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Bases para los emprendedores

Desde que anunciamos el acuerdo entre Baquía, Intereconomía y la comunidad Thursday para la promoción de los emprendedores españoles, empezamos a recibir propuestas de plan de negocio. El diálogo con los emprendedores nos alertó sobre la necesidad existente de “centrar” un modelo de negocio. Vamos a intentarlo en este artículo.

Un emprendedor es una persona con una necesidad real de crear su propio negocio. Por ello, con frecuencia, en vez de estudiar bien el mercado en el que se quiere adentrar, simplemente se pone a trabajar en el modelo sin más. No es posible lanzar una empresa sin conocer, por lo menos, algunos elementos básicos de su entorno.

Por ejemplo: ¿cuál es el mercado total al que nos dirigimos? ¿Quiénes son los líderes en nuestro país? ¿Quiénes son los líderes a nivel mundial? Las respuestas a estas cuestiones varían dependiendo del negocio. No es lo mismo pretender lanzar el nuevo Google que abrir un café de Internet. Sea cual sea el caso, no podemos dejar de hacer un estudio de mercado, lo más exhaustivo posible, del entorno en el que pensamos situar a nuestra nueva empresa.

El siguiente aspecto fundamental es la disposición a “quemar las naves”. Es muy cómodo trabajar para una empresa y pensar en el tiempo libre en el negocio que queremos montar con el dinero que nos den unos inversores. Nunca funciona. O se está suficientemente convencido de que lo que nos traemos entre manos es importante y realizable y abandonamos nuestra seguridad para luchar por ello, o no saldrá nunca. Emprendedores de fin de semana son muy rara vez un éxito.

El inversor español

Pero quizás el aspecto más preocupante, sobre todo en España, cuando hablamos de inversión, es la cantidad de gente que no se da cuenta de que los inversores buscan oportunidades claras de negocio. En ningún momento están dispuestos a financiar a nadie un autoempleo. Es decir, empresas que planifican crecer en 5 años hasta contratar media docena de empleados y vender 500.000 euros, para lo que buscan una inversión inicial de 100.000 euros, no son candidatas. El inversor cree que si alguien está pensando en su futuro profesional, no es un vehículo de inversión real.

Ningún inversor está interesado en financiar el autoempleo: convénzale de que su proyecto va más allá

¿Qué buscan los inversores? Los hay de distintos colores y calidades, aunque en España se caracterizan principalmente por su cautela. O buscan un negocio que ofrezca rentabilidad a corto plazo y no conlleve mucho riesgo, o están dispuestos a arriesgarse algo más si entienden que existe una oportunidad entre 100 o 200 (no entre mil o dos mil, como es habitual calcular en EEUU) de conseguir multiplicar su inversión por diez o veinte. En general, salvo excepciones, cuanto más arriesgado el negocio, menos capital están dispuestos a invertir.

¿Qué convence más a un inversor? Lo primero es la persistencia y el compromiso personal del emprendedor con el proyecto. No es aceptable para un inversor que el emprendedor no quiera invertir ni un céntimo de su propio dinero o no sea capaz de levantar, entre sus familiares, el mínimo de dinero inicial.

El siguiente aspecto importante es la capacidad del emprendedor para escuchar. En general, los profesionales que están convencidos del éxito de un proyecto tienen poca mano izquierda para explicárselo a alguien que no lo entiende desde el inicio. Hay que practicar las presentaciones, tanto las escritas como las personales, y buscar todos los apoyos necesarios para que éstas luzcan impecables. Presentaciones mal hechas, con erratas frecuentes o errores de cálculo, muestran una persona falta de la tranquilidad necesaria para tomarse su tiempo en la toma de decisiones.

Errores a evitar

Quizás lo más importante sea valorar bien, además del dinero que se necesita, de quién se necesita. Si estamos hablando de un proyecto de tecnología, es difícil interesar a un constructor, acostumbrado a otro tipo de entornos. Siempre hay excepciones, pero es mejor apuntar desde el inicio a gente que conozca de lo que estamos hablando, o pueda asesorarse convenientemente sobre el tema.

¿Cuál es el error más corriente que comete un emprendedor? Diseñar un plan de negocio y pedir una cantidad que no concuerda con las cifras planteadas en éste. Por ejemplo, si nuestro plan de negocio muestra que necesitamos una inversión de capital de 300.000 euros, es habitual solicitar 500.000 para cubrirse las espaldas. En tal situación, un emprendedor puede pasar un mal rato cuando el inversor les muestra sus propias cifras y le pide que aclare la incongruencia. Alguien que pide un colchón del 40% del dinero necesario es poco de fiar. ¿Qué pasará si sus cifras también están equivocadas un 40%?

Por otra parte, si hablamos de negocios en Internet, un entorno global, no podemos plantearnos un horizonte exclusivamente centrado en España. Los inversores quieren que estemos al tanto de qué está pasando fuera, y cómo pensamos competir con quien está desarrollando un negocio similar en EEUU.

Los emprendedores deben pensar mucho lo que realmente quieren. Si se trata de un proyecto para garantizar el autoempleo, lo mejor es un aval de la familia y un préstamo bancario. Los inversores buscan siempre al próximo Bill Gates, y aunque se trata de manejar cifras modestas, todos cuidan sus recursos.


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