora, \”no vendemos cajas, sino servicios\”. Es decir, Microsoft quiere ser de mayor ASP (Application Service Provider). Para el usuario significa que no comprará ni poseerá nada, sino que Microsoft le suministrará a través de la red los programas que necesite. Y por supuesto, le cobrará por utilizarlos.

Para que esto funcione se deben cumplir una serie de condiciones previas. La primera es una implantación de redes de banda ancha aceptable, por lo menos en el mundo empresarial. Algo que todavía está lejos. Por otro lado, para vender algo no basta con que el público desee un producto (y el público desea los productos de Microsoft). Hace falta que estén dispuestos a pagar.

Pedir demasiado

Convertir los programas en servicios es una medida desesperada. Significa llevar al extremo la práctica del parche desarrollada por Microsoft: sacar al mercado productos incompletos y actualizarlos permanentemente. Con .Net, esta posibilidad se convierte en imposición. Cabe imaginarse al distribuidor fumando un puro y diciendo al intimidado empresario: \”No sabe usted la cantidad de programas inestables que hay por ahí. A veces los accidentes ocurren. Necesita usted una buena suscripción\”.

Además, el hecho de que la información de las empresas no resida en sus máquinas, sino que se transmita por la Red cada vez que se ejecuta una hoja de cálculo, desata las preocupaciones sobre la protección de datos.

Para acabar de empeorar las cosas, el escándalo salpicó a la primera iniciativa de .Net, llamada Hailstorm. Los servicios de acceso ofrecidos utilizaban Passport, el sistema de seguridad de Microsoft, que incluía una abusiva cláusula en su contrato. Microsoft se vio obligada a retirarla. Por no mencionar las acusaciones de vulnerar la competencia en las áreas de mensajería instantánea y transmisión de vídeo.

Si Microsoft fracasa en su intento de cambiar la mentalidad de los usuarios, en su caída puede dar al software libre el mayor empujón de su historia. No en balde, en el mundo de los servidores de Internet, Linux es quien manda, y la conquista de los usuarios particulares puede no estar lejos. Quizá eso llevó al técnico estrella de Microsoft, James Alchin, en unas desafortunadas declaraciones, a calificar el software libre de antiamericano. Ahí les duele.

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