BAQUIA

Carly Fiorina, la más poderosa

La revista Fortune lo ha vuelto a dejar claro al publicar esta semana al publicar la relación de las 50 mujeres más poderosas en el mundo de los negocios en 2002. Un puesto que la directora de HP ocupa desde 1998, el primer año que se comenzó a confeccionar la lista, y el año que fue nombrada presidenta de Lucent, una empresa de 19.000 millones de dólares. Tras la compra de Compaq por parte de HP, parece poco probable que la desbanquen de la lista correspondiente a 2003.

Pero independientemente de estas enumeraciones confeccionadas sólo para mujeres, dentro de un mundo eminentemente masculino como es la alta dirección (cada vez menos, pero aún copado por la testosterona), Fiorina brilla con luz propia. ¿Quién es esta mujer tan poderosa?

Carly, la estudiosa

El padre de Carleton S. (Carly) Fiorina era un profesor de derecho que se desplazaba a menudo, de hecho Carly pasó por 5 institutos diferentes, su madre era pintora.

Curiosamente, la mujer de negocios más poderosa del mundo estudió algo tan poco tecnológico como historia medieval y filosofía en la Universidad de Stanford. Tras licenciarse, fue a la Universidad de California (UCLA) con la intención de estudiar derecho, igual que su progenitor, pero pronto se dio cuenta de que las leyes no eran lo suyo.

Tras confesar a su padre que abandonaba los estudios de derecho (según la propia Carly, una de las cosas más difíciles que ha tenido que hacer en al vida), se agenció un MBA en la escuela de negocios Robert H. Smith de la universidad de Maryland, y un máster en ciencias en Sloan, escuela dependiente del prestigioso MIT. Como colofón, hace apenas tres meses fue nombrada miembro honorario de la London Business School.

Un currículo académico mucho más que razonable, que contrasta con las carreras inconclusas de gerifaltes que navegan en sus mismas aguas como Bill Gates, Larry Ellison o Steve Jobs.

Antes de capitanear HP

Carly Fiorina es presidenta y CEO de Hewlett Packard, segunda multinacional proveedora de equipos y soluciones informáticas tras IBM, desde el 19 de julio de 1999; momento en el que entró sustituyendo a Lewis E. Platt y convirtiéndose en la primera mujer en liderar una empresa del Dow 30.

Pero antes de ponerse al frente de HP, Fiorina pasó dos décadas ocupando importantes puestos ejecutivos relacionados con las ventas y el marketing en AT&T para luego ser presidenta de Lucent. Ella fue quien planeó su salida a bolsa y su separación de Ma Bell, así como su expansión internacional. Ayudada de una campaña de 90 millones de dólares, consiguió transformar a Lucent de un aburrido fabricante de equipos de telefonía en un importante representante de la entonces llamada Nueva Economía, estrechamente vinculado a Internet.

Además de HP, AT&T y Lucent, forma o ha formado parte de los consejos de dirección de Cisco Systems, Kellogg Company y Merck & Company.

La forastera que despertó al gigante

Fue a finales de 1997 cuando los mismos empleados de HP exigieron un golpe de timón en la dirección y objetivos de su empresa. Como respuesta Platt, el CEO que precedió a Carly Fiorina, comenzó 1998 exigiendo más creatividad a sus directivos, una petición que cayó en saco roto. En verano de ese mismo año, con los beneficios de la compañía descendiendo peligrosamente, contrató a McKinsey & Co. sin cosechar demasiados resultados. Poco después, Platt puso su cargo a disposición del consejo de dirección.

Así que cuando Fiorina tomó a su cargo la compañía en 1999, HP estaba en un momento que, si no malo, sí que era bastante complicado. Asemejaba a un venerable dinosaurio que no tenía nada que hacer ante IBM o Sun Microsystems: no se había adaptado a la nueva manera de hacer negocios que había nacido con Internet, apenas presentaba productos nuevos, y era identificada por sus impresoras más que por otra cosa entre el común de los mortales (en los años 70 era popular por sus calculadoras, hoy piezas de coleccionismo).

En definitiva, HP pedía a gritos una transformación radical, que no era ni más ni menos lo que William R. Hewlett, uno de los personajes emblemáticos de Silicon Valley, esperaba cuando la nombró máxima dirigente de la veterana compañía. Por primera vez desde su creación en 1939 lideraba HP una persona ajena a la estructura de la empresa, una joven forastera que a sus 44 años ya venía de adaptar con éxito otra empresa a los tiempos de la Red, lo que suponía toda una declaración de la necesidad de profundos cambios de la compañía.

Fiorina, que reconoció al poco de asumir esta responsabilidad que \”algunos pueden decir que somos pesados, pero nadie puede decir que esta compañía no tiene un alma resplandeciente\”, la reinventó por completo, dotándola de un nuevo norte al centrarse en Internet, y apostando por una suerte de retorno a las raíces al apuntar de nuevo a la investigación y la innovación que HP tenía abandonadas. Desde la presentación de la primera impresora por inyección de tinta en 1984, no había tenido ningún otro producto realmente novedoso.

Una anécdota relativamente popular hace referencia a la investigadora Ira P. Goldstein, que presentó a Platt un prototipo de navegador en 1993, dos años antes de que Netscape alcanzara el estrellato con su propio programa de navegación. En un alarde de cortedad de miras, se desestimo hacer nada con este prototipo. Según Goldstein, sus jefes no pensaron que ese programa pudiera ayudar de ninguna manera a vender más computadoras.

Otra de sus prioridades fue cambiar la cultura de empresa, el famoso \”HP Way\”, algo que no habían hecho sus predecesores. El \”HP Way\”, que para los fundadores de la compañía significaba trabajo en equipo y respeto entre colegas, se había convertido con los años en un modo de hacer las cosas extremadamente burocrático, consensuado y, por tanto, lento. Algo incompatible con la velocidad requerida por una empresa de la era Internet.

También circula otra historia según la cual Jeffrey L. Cooke abandonó su puesto de vicepresidente en Packard Bell NEC tras tener que pasar una propuesta por 37 comités internos diferentes.

Fiorina saldó con éxito su misión de transformar HP a los tiempos de la Red. Tras algunos tropezones de relativa importancia y pese a los tiempos que corren, que no son buenos para nadie, lo cierto es que la labor de Fiorina al frente de HP arroja un saldo extremadamente positivo. Pocas cosas en la moderna HP recuerdan ya a aquel coloso anquilosado que vendía impresoras y cartuchos de tinta más que cualquier otra cosa.

Y lo que le queda por hacer

En estos momentos el mayor reto que se trae entre manos es la unión de su empresa y de su antiguo rival Compaq. La fusión de estos dos colosos informáticos es en realidad una compra que le va a costar a HP 25.000 millones de dólares, la mayor operación de este tipo realizada nunca en el sector. Una bomba que saltó a los medios de comunicación hace exactamente un mes, y una difícil papeleta para Carly Fiorina.

La operación se completará durante la primera mitad de 2002, y la empresa de Fiorina contará con un 64% del nuevo titán resultante que operará bajo la marca HP, contará con 145.000 empleados, tendrá presencia en 160 países y contará con unos ingresos totales de unos 87.000 millones de dólares, apenas unos 1.000 millones menos que el otrora inalcanzable gigante azul.

Michael D. Capellas, el máximo responsable de Compaq, pasará a ser el director general, pero será Carly Fiorina la encargada de llevar las riendas de semejante mastodonte. Un nuevo reto para el nuevo milenio que la hará aún más poderosa.

Aunque esta unión plantea serias dudas entre los analistas, sobre todo de duplicidad de puestos y de compatibilidad en las distintas actividades en las que ambas empresas rivalizaban (Thomas Kraemer, analista de Merril Lynch, augura una \”tarea hercúlea de integración\”), la impresión general de los expertos es positiva, y Carly ha acudido presta a despejar cualquier duda o rumor respecto a la fusión.

Los preámbulos a la unión

Esta unión viene poco después de algún que otro desastre ambiental y un pequeño giro en la estrategia de la compañía. Los dos principales desastres de los que hablamos se pueden resumir con dos palabras: despidos y resultados.

HP estrenó julio de 2001 prescindiendo de 6.000 empleados para ahorrar 500 millones de dólares anuales. Una medida necesaria teniendo en cuenta que, al mismo tiempo, Carly Fiorina se vio obligada a reconocer que durante el trimestre fiscal que acaba el 31 de julio esperaba ingresar entre un 14% y un 16% menos que el año anterior. El motivo: el descenso continuo de la venta de computadoras personales no para de caer, sobre todo en el saturado mercado estadounidense. Tras el anuncio, la acción de HP cayó un 8%.

A mediados de agosto llegó la confirmación de la tragedia, los beneficios para el tercer trimestre cayeron casi un 90% por culpa del enorme descenso en las ventas del mercado de consumo. De 1.050 millones de dólares que HP se embolsó en el mismo periodo del 2000, este año sólo ha visto 111. Asimismo, los ingresos descendieron un 14%.

Pero al final la sangre no llegó al río. Al fin y al cabo, aunque parcos, tienen beneficios, que es algo de lo que no puede presumir todo el mundo. Además, las ventas de servidores de gama alta se incrementaron un 45%.

Y el pequeño giro estratégico que comentábamos está relacionado con Linux. Siguiendo los pasos marcados por IBM o Dell, que llevan bastante tiempo a la sombra del pingüino, anunció que pretende sacar al mercado una versión segura de Linux para sus servidores basada en el kernel 2.4 y equipada con el servidor web Apache. Responderá al nombre de HP Secure OS Software for Linux y costará 3.000 dólares.

Otras damas de hierro y silicio

 Carly Fiorina se mueve (como pez en el agua) en un mundo de hombres, pero no está sola. También según la lista publicada recientemente por Fortune, la segunda mujer más poderosa también pertenece al sector tecnológico. Es Meg Whitman, presidenta y CEO del nodo de subastas eBay. La medalla de bronce es para la show-woman Oprah Winfrey, pero ese ya es otro cantar.

Además de Fiorina y Whitman, hay otras seis mujeres del mundillo tecnológico entre las 50 más poderosas de Estados Unidos. Son Ann Mucalhy, presidenta y CEO de Xerox en el número 6; Ann Moore, vicepresidenta ejecutiva de AOL Time Warner en el puesto 21; Betsy Bernard, presidenta y CEO de AT&T Consumer en el 23; Ann Livermore, presidenta de HP Services en el 28; Linda Sanford, vicepresidenta senior y ejecutiva de IBM Storage Systems es la número 30; y por último, Donna Dubinsky, CEO de la empresa fabricante de PDAs Handspring en el 32.

Las dos ausencias más destacadas en la lista de este año son Deborah Hopkins, que en 2000 fue segunda por su puesto de CFO en Lucent, un puesto que ya no ocupa, y Ellen Hancock, cuya empresa Exodus se ha ido al garete recientemente.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios