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Atrápame si puedes

Es bien sabido que la mayoría de los internautas son altamente celosos con las cuestiones que atañen a su intimidad y privacidad. Muchos se apresuran a cerrar la ventana del navegador en cuanto se topan con un formulario en el que se les solicita cualquier tipo de información personal, incluso cuando no se les pide más que su nombre y dirección de correo electrónico como requisito para acceder al contenido gratuito de un diario online.

Las empresas suelen demandar esta información con fines publicitarios, a fin de segmentar a sus visitantes para luego facilitar estos datos a los anunciantes, pero los usuarios se suelen mostrar poco comprensivos con las necesidades de financiación de las compañías, y no dudan en introducir información falsa que les permita superar el trámite del registro y acceder al contenido que les interesa. En su defensa alegan el derecho a mantener el anonimato online, o que no desean ver su buzón de correos inundado de mensajes no solicitados.

Ahora, según cuenta la revista Wired, los internautas disponen además de un creciente arsenal de herramientas que les permiten esquivar el proceso de registro. Una de ellas es Bugmenot.com, una página que proporciona nombres de usuario y contraseñas para acceder a sitios que requieren registro, y que afirma haber “liberado” más de 15.000 webs que demandan claves de acceso. Su creador, un australiano que se mantiene en el anonimato para evitar complicaciones legales, afirma que recibe 10.000 visitas diarias, aunque una simple prueba para intentar conseguir una clave de acceso a un diario español con contenidos de pago demuestra que todas las claves facilitadas son inservibles: los verdaderos suscriptores no parecen estar dispuestos a colaborar en tan generoso servicio.

Otra herramienta es Mailinator, que se define como un servicio antispam que crea direcciones de correo electrónico para aquellos usuarios que deben facilitar su dirección de e-mail en un registro o cualquier otra circunstancia, pero que no desean dar a conocer su verdadera cuenta por temor a sufrir avalanchas de spam. Para ellos, Mailinator crea una dirección donde los mensajes son destruidos a las pocas horas de recibirse. Similar es el objetivo de SpamGourmet, que crea direcciones ficticias que “devoran” los mensajes no deseados.

En definitiva, una guerra, la de solicitantes y solicitados de información personal, que no tiene visos de firmar la paz.

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