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Bienvenidos al hogar inteligente

Llamar a nuestra vivienda para comunicarnos con la lavadora, la alarma o la calefacción o controlar la nevera desde el teléfono son actividades que han dejado de ser un sueño. Todo esto ya es posible gracias a la domótica, es decir, la construcción y aplicación de dispositivos inteligentes en una casa.

Para controlar algo a distancia se necesita un aparato que se conecta a la red eléctrica, a la línea telefónica y al dispositivo en cuestión. La instalación es fácil; en cuanto a la inversión para transformar en domótico un elemento, con el fin de manejarlo desde el teléfono, oscila entre 600 y 1.000 euros por aparato. No es mucho, teniendo en cuenta que cuando una persona llama a su hogar, marca una clave y accede a un menú hablado con opciones. Por tanto, el coste es el de la llamada. Y encender una luz, por ejemplo, es tan fácil como pulsar una tecla.

El sector de electrodomésticos es uno de los que más fuerte están apostando por la domotización. Hay empresas que han presentado aparatos que se pueden comunicar entre sí formando una red a la que también pueden conectarse otros dispositivos susceptibles de ser controlados: luces, cámaras, etc. Siemens ofrece [email protected]; gracias a este servicio, el horno, la vitrocerámica, la lavadora, la secadora, el frigorífico o el lavavajillas se pueden controlarse a distancia desde el teléfono o el ordenador.

Tan sólo es preciso ponerle al aparato en cuestión un interfaz y conectar un módulo de comunicación a la red eléctrica. Fagor dispone de un sistema similar llamado Maior-Domo, mientras que LG sólo permite por el momento el control online, aunque en breve utilizará el teléfono.

Seguridad y comodidad

La domótica es tan moderna como el tipo de usuarios a los que se dirige fundamentalmente. Hablamos de aparatos ideados sobre todo para viviendas unifamiliares y en las que sus miembros pasan mucho tiempo fuera. Se trata de ofrecer seguridad, ahorro de tiempo y comodidad.

Existen más beneficios para los usuarios; como la posibilidad de programar alertas en forma de mensajes de texto al móvil cuando los sensores de presencia, fugas de agua o gas detecten un problema. Asimismo, nos permite conocer cuándo se ha ido la luz o si el horno se quedó encendido.

Con el teléfono también pueden activarse escenarios simultáneos de varios elementos domóticos de la casa. Ahora que se acercan las vacaciones, es posible configurar un conjunto de parámetros que simulen que el dueño de la casa se encuentra en ella -subir las persianas, bajar el toldo o encender las luces- y activarlo mediante una simple llamada.

El mercado ha dado un nuevo paso adelante con Zigbee, el nuevo estándar inalámbrico asentado sobre el protocolo 802.15.4. Está pensado para casas en uso que requerirían una compleja obra para instalar cables si quisieran tener sistemas domóticos.

Zigbee ha sido ideado para convivir con las redes inalámbricas 802.11b -grandes bloques de información- y con Bluetooth – para audio-. Detrás de este estándar se encuentran empresas como Motorola, Phillips, Samsung, Mitsubishi o Honeywell, que han querido suministrar chips baratos, robustos y consumidores de escasa energía.

50.000 viviendas en España

De todas formas, la domótica todavía está ínfimamente representada en la geografía española. Algunos cálculos hablan de en torno a 50.000 hogares con funcionalidades domóticas en España para 2005, pero las previsiones son halagüeñas. Quizás sea porque son las mayores compañías inmobiliarias, algo alejadas del común de los mortales, las que tiran del carro (domotizar totalmente una vivienda supone tener que pagar hasta 18.000 euros más).

Aunque también hay quien asegura que los constructores no quieren tirar la casa por la ventana y que se conforman con poner equipamientos básicos (luces, alarmas y poco más) con un coste de unos 1.000 euros, para que el cliente pueda potenciarlo luego según sus deseos. Lo más simple es domotizar la climatización y las alarmas, y posteriormente hay otros niveles, como el ocio.

Naturalmente, Internet desempeña un papel decisivo en la domótica. La Red permite la comunicación de los sistemas que controlan el piso con el exterior y el envío de alertas a móviles o a otro PC. Un vídeoportero podría ser un grabador personal de visitas, que permitiera dejar mensajes de voz o imagen al dueño o controlar el resto de la casa desde su pantalla. O reconocer la voz y dejar pasar sólo a quien esté autorizado.

Con radiofrecuencia, un interruptor enciende una bombilla sin cables; un mando a distancia envía la música desde el ordenador al televisor del salón… Las posibilidades son inmensas. Bienvenidos al hogar del futuro.


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