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Con una guerra entre manos

Pasaron los tiempos en los que las computadoras de mano, organizadores personales, PDAs o como quiera llamarse, eran una exótica novedad. Ahora casi todo el mundo que la necesita tiene una, y eso es malo. Los nuevos servicios se retrasan, y eso es peor. Comienza la guerra. Y las rebajas.

La historia de las computadoras de mano es breve, sangrienta y apasionante. Desde la invención del PC, el deseo de llevarse toda aquella inteligencia de silicio de paseo era palpable, hasta el punto de desarrollar equipos portátiles del tamaño de una Samsonite mediana, con riesgo de herniar al usuario.

El mercado de los portátiles es hoy en día maduro y todavía caro, pero a menos que las pantallas planas TFT reduzcan su precio escandalosamente, son aguas tranquilas. La gran batalla se prepara para las computadoras de mano, organizadores personales o PDAs.

Este mercado ha ido creciendo progresivamente en los últimos años, hasta tal punto que lo que una vez fueron juguetes caros y exclusivos para ejecutivos, se está convirtiendo en un producto de consumo, a la venta en un supermercado cerca de su casa.

El líder natural a lo largo de todos estos años ha sido sin duda Palm Computing, con modelos atractivos y un sistema operativo llamado Palm OS que junto con su sistema de reconocimiento de escritura son un ejemplo de sencillez de uso y la clave de su éxito.

Pero todo lo bueno se acaba. La competencia crece, las nuevas aplicaciones todavía no tienen mercado, y el largo brazo de Microsoft, que provee el sistema Pocket PC a diferentes fabricantes, está dejando a los productos de Palm escasos de prestaciones y acortando las diferencias en sencillez de interfaz.

El rey destronado

En mayo de 1997, 3Com se hizo con US Robotics, adquiriendo su división Palm Computing como bonus. Pronto las ventas crecientes de los dispositivos Palm Pilot comenzaron a levantar las cifras de 3Com convirtiéndose en una de sus principales fuentes de ingresos.

Hoy los ingresos de Palm proceden en un 90% de la venta de dispositivos, y la competencia se los está comiendo a bocados. Las licencias de su sistema operativo Palm OS (que utiliza y paga Handspring, por ejemplo) sólo recaudan un 5% de media del precio de venta de cada dispositivo. Los servicios para cliente empresariales todavía están por desarrollar.

Las ventas de Palm para el segundo trimestre de 2001 se han quedado en unos 150 millones de dólares, la mitad de lo previsto, que por cierto ya estaba bastante recortado. Una consecuencia más del descenso general en los gastos de tecnología, que también afecta a la competencia, empujando al sector a su mínimo anual. Pero Palm esperaba vender mucho más.

La estrategia de Palm es dominar el mercado empresarial. Para eso había renovado sus series altas con los modelos m500 y m505. Esto coincidió con el lanzamiento de su portal de servicios MyPalm y el anuncio de la compra de la compañía de tecnología inalámbrica Extended Systems.

El descenso en las previsiones y la caída en la bolsa han hecho a Palm cancelar el acuerdo con Extended, dejándola en una difícil posición. Se han presentado problemas técnicos en el portal MyPalm. Necesitan alcanzar el mercado empresarial, pero deben recortar gastos.

Aunque la mayor base de usuarios está del lado de Palm, se han quedado atrás en potencia. Los procesadores de las Palm son variantes del conocido Dragonball, con casi 20 años de antigüedad. Sus competidores de Pocket PC y Symbian utilizan una arquitectura llamada ARM, siete veces más potente. Palm necesita esta nueva arquitectura, que esperaba incorporar en 2002.

La interfaz de Palm OS (PIM o Personal Information Manager) es sin duda una de las más sencillas e intuitivas, comparada con las primeras versiones de Pocket PC. Sin embargo ha cambiado muy poco desde su creación, y Microsoft está mejorando la suya constantemente.

Para colmo de males, un exceso de inventario está obligando a Palm a bajar los precios de sus modelos existentes, lo que a su vez empuja hacia abajo los precios de los nuevos, ya muy ajustados por la presión de la competencia.

El salto de Handspring

En julio de 1998 dos de los fundadores originales de Palm decidieron salir de 3Com para fundar pocos meses después su propia compañía: Handspring. Con los dineros de Kleiner Perkins Caufield & Byers y algunos ejecutivos escapados de 3Com, se aprestaron a competir en lo que ya entonces prometía ser la próxima gran ocasión para hacer negocio en la tecnología. No se equivocaron, y 3Com todavía está pagando el precio de no saber retener al talento dentro de casa.

Los PDAs de Handspring utilizan el sistema operativo Palm OS, por el que pagan la correspondiente licencia a Palm, y hoy dominan el mercado de la gama media con sus modelos Visor. Un diseño atractivo y un gran invento, la ranura de expansión Springboard, han conseguido arrebatar a Palm un buen pedazo de la tarta.

La ranura de expansión Springboard, situada en la parte posterior del aparato, permite añadir desde un teléfono GSM o un localizador GPS hasta un reproductor MP3. Más versatilidad, pero también un pequeño engorro, al obligar al usuario a cargar e intercambiar los accesorios.

Ahora Handspring apunta más alto. Su modelo Edge, metálico, pequeño y lujoso puede competir en igualdad de oportunidades con los modelos Palm V que dominan la gama alta. Se presentó en marzo de este año como respuesta a la serie m500 de Palm, que incorporaban una ranura de expansión similar a la de Handspring.

Todavía hay otro frente: los modelos de alta gama que incorporan una pantalla en color. Estos tienen varios inconvenientes: son más pesados y la batería dura menos tiempo. Sin embargo, hay un porcentaje alto de usuarios dispuestos a pagar casi el doble por ellos, como demuestran las ventas de los iPAQ color de Compaq. Aquí Palm tiene puesta una bandera con sus modelos m505 en un territorio al que Handspring no alcanza. Tampoco llega a la gama baja, donde se encuentra el modelo m100 de Palm.

La sombra de Redmond y el pingüino

Como en otros muchos campos, la entrada de Microsoft en el juego de los dispositivos de bolsillo fue grande, ruidosa y de mala calidad. El sistema operativo Windows CE, pensado para los PDAs, que al principio no disponían de herramientas de reconocimiento de escritura, no era más que una versión en miniatura de Windows 95, y por tanto incómoda e inestable.

No obstante el sistema, ahora llamado Pocket PC, ha mejorado sustancialmente. Con el apoyo de fabricantes como HP, Casio o Compaq que comenzaron a fabricar atractivos modelos parecidos a Palm en diseño, y mucho más potentes, además de un estudio en serio de la sencillez de uso, se presentan como serios rivales.

Y lo que parecía un experimento, embutir Linux en un PDA, se ha convertido en una alternativa real y muy atractiva. A su favor, la tradicional robustez y una horda de combatientes del código abierto dispuestos a desarrollar todo tipo de aplicaciones. Compañías como Sharp, Samsung o Agenda darán que hablar en los próximos meses,

El futuro, con antenas

Los organizadores personales se dirigen inevitablemente hacia una fusión con las comunicaciones inalámbricas. El usuario de estos dispositivos, claramente empresarial y de nivel medio-alto, empieza a echar de menos ciertas cosas. Consultar y responder al correo electrónico. Navegar, o por lo menos acceder a datos a través de la Red, tal vez almacenados en la intranet corporativa. Disponer de acceso sin cables a una red local. Los dispositivos que ofrecen estas soluciones son todavía demasiado caros, demasiado complicados o ambas cosas.

Los modelos de la serie VII de Palm disponen de estas la mayoría de estas características, pero a través de una red que sólo tiene cobertura en determinadas ciudades de EEUU. Por otro lado, los módulos de expansión que convierten a las Handspring en un teléfono también permiten conectarse a la Red y la mayoría de los modelos de otros fabricantes de gama media o alta ofrecen un módem opcional.

Pero la integración total todavía no ha llegado. Además, los fabricantes de teléfonos móviles quieren su parte del festín, como demuestran los modelos de Ericsson o Nokia, híbridos de teléfono y organizador.

Las aplicaciones de tales dispositivos están mucho más allá de las necesidades del ejecutivo de turno: control de historiales médicos dentro de los hospitales, inventarios, educación… Todo lo bueno de un PC y más, en la palma de la mano. Algo que por cierto, puede ser un duro golpe para las ventas de portátiles.

Cuando los estándares, redes de comunicaciones, servicios, precios del acceso, sistemas operativos móviles y (quién sabe) empresas comiencen a formar grumos dentro del espeso caldo de la informática de mano, y estos cacharritos se hagan si cabe más sencillos de manejar, con un mejor reconocimiento de escritura y voz, veremos grandes cosas.


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