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China, Arabia, Bahrein y hasta Castilla y León: Torquemada redivivo

Las nuevas tecnologías, la Red en particular, todavía siguen siendo consideradas por muchos como fuentes de todos los males de la humanidad. O como potenciales armas explosivas que conviene desactivar a tiempo. China es ya todo un clásico en este sentido, pero lo de ahora carece de precedentes.

Esta semana se celebra en Pekín la Asamblea Nacional Popular, por lo que se ve la mejor excusa para poner en marcha atrabiliarias medidas (necesita registro) de censura en Internet. Durante las veinticuatro horas del día, pretorianos de seguridad se dedicarán a filtrar todos los mensajes enviados por todos los internautas a los grandes foros y chats del país.

Se suele decir que los legisladores van muchos kilómetros por detrás de los avances tecnológicos, y es verdad. No les pidamos que corran más; conformémonos con que no se carguen el invento. Porque, pese a todo, el número de internautas chinos sube como la espuma: de aquí a finales de año ya serán 120 millones. No sólo eso; International Data Corp. dice que China es el segundo mercado mundial de ordenadores, con casi 16 millones de unidades distribuidas en 2004. Y también es el mayor mercado de telecos del mundo mundial en lo que se refiere a abonados, según el propio Ministerio de la Industria de la Información del país.

Pero no crean que estas cosas de la censura se dan sólo a miles de kilómetros de distancia de nosotros. Aquí, en España, la Comunidad de Castilla y León ha hecho público un decreto regulatorio de la actividad de los cibercafés. En esencia, se prohíbe jugar en los locales dotados de equipos para conectarse a la Red.

El asunto arranca con una norma del Ministerio del Interior en el que se dice que los cibercafés tienen que someterse a la legislación sobre juego. Es decir, ordenadores=máquinas recreativas (¿?). Luego las CCAA regulan a su antojo, partiendo de esa norma básica, y ponen condiciones draconianas a unos locales que en su inmensa mayoría no son más que empresas familiares o compañías de muy pequeño tamaño. En más de un tribunal hay ya varias normativas autonómicas recurridas.

Lo que hace el reglamento castellano-leonés es prohibir de forma sibilina la práctica de juegos recreativos y de azar en los locales con PC y acceso a Internet. Asimismo, a los cibercafés que ofrecen servicios de juegos no se les permite dar conexiones a la Red. ¿Favorecen a Internet las bancarrotas de estos negocios? No.

Todo esto hace que los cibercafés se movilicen rápidamente; de ello depende la supervivencia de su negocio. Pero también encontramos regulaciones positivas, como la que rige en Castilla-La Mancha. Y algunas victorias ya se han apuntado.

Volvamos allende nuestras fronteras, a Arabia Saudí, que desde septiembre tiene prohibidos los móviles con cámaras fotográficas para evitar usos considerados indecentes. En efecto, el régimen que practica el apartheid por razón de género en lugares públicos; la cuna del Islam, el lugar de nacimiento de Bin Laden, teme que se fotografíen mujeres… ¡con el rostro descubierto!

Y allí al lado, en Bahrein, la policía ha detenido a dos empleados de una web que no le baila el agua al Gobierno y la familia real.


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