BAQUIA

Cerrajero, a tus zapatos

Convergencia. \”Convergencia\”. Si a hiperactivo! le saliera un cálculo renal por cada vez que oye o lee esa palabra, su cirujano podría hacerse una réplica a escala 1:1 del parque Güell sin salir del quirófano. Y a hiperactivo! le dolería casi lo mismo. \”¡Convergencia!\” \”¡Ay!\”

Parecen creer los apóstoles de la convergencia que pronto veremos la tele en el teléfono móvil, hablaremos por teléfono el el ordenador, navegaremos por la web en el televisor, entre otras variantes combinatorias. Y aciertan en que podremos hacerlo. De hecho ya podemos hacerlo. Pero como decían en Star Trek (inteligentísimo oráculo cuya utilidad se situa en la intersección del I Ching con el Arte de la Guerra): \”Sólo por que algo se pueda hacer, no quiere decir que se tenga que hacer\”.

Que ese modelo de convergencia se pueda construir, no quiere decir que haya de hacerse. Ni que el populacho enfervorecido lo vaya a adoptar, canturreando mientras tanto las músicas de los anuncios de empresas de telecomunicación con la letra \”convergencia\”, \”convergencia\”.

De la convergencia entre la cerradura y el felpudo

Consideren los lectores de hiperactivo! un caso muy real de convergencia: el motor eléctrico. Esta humilde máquina, presente en todos los hogares, ha logrado unir dos oficios aparentemente dispares: el de cerrajero y zapatero. En todas las ciudades del mundo donde usan cerraduras, zapatos y luz eléctrica hay establecimientos donde alguien, provisto de un motor eléctrico, duplica llaves y pone suelas nuevas a los zapatos.

Las cerraduras todavía no se abren con el zapato, y aunque a veces se guarda la llave bajo el felpudo, no se recoge con el pie. Al menos hiperactivo! no lo hace. La convergencia no llega más allá del motor eléctrico del zapatero-cerrajero. (¿Zapajero? ¿Cerrapatero?).

La convergencia en telecomunicaciones se llama tecepé-ipé. Internet para los que no gusten de la poesía de las siglas. El televisor de hiperactivo! tiene, en su descodificador de televisión digital, un módem. Pero ni siquiera hiperactivo! habla por teléfono por el televisor. Es el televisor quien llama por teléfono. Cuando el televisor se enganche a la red internet por una conexión TCP-IP (y no tardará), los datos sobre la programación y la programación en sí se cruzarán en el mismo cable, pero el televisor servirá para ver la tele.

El computador de hiperactivo! le permite llamar por teléfono a través de internet. Es sólo un accidente histórico, un prototipo. También el Kitty Hawk estaba hecho con piezas de bicicleta. ¿Quién quiere un teléfono de 300.000 pesetas? Ya existen electrodomésticos que permiten hablar por TCP-IP, se enchufan entre el teléfono y la pared y funcionan como adaptador. Cuando todas las casas tengan enchufes con TCP-IP en las paredes (y no tardará tanto), todos los teléfonos permitirán hablar por internet, y no harán falta adaptadores. La gente hablará por teléfono por el teléfono, no por el ordenador.

Hoy mismo, alguien en Finlandia o en Japón está probando un prototipo de videoteléfono móvil. Aceptamos pulpo como animal de compañía. Pero el estándar de telefonía móvil UMTS, o la colección de siglas que lo substituyan, son sólo pruebas de concepto de que es posible cubrir con TCP-IP inalámbrico (Internet sin hilos) toda la superficie del planeta, y dar servicio a todos sus habitantes.

La electricidad como forma de convergencia

La convergencia sólo está en el canal, y ni siquiera en el canal físico, en el cable o en el satélite, sino en el canal virtual: el protocolo. Cuando internet sea tan invisible como lo es hoy la luz eléctrica, de la que sólo necesitamos saber que si conectamos el interruptor se enciende la bombilla, hablar de \”convergencia\” será tan necesario como el adjetivo \”eléctrico/a\”: \”Me he comprado un televisor (eléctrico), pero resulta que el vídeo (eléctrico) se lo ha llevado mi hermano para enchufarlo a la consola de videojuegos (eléctrica)… ¿lo captan?

La Web es lo que se define, por ejemplo, por http://baquia.com/. Sugiero que la radio post-convergencia, en vez de AM o FM, se sintonizará con una pantallita que diga: radio://rne.es/ o radio://bbc.co.uk/. Y la tele, lo mismo: pal://ninios.disney.com/dumbo/.He aquí la convergencia. En el lenguaje, y en el canal.

En Internet, la película se cruzará por los cables o por el éter con las llamadas telefónicas, y las imágenes porno, y los programas de radio, y los datos interbancarios, y los chats de adolescentes, y las páginas web financieras, y los correos electrónicos que dicen: \”HAGA DINERO YA: Juan Parrondo no envió esta carta, y a la semana siguiente se cayó en una zanja abierta por un operador de cable, y se rompió la pierna.\”

La convergencia está en internet, el tecepé-ipé, que es el canal. Cualquiera que vaya a una cocina, un taller o el burdel de una madama sado-maso, verá a la primera que cada objeto tiene su uso, y cada uso su objeto. Las navajas suizas sólo las usan los excursionistas. Veremos la tele en una tele, hablaremos por un teléfono, y probablemente el ordenador dé lugar a multitud de info-electrodomésticos distintos: la consola de juegos, el electroestadillo presupuestario, la tarjeta táctil de hacer los impuestos, el teléfono-terminal-bancario…

¿Que todos estos aparatos se conectarán a internet? Pues ya lo han visto, también el zapatero-cerrajero usa el mismo motor eléctrico para todo. Pero sólo Corcuera patrocinaba la patada en la puerta, y sólo las abuelas sugieren ponerse una llave en el pie, para cortar el hipo.

hiperactivo! converge asintóticamente con Javier Candeira, y difiere de las opiniones de los demás. Pueden disentir todo lo convergentemente que quieran en [email protected]. Con la colaboración especial de Fernando Enrile.

© 2000 Javier Candeira y Baquia.com. Se permite la reproducción íntegra del presente artículo, mientras se citen el origen y la autoría.


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