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¿Bush? ¿Gore? ¡Internet!

Las elecciones más extrañas de la historia de Estados Unidos no sólo serán recordadas por el surrealista recuento de votos en Florida y otros Estados y la consiguiente incertidumbre sobre la identidad del futuro presidente del país. Las elecciones del 7 de noviembre de 2000 también serán recordadas como las primeras en las que realmente Internet jugó un destacado papel en el proceso electoral.

De todas formas, no puede hablarse todavía de una victoria rotunda de Internet, sino más bien del nacimiento de una estrella con un evidente futuro político, que apunta buenas maneras en algunos campos pero que todavía tiene mucho que aprender en otros. Como sucede tanto con el candidato republicano, George W. Bush, como con el demócrata, Al Gore, Internet no puede ser considerado todavía un claro ganador en estos comicios.

Ha demostrado su mayoría de edad como medio de información, como herramienta para las encuestas y como vía de propaganda electoral. Ha revelado que puede aportar mucho en el proceso de financiación de las campañas electorales, y ha recordado que puede jugar un papel destacado en la necesaria renovación del sistema electoral.

Al mismo tiempo, ha evidenciado ciertas carencias técnicas en los momentos de más demanda informativa y ha aprovechado la ocasión para recordar que hacer negocio en la Red no es fácil, como han podido comprobar los responsables de Politics.com, una muy premiada web de información política que estos días afronta su posible cierre.

Y muchas de las múltiples posibilidades que ofrece o permite Internet en el terreno político están posiblemente por explorar. Por ejemplo, la polémica venta de votos a través de la Red o el intercambio de votos entre partidarios del candidato ecologista Ralph Nader y el demócrata Gore para intentar favorecer a éste último en Estados donde la lucha estaba más apretada, que han sido perseguidos por las autoridades.

La encuesta más acertada

El lunes 6, víspera de la jornada electoral, la compañía de investigación de mercado Harris Interactive se lo jugaba todo a una carta. Esta empresa, anteriormente llamada Harris Poll y con una larga tradición (40 años) en la realización de encuestas a través de métodos tradicionales como el teléfono, apostó hace tres años por la investigación a través de Internet.

Sus responsables aseguran que en el mercado de Estados Unidos ya es posible utilizar Internet como única herramienta para sus estudios. Según el presidente de la compañía, Gordon S. Black, Harris Interactive puede \”realizar investigación basada exclusivamente en la población de Internet que puede ser proyectada a toda la población, incluyendo la gente que todavía no está en Internet\”. Para demostrarlo decidieron jugar muy fuerte la carta de las elecciones de 2000.

Desde enero fueron realizando encuestas mensuales sobre las elecciones a 10.000 usuarios de Internet. Los grandes medios de comunicación del país no hicieron mucho caso de los resultados obtenidos; no parecían confiar en el método. La prueba de fuego se acercaba. Del 30 de octubre al 6 de noviembre Harris Interactive preguntó a 240.000 probables votantes sobre sus intenciones de voto. Era la mayor encuesta realizada nunca en la historia electoral americana, y fue conducida únicamente a través de Internet.

Los resultados fueron espectaculares: predecían una ajustadísima victoria de Al Gore en el voto popular general (47,4% de los votos) sobre George W. Bush (47,2%), casi idéntidos a los resultados reales obtenidos el día 7: 48,3% para Gore frente a 48% para Bush. Por otra parte, la encuesta dio en el blanco en 36 de los 38 estados analizados. El principal error se dio precisamente en Florida, donde se concedía la victoria a Gore con un 49% de los votos, mientras que a Bush se le atribuía un 46%.

El máximo responsable de Harris Interactive, Gordon S. Black, tiene muy claras Las consecuencias: \”Las encuestas a través de Internet están aquí para quedarse, y las encuestas electorales nunca volverán a ser lo mismo\”. La última gran encuesta \”tradicional\” realizada por Gallup antes de la cita electoral otorgaba un 48% de los votos a Bush y un 46% a Gore.

Récord de visitas

Otra de las grandes incógnitas de estas elecciones era el resultado de la batalla informativa que iban a librar televisión e Internet durante la noche electoral. La televisión, que sigue siendo un punto de referencia ineludible para todo el país, vivió su particular calvario con las estimaciones erróneas sobre los resultados en diversos Estados, particularmente Florida. Pero el error propició el más excitante guión de \”noche electoral\” de toda la historia.

Internet no se libró de los errores, y en numerosas webs pudieron leerse titulares durante esa madrugada que otorgaban la victoria al republicano George W. Bush. Titulares que llegaron a aparecer impresos en algunas ediciones de diarios (en la web de subastas eBay están a la venta diversos ejemplares de estos periódicos).

La incertidumbre sobre el resultado y la necesidad de información concreta y al minuto sobre el recuento de los votos provocó que usuarios de todo el mundo se lanzaran en masa a las webs de los principales medios de comunicación del país, provocando dos cosas: cifras récord de tráfico y numerosos problemas de acceso.

Según Jupiter Media Metrix, CNN.com fue la ganadora de la noche, con unos 3,5 millones de visitantes, por delante de MSNBC.com, que atrajo a 2,6 millones. Los cálculos internos realizados por CNN.com hablan de 100 millones de páginas vistas durante esa noche, la cifra más alta alcanzada en toda su historia. Casi un 150% más que el anterior récord, los 40 millones de páginas logrados el pasado 12 de octubre, cuando terroristas de Yemen atacaron un navío estadounidense.

Una de las claves del éxito de CNN.com es la estrecha colaboración que mantienen sus canales de televisión y sus sedes en Internet, con continuas referencias cruzadas que favorecen el uso de los dos medios.

Por su parte, la web de la cadena ABC también batió su récord al lograr 23 millones de páginas vistas el martes 7 de noviembre. La anterior marca estaba situada en 10 millones.

Pero la avalancha de público pilló desprevenidos a numerosos nodos, que vivieron momentos de colapso. Según la compañía Keynote, que mide el comportamiento de Internet, muchas webs tardaban esa noche el doble de lo habitual en descargar sus páginas. En muchos casos fue casi imposible acceder a las páginas, y cuando se lograba, la información no siempre estaba actualizada.

Movilización en Florida

A las pocas horas del cierre de los colegios electorales se vio que la batalla en Florida iba a ser muy larga. Diversos grupos de seguidores demócratas iniciaron una campaña en Internet con el objetivo de forzar una nueva votación en el condado de Palm Beach, mundialmente conocido desde esa noche por el diseño de una papeleta electoral que al parecer confundió a miles de electores, que votaron equivocadamente por el ultraderechista Pat Buchanan en vez del demócrata Al Gore.

En pocos minutos se creó una campaña a través de la web Democrats.com en la que se ofrecían formularios online para que los residentes de Palm Beach pudiesen presentar reclamaciones y exigir incluso una nueva votación en el condado.

Votar por Internet

Después del ridículo espectáculo del recuento de los votos, realizado incluso a mano en varios condados de Florida, la búsqueda de sistemas más eficaces de voto no se hará esperar, una vez pase la vorágine de estos días y Estados Unidos pueda afrontar con calma una inevitable reforma a fondo de todo el proceso electoral.

Internet tiene mucho a ganar en este proceso. Los analistas de Gartner Group creen que en las elecciones del año 2004 habrá algún tipo de voto online en los 50 Estados del país. Este tipo de votación fue ensayado oficialmente y con notable éxito de participación este mismo año por el Partido Demócrata en las primarias de Arizona.

También es muy posible que los votos de los que viven fuera del país puedan enviarse en las próximas elecciones utilizando métodos más modernos que el correo tradicional, que además obligan a esperar varios días el cierre oficial del recuento de los votos. Sólo 200 votantes -un irrelevante porcentaje de los 6 millones de votantes que viven fuera de Estados Unidos- han podido participar esta vez en un programa piloto organizado por el Pentágono para votar a través de Internet.

Campaña online

Todos los candidatos han apostado fuerte durante esta campaña por la utilización de Internet como herramienta de propaganda política y relación con sus seguidores. Han dedicado numerosos recursos a sus webs oficiales, que después de las elecciones han seguido incrementando el número de visitantes. La web de Bush (www.georgewbush.com) tuvo el pasado miércoles casi 300.000 visitantes.

Al mismo tiempo, los candidatos hicieron un uso intenso del correo electrónico para pedir ayuda a sus seguidores. Los responsables de la campaña de Al Gore (www.algore.com) mandaron 30 millones de correos pocas horas antes de la cita electoral, mientras que los republicanos utilizaron a 700.000 voluntarios para redistribuir sus mensajes de última hora a través del correo electrónico.

Recaudación de fondos

Otro de los puntos fuertes de Internet durante esta campaña ha sido su capacidad para recaudar fondos para los candidatos. A través de múltiples medios, los candidatos no han cesado de dirigir a sus seguidores hacia sus páginas en Internet con la intención no sólo de informarles mejor sino también de recaudar más dinero.

Se calcula que de los 3.000 millones de dólares recaudados en esta campaña electoral, 50 millones llegaron a través de Internet. No es mucho en porcentaje, pero diversos analistas apuntan a un crecimiento muy importante de esta vía de financiación.

En lo que Gartner Group no confía tanto es en la capacidad real de Internet de influir en el voto de la gente durante las campañas electorales. Según ha declarado el vicepresidente de la compañía, Christopher Baum, para convencer a los indecisos no habrá nada como el contacto personal o los medios tradicionales.

Siempre hay perdedores

En el apartado de perdedores hay que situar a diversas webs políticas que pretendían convertir en negocio el seguimiento informativo del debate político. Una de las más conocidas y premiadas en este capítulo, Politics.com, podría verse obligada a cerrar durante los próximos días después de comprobar con dolor que su interesante oferta no despertaba suficiente interés entre el público y el mercado estadounidense.

Su rival Voter.com, un proyecto dirigido por Carl Bernstein -uno de los dos periodistas que destaparon el caso Watergate, que provocó la dimisión del presidente Richard Nixon en la década de los 70-, no ha sido precisamente un éxito de audiencia, y podría tener también problemas, al igual que Grassroots.com. De hecho, las páginas de los candidatos presidenciales han sido visitadas por más usuarios que estas webs especializadas.

Sea cual sea el papel que le toque representar a Internet a partir de ahora en el campo de batalla político, para la historia quedará su decisiva influencia durante la loca noche electoral del 7 de noviembre. Gracias a Internet Al Gore evitó dirigirse a la multitud de seguidores concentrados esa noche en Nashville para conceder públicamente la victoria al candidato republicano (lo que ya había hecho por teléfono con una primera llamada a Bush). Uno de sus asistentes, que seguía el recuento de los votos a través de Internet, pudo advertir a tiempo al vicepresidente de que la distancia que le separaba de Bush se había reducido lo suficiente para que no existiera un ganador oficial. Después se produjo la segunda llamada de la noche a Bush para decirle que, de momento, no era el nuevo presidente de Estados Unidos.


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