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Cómo los inversores estratégicos sacan las castañas del fuego

Entre junio de 2000 y el final del primer semestre de 2001, en Latinoamérica se realizaron 231 transacciones de compraventa de participaciones de empresas de telecomunicaciones, medios y tecnología. Según Securities Data Corporation, sólo 90 en operaciones se comunicó el volumen de transacción, que totalizó 31,3 millones de dólares. Más del 50% de estas transacciones se cerraron en Brasil. En segundo y tercer lugar le siguieron México y Argentina.

Cuanto han cambiado las cosas en tan sólo dos años. En 1999 el comprador financiero primaba en el mercado de fusiones y adquisiciones. Ahora el dinero y el ánimo para invertir en jóvenes empresas escasea y las grandes empresas, que en muchos casos tienen importantes reservas de efectivo, aprovechan la situación para adquirir negocios afines a una fracción de lo que costaban hace 24 meses. Pero el private equity en Latinoamérica no ha muerto, ni mucho menos. Ha cobrado una dimensión distinta, tal vez más saludable.

Tras la borrachera, prima el inversor estratégico…

Un dato interesante, en el estudio de Securities Data Corporation, es que el 77% de las compraventas de empresas que fueron realizadas tuvieron un comprador estratégico y sólo un 23% fue a parar a manos de una empresa financiera (fondos de private equity).

La inversión extranjera en empresas latinoamericanas no cotizadas en bolsa aumentó significativamente en la década de los noventa para situarse en cifras anuales de entre 3.500 a 5.200 millones de dólares. Tras estos años de inversiones relativamente altas, impulsadas en gran parte por la burbuja puntocom, muchos proyectos no han resultado. Los protagonistas del mundo de fusiones y adquisiciones latinoamericano, en el que empresas españolas tienen mucha importancia, han cambiado.

Tras la aparición en escena de empresarios pioneros en la Internet latinoamericana, como Fernando Espuelas (Starmedia) y Wenceslao Casares (Patagon), ahora surge un nuevo tipo de gestor. En muchos casos se trata de personas, quizás menos visionarias, pero más realistas. Estamos hablando de los planficadores de fusiones y adquisiciones de las grandes empresas. Su tarea consiste en analizar si con la compra de una empresa se pueden obtener cuotas de mercado y sinergias importantes (ahorro de costes, ventajas en la distribución, venta cruzada de productos etc.).

Algunas de las empresas que se han quedado en la cuneta tienen activos interesantes. Su salvación en muchos casos reside en la compra por parte de una empresa grande del sector. En telecomunicaciones, la mexicana Telmex y la española Telefónica están entre las compañías interesadas en hacerse con estas compañías más pequeñas. Entre las que están a la venta está PSINet que tiene sus empresas en Argentina, Panamá y México a la venta. La unidad uruguaya de Diveo se venderá al mejor postor. Y la operadora de banda ancha argentina Impsat también pondrá sus activos de telecomunicaciones a la venta una vez que concluya su proceso de reestructuración de deuda.

…que busca oportunidades entre las empresas con problemas de efectivo….

\”El que ríe último ríe mejor\”. Es un refrán que se aplica bien para describir la situación actual. Los grandes grupos de telecomunicaciones y medios (Telmex y Televisa, por ejemplo), que hace 2 años se sentían intimidados por la enorme atención que los medios prestaban a las nacientes compañías puntocom, ahora adquieren por muy poco dinero aquellas empresas que les interesan. Entre los sectores interesantes y el que más interés despiertan está el de comercio electrónico y, sobre todo, el de servicios de accesos a Internet y el del webhosting.

En cuanto a países, México, en especial su mercado de telefonía móvil, tiene una relevancia especial.

… para hacerse con ellas a base de \’calderilla\’…

Entre las operaciones anunciadas recientemente está la adquisición de la unidad mexicana de Submarino.com por parte de Televisa. Telmex, por su parte la semana pasada anunció una inversión de 400 millones de dólares por el 39% de las acciones de XO Communications, una empresa estadounidense que provee servicios de telefonía a empresas. Antes de 2000, esta inversión le hubiera costado a Telmex por lo menos 10 veces.

\’Private equity\’ latinoamericano, haberlo haylo…

Pero no toda la actividad es protagonizada por los inversores estratégicos. Sigue habiendo posibilidades de financiación, aunque mucho más moderada, para proyectos jóvenes. Tras levantar fondos por valor de 3.600 millones de dólares en 1999, el año pasado la cifra de financiación de los fondos de private equity latinoamericanos bajó a a 1.900 millones de dólares.

JP Morgan Chase, de momento sólo ha invertido 130 millones de dólares de un fondo de 900 millones dedicado a Latinoamérica. Los gestores de private equity del otrora banco de Susan Segal (que lideró la financiación de empresas como Starmedia, Intermanagers y Patagon) desde luego que se muestran muy cautos; en los últimos 3 meses analizaron más de 100 proyectos y no invirtieron en uno sólo.

Aún así, hay excepciones, como la inversión del fondo BGN Private Equity en el e-builder argentino 451.com.

El grado de sofisticación financiera del sector aumenta

A raíz de los enormes portafolios, la mayoría de ellos en pérdidas, que están en manos de muchas entidades financieras, ha surgido un mercado en el cual nuevos inversores adquieren partes importantes de estas carteras de empresas. Se trata de los mercados secundarios de private equity. Así, por ejemplo, JP Morgan-Chase vendió el año pasado una parte de sus participaciones de private equity por 1.000 millones de dólares. Este año Bank of America realizó una transacción parecida. El interés de los inversores por fondos que invierten en fondos ya existentes de private equity está en claro aumento. La inversora Lexington Partners está levantando un fondo de 2.500 millones de dólares, Goldman Sachs acaba de cerrar uno por valor de 1.000 millones y Credit Suisse First Boston ha hecho lo mismo con otro de 832 millones.

Además, la ingeniería financiera está llegando al mundo del capital riesgo y private equity. En concreto la titulización de activos de fondos de private equity se está poniendo de moda. Deutsche Bank colocó recientemente una emisión de deuda respaldada con activos en fondos de private equity. La emisión está dividida en dos tramos, un tramo \’senior\’ y otro \’junior\’ (subordinado al primero). Con esta división, y con la contratación de un seguro, los gestores de la emisión pudieron obtener un rating de las agencias calificadoras de deuda para el tramo \’senior\’, lo cual popularizó la emisión entre los inversores.

Todas estas tendencias, muchas de las cuales todavía no han llegado al mundo del capital riesgo y private equity latinoamericano, son saludables, ya que pueden aumentar la eficiencia y el interés por la inversión en jóvenes empresas latinoamericanas.


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