BAQUIA

Casinos Plug and Play

Los jugadores online

Los jugadores online son predominantemente occidentales, y más concretamente norteamericanos. Las peregrinaciones de los ciudadanos de EEUU a Las Vegas sólo se pueden equiparar a las peregrinaciones de los católicos de mediados de este siglo a Fátima y a Lourdes, las de los musulmanes a La Meca, o a las de los madrileños a las playas de Benidorm o Gandía.

La mayor parte de los estadounidenses han entrado en alguna ocasión en el Estado de Nevada con la intención de invertir horas y dólares en la ruleta, el póker o las tragaperras. Y muchos son los europeos que han visitado alguna vez, aunque fuera por curiosidad, el casino de Madrid, Estoril o Montecarlo. El fenómeno se da en menor medida en Latinoamérica pero, aunque el casino de Río (por ejemplo) esté repleto de turistas occidentales, también hay muchos jugadores locales.

¿Cómo son los casinos virtuales?

No hay camareras disfrazadas de Cleopatra, ni brillantes edificios de neón en medio del desierto, y sobre todo no canta Tom Jones. Pero es mucho más fácil y barato acceder a los cientos de casinos online que pueblan la red que a los de ladrillo y fieltro verde.

Los casinos virtuales, muy vinculados a las apuestas deportivas, son páginas muy elaboradas, con diseños atractivos. Hay algunos gratuitos, pero la mayoría requieren que se abra una cuenta con Visa o Mastercard.
Muchos son escenarios en 3D que se pueden recorrer con movimientos del ratón. Hay fotos de chicas guapas, y prácticamente todos los juegos que se pueden encontrar en los casinos tradicionales: blackjack, póker, ruleta, backgammon, dados, bridge, tragaperras, carreras de caballos… incluso algunos juegos en Java al estilo de los matamarcianos de antaño. La mayoría de los casinos se apoyan en Java porque no requiere descargar archivos de software.
Por si alguien albergaba alguna duda, los adversarios suelen ser otros jugadores.

Cuestión de confianza

El reto de los casinos online es ganarse la confianza de los jugadores, lo que requiere tres condiciones de seguridad: El juego no está trucado, es decir, el croupier digital es fiable. Garantizan que recibirán el premio si ganan. Y las tarjetas de crédito no serán mal empleadas ni interceptadas en la operación.
Organizaciones como fraud.org asesoran al respecto, aunque también alarman bastante.
Algunos casinos ofrecen juego gratis por lo difícil que les resulta dar una imagen de fiabilidad.

El dinero llama al dinero

¿Cuánto dinero se mueve? Es muy difícil calcularlo en un negocio tan disperso. Un estudio de Frost&Sullivan calcula que los ingresos de este sector fueron 835,5 millones de dólares en 1998.
Sin duda es poco comparado con los 21.600 millones de dólares que generaron los casinos reales sólo en EEUU en 1996, o los 60.000 millones de dólares de las apuestas ilegales.

No obstante habrá que esperar, las posibilidades son enormes. Las cifras de 1998 suponen un incremento superior al 100% respecto a 1997, y el Senado de los EEUU asegura que en 1999 moverán más de mil millones. La consultora Datamonitor va más allá y predice unos 5.000 millones de dólares de beneficios en el 2004, 2.800 millones procederán de los EEUU.

Los dueños de los casinos

Hay que tener presente que es un sector bastante disperso en el que no hay grandes cabezas de serie. Aunque media docena de nodos destacan sobre los demás, y hay algunos grupos como Cassava Enterprises que aglutinan 15 casinos online.

Es uno de los pocos negocios florecientes en Internet en el que no invierten las empresas grandes y conocidas, junto con la pornografía, que es aún más dispersa y obtiene menos beneficios. La imagen de marca está en juego, y el dinero procedente del vicio puede quemar los dedos del que lo reciba.

El paraíso caribeño de los casinos

La mayor parte de estos casinos (Cassava Enterprise, Golden Palace, Star Luck…) desarrollan sus actividades en el Caribe, más concretamente en Antigua y Barbuda , un país con apenas 64.000 habitantes formado por dos pequeñas islas en el mar Caribe.
Antigua y Barbuda es especialmente apetecible por su situación, no demasiado lejos de los EEUU, por su permisividad con el juego, y por el idioma, inglés (era una colonia británica).

El vicio, la virtud y los negocios

Cada estado de los EEUU tiene su propia opinión respecto al juego real. Por ejemplo, los casinos reales están permitidos en Nevada desde 1931, pero son ferozmente perseguidos en Utah. Desde la absoluta prohibición a la total permisividad hay toda una serie de posturas intermedias basadas en criterios de toda índole. Algunos son económicos y afirman que baja el nivel de vida e incrementa la delincuencia. La mayoría son filosóficos, sociales y éticos.

La postura más común es la intermedia: es una actividad lícita porque no se puede prohibir a la gente que gaste su dinero en lo que quiera, siempre que no cause ningún daño a los demás. Pero es necesario regular la actividad, imponer restricciones (más o menos férreas dependiendo de cada gobierno) y de paso incorporar algún que otro impuesto para sacar algo de provecho.

Resulta llamativo que prácticamente la totalidad de los Estados crean que el juego online es mucho más pernicioso que el que se desarrolla en entornos físicos. Alegan los mismos motivos de toda la vida sumados a la mayor posibilidad de estafar al jugador y el acceso de menores. Lo que no dicen, pero también les preocupa mucho, es que el juego online escapa a su control y, sobre todo, a sus impuestos.

La regulación del juego online

Regular los casinos virtuales ha constituido un auténtico quebradero de cabeza para los gobiernos. Es un asunto harto complicado. Si ya es difícil legislar en Internet lo que está muy claro en la vida real, regular aquello que no lo está es casi imposible.

EEUU es el país en el que más se juega y por tanto el que más se ha preocupado en regular esta actividad. Aunque algunos Estados tienen sus propias leyes sobre el juego online (por ejemplo, en Minnesota y Missouri está completamente prohibido), en 1996 se creó una comisión federal. El juego en Internet es mucho más susceptible de una regulación federal, dado que no se circunscribe a ningún estado en concreto.

Para que una ley de este tipo sea aprobada debe pasar primero por el Senado y el Congreso de los EEUU, y luego necesita que el presidente la ratifique. En los últimos meses se ha producido un tira y afloja entre estos organismos.

El Senado aprobó en junio de 1999 la \”Internet Gambling Prohibition Act\”, una ley bastante restrictiva que prohibe cualquier tipo de juego en la Red, exceptuando las loterías del Estado y las carreras de caballos. Si un sitio web infringe esta ley se considera delito federal y el proveedor de acceso está obligado a eliminar las páginas de sus servidores. Las penas en caso de violación de la ley son de hasta 20.000 dólares y 4 años de cárcel.
La ley fue rechazada en el Congreso, y tras una pequeña revisión fue aprobada el 3 de noviembre.

Hecha la ley, hecha la trampa

Las leyes que regulan el juego Internet son de difícil aplicación.
Un menor no puede apostar en Las Vegas, ni siquiera puede franquear el umbral del casino. Pero en Internet no existe esta barrera para aquellos chavales de 16 años deseosos de jugar al póker. Y suponiendo que se prohibiera el juego online en Europa y EEUU, ¿qué impide poner un casino en Internet cuya sede esté en Panamá o en el Congo Belga y que un ciudadano norteamericano o francés juegue en él?. De hecho gran parte de los casinos online se encuentran fuera de los EEUU.

Si los dueños del casino situado en el Caribe son norteamericanos, en teoría, el Gobierno Federal podría tomar medidas. Esto es sólo la teoría, muy pocos de estos países tienen tratados de extradición con EEUU, y aquellos que lo tienen incluyen delitos concretos entre los que se cuenta el secuestro, el asesinato o la violación pero no el tener un casino online.

Hay también un problema con la denominación: en el supuesto país de las oportunidades designan este tipo de juegos con la palabra gambling. Sólo es gambling, y por tanto sólo es objeto de regulación, aquella actividad mediante la cual una persona paga dinero a cambio de la oportunidad de ganar un premio, por lo que también se incluyen las loterías y las quinielas. Muchos casinos virtuales lo solventan no cobrando por jugar. Los premios son menores, pero las visitas no, y un número elevado de visitas también proporciona ingresos. Otros simplemente se instalan en las Molucas.

La autorregulación

Nadie cree en la autorregulación en este sector. Además, no existe ningún lobby o grupo de presión que pueda acudir a Washington a defender la desregularización o autorregulación del juego online.

No obstante ha habido algunas iniciativas privadas como los Cyber Patrols y Cyber Nannys, que no sólo vetan el acceso de los niños a la pornografía, la violencia y el lenguaje malsonante, también impiden las apuestas de los menores en los cibercasinos.

Por favor, en la tarjeta de crédito no

El juego online no sólo recibe ataques gubernamentales y éticos. También los banqueros han tomado medidas.
En octubre, el Providian National Bank, el sexto emisor de tarjetas de crédito Visa en los EEUU, decidió prohibir a sus 11 millones de clientes el uso de sus tarjetas en los casinos online. Según el banco, el elevado riesgo de fraude en este tipo de transacciones redunda en perjuicio de la entidad.

La decisión partió del caso de una usuaria de Visa y Mastercard que acumuló deudas de juego online por valor de 70.000 dólares, y luego no pudó afrontarlas. Y lo que es peor, los bancos no pudieron recuperar el dinero por culpa de una ley del siglo XVIII que prohibe cobrar las deudas de juego en cualquier estado de los EEUU.
Probablemente la iniciativa del Providiam sea la que más ha dolido a estos casinos.

Hagan juego

Para aquellos que deseen probar suerte en los cibercasinos, o para los que simplemente tengan curiosidad y quieran visitar alguno, Casino Searcher es un buen sitio para empezar. En este nodo se pueden encontrar los casinos más importantes, además de libros, herramientas y asesoramiento. Otro buen sitio para empezar es GambLinks.

Algunos los casinos más populares son: Planet Rock Casino, Planet Luck, Gold Key Casino, Slot Land, Golden Palace, Island Casino, World Wide Gamble, Casino All Day, Jet Casino, The Sands of the Caribbean, Aces Gold Casino…

Casi todos tienen su sede en el Caribe.

Casinos hispanos o en castellano hay pocos, pero haberlos haylos: Casino Latinos, Jeux de Casino, target=blank>Casino AllDay, Star Luck, y Casino Hispano son algunos de los más populares.
Y para aquellos que ya conocen todos estos sitios, y alguno más, siempre está Gamblers Anonymous.


Compartir en :


Noticias relacionadas

Recomendamos




Comentarios