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AT&T es otra vez mamá

No es la primera, ni la segunda vez que pasa, pero siempre es importante. AT&T, la que fuera una vez la empresa más grande del mundo, va a dar a luz cuatrillizos. Pero esta vez no la obliga nadie, es una decisión que Mamá Bell ha tomado por si sola por la cuenta que le trae.

\”El secreto peor guardado en la historia empresarial de EEUU\”

Desde que comenzó la semana, se empezaron a escuchar insistentes rumores que apuntaban a una nueva división de la famosa teleco estadounidense, heredera de la compañía fundada por Alexander Graham Bell en 1887. Apenas tres días más tarde, tras reunirse el consejo de dirección y coincidiendo con la presentación de unos decepcionantes resultados trimestrales, se confirmó oficialmente lo que muchos ya daban por supuesto: mamá Bell va a separar el grano de la paja. Tan claro estaba que la división iba a ser aprobada, que en la rueda de prensa que confirmaba la escisión, el CEO de AT&T se refirió a la operación como \”el secreto peor guardado en la historia empresarial de Estados Unidos\”

Ser un gigante está muy bien, todos los pequeños aspiran a serlo, el problema es que los gigantes no se caracterizan precisamente por la agilidad o la velocidad de reacción. Así que en un mercado a la baja, que ha llevado a las telecos a cotizar mínimos históricos (AT&T lleva bajando 52 semanas consecutivas), y con unos últimos resultados en los que los beneficios han descendido un 24% respecto al periodo anterior (1.400 millones de dólares este año frente a los 1.600 millones de 1999), los gerifaltes de AT&T han decidido apostar por diversificar la compañía para incentivar una mayor competencia entre las distintas divisiones y por añadidura, un crecimiento más rápido del conjunto. Lo que sea con tal de impulsar la cotización de una acción en caída libre.

Esta apuesta supone un duro varapalo para Michael Armstrong, el actual CEO de AT&T, y defensor a ultranza de mantener a la compañía unida. Toda la política, los esfuerzos de los tres últimos años por volver a levantar un mastodonte, se ha venido abajo con esta decisión del consejo de dirección. Un claro ejemplo son las dos compañías de cable que forzó a comprar para luego desprenderse de ellas.

La nueva camada

AT&T dará a luz en esta ocasión a cuatro rollizos bebés que cotizarán de forma independiente pero que continuarán colaborando entre ellos.

  • AT&T Business, o servicios a empresas. Esta división, que es la que actualmente genera más beneficios (25.000 millones de dólares en ventas el año pasado), seguirá siendo la matriz con Armstrong a su cabeza y conservara la legendaria T como ticker.
  • AT&T Wireless, encargada de las telecomunicaciones inalámbricas y una de las de mayor empuje, será la que antes alcanzará su independencia. Los directivos de AT%T esperan que esto ocurra durante el próximo verano. Esta división conserva a su CEO, John Zeglis.
  • AT&T Broadband, que integrará los servicios de banda ancha y cable, espera presentar su IPO el próximo año y convertirse en una empresa aparte durante al año 2002. Su CEO ya está designado, será Daniel Sommers.
  • AT&T Consumer, la división de servicios de telefonía de larga distancia para clientes particulares, es una de las divisiones que más se intentará potenciar. El crecimiento de esta parte del negocio ha estado hasta ahora frenada por la necesidades de otros segmentos de la empresa. Robert Aquilina y Howard mcNally codirigirán la compañía.

Ahora AT&T, la famosa T del Nasdaq, debe enviar un informe detallado de su plan de acción a la SEC (Securities and Exchange Commission), y suponiendo que supere el escrutinio, los directivos del exmonopolio esperan que el proceso pueda concluir durante el año 2002.

Los anteriores partos

Los analistas ven con buenos ojos la división, probablemente recordando los resultados de las anteriores escisiones.

AT&T, una compañía cuyos orígenes se pueden rastrear hasta el siglo XIX y que empezó a convertirse en un tremendo mastodonte a partir de los años 20 y 30, momento en el que llegó a reunir 23 compañías de telefonía local en su regazo y creo los Laboratorios Bell, la niña de los ojos en I+D de la empresa de telecomunicaciones.

Pese a que durante los años siguientes tuvo bastantes escarceos antimonopolio con el gobierno estadounidense, sobre todo a raíz de la creación de la FCC (Federal Communications Comission) en 1934, el momento crítico no llegó hasta los años 80 con la llegada de las nuevas tecnologías.

Tras un largo culebrón convenientemente orquestado entre AT&T y el gobierno, en 1982 ambos llegaron a un acuerdo que entró en vigor en enero de 1984 que forzó al gigante a tener un parto múltiple: 7 empresas de telefonía local, las célebres Baby Bells. AT&T pasó a encargarse de las llamadas de larga distancia y de los laboratorios Bell y recibió el apelativo de Ma Bell (Mamá Bell).

En 1996, 14 años después de este parto por cesárea, AT&T decidió volver a partirse voluntariamente en tres: Lucent Technologies, armada de los laboratorios Bell, NCR y la AT&T conocida hasta ahora.

Las consecuencias finales de las dos divisiones precedentes fueron excepcionalmente buenas para el mercado, que se dinamizó enormemente. También lo fueron para AT&T: el valor combinado de las empresas que un día formaron el Sistema Bell superaba a finales de 1999 los 850.000 millones de dólares, en comparación con los 59.000 millones de capitalización bursátil de AT&T en 1983. Un accionista que hubiese mantenido sus participaciones habría obtenido un retorno del 1.300%.

Si está vez también les sale bien, la vieja teleco tendrá que empezar a pensar seriamente en dividirse cada cierto tiempo, porque parece definitivo que ya pasó el tiempo de los pesos pesados.

 


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