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Conectados por el enchufe

Internet todavía no es algo disponible en cualquier lugar, ni siquiera en los países más avanzados del mundo. Sin embargo, tras más de un siglo de historia, la electricidad sí lo es. Y la electricidad circula por cables de cobre, igual que el teléfono o los datos. ¿A alguien se le enciende una bombilla?

En efecto, la idea de transmitir datos empleando la red eléctrica no es nueva. De hecho son las propias compañías eléctricas las que han desarrollado los sistemas llamados PLC (Power Line Communications) para aplicarlos, como no, al negocio que mejor conocen: vender electricidad.

Desde hace años existen en el mercado modelos de módem PLC que las compañías eléctricas emplean para recoger datos de consumo y facturación. Son muy lentos (9600 bps) y sólo funcionan en una dirección (hacia la compañía) pero la velocidad es suficiente para estudiar las cargas en las líneas y pasar un par de facturas.

Sin embargo, la explosión de las tecnologías de la información está arrancando a las eléctricas de su letargo, y en todo el mundo se desarrollan proyectos de transmisión de datos a alta velocidad a través del tendido eléctrico. Algo que podría ser un gran negocio, con unas ventajas indudables.

Desde hace dos años, las compañías eléctricas han anunciado sus esfuerzos pero con magros resultados. El momento parece haber llegado, con consumidores conectados en Brasil, Alemania y Korea. En España las pruebas también han comenzado por parte de Endesa e Iberdrola.

Grandes esperanzas

Para empezar, la red ya está desarrollada, y con una capilaridad que no alcanza ninguna red telefónica. Cualquiera que tenga cerca un enchufe es un cliente potencial. Además, la eléctrica en muchos casos dispone de redes de fibra óptica que aprovechan el tendido de su red principal.

La fibra óptica llega hasta los transformadores desde los centros de servicio o proveedores de acceso. El transformador actúa como cabecera de la red, proporcionando conectividad a través de las líneas de baja tensión a todos los usuarios. El ancho de banda del que pueden disfrutar los clientes alcanza en las pruebas entre 2 y 10 Mbps según la tecnología empleada, suficiente para transmitir voz, información multimedia o crear redes privadas virtuales.

En casa, los electrodomésticos podrían ser controlados a través de Internet, e incluso se podrían detectar sus averías de forma remota. La nevera inteligente estaría un poco más cerca. Las instalaciones de domótica, hoy prohibitivas, serían algo común. La radio, la televisión y los juegos a la carta llegarían a cualquier enchufe.

En la oficina, montar una red local es tan sencillo como conectar el módem PLC al tendido eléctrico, sin necesidad de nuevos cables o redes inalámbricas. Del mismo modo se pueden instalar redes privadas virtuales y hacer más sencillo el teletrabajo.

Los obstáculos para este esplendoroso futuro son fundamentalmente técnicos.

La suciedad electromagnética de los cables

Si piensa que el famoso espacio radioeléctrico está lleno de ondas de radio en constante peligro de interferencia, tendría que ver cómo está el tendido eléctrico.

Es un problema de aislamiento. Compare un cable eléctrico con un cable de antena de televisión. El primero sólo está recubierto de plástico. El cable de antena tiene varias capas de plástico y una malla metálica intermedia que lo aísla de posibles interferencias.

Cualquier línea conductora es, por definición, una antena. Eso quiere decir que la instalación eléctrica de una casa actúa como tal, y es muy sensible a las interferencias que se produzcan en las frecuencias de transmisión de datos, alrededor de los 30 MHz.

La red eléctrica no está protegida contra las ondas de radio, pero tampoco contra el ruido electromagnético que puede introducir una afeitadora, la televisión o el propio PC. Todos estos aparatos se protegen a sí mismos de lo que pueda venir de la línea eléctrica (como una subida de tensión) con filtros y fusibles, pero nadie se preocupa de lo que vierten en ella.

Pero esa antena oculta en las paredes de la casa también funciona a la inversa: como antena radiante. La transmisión de datos podría interferir con las frecuencias de los radioaficionados, por ejemplo. Aunque el verdadero problema es la seguridad. Los datos serían literalmente retransmitidos hacia el exterior, a través de la línea y a través del aire; un regalo para los espías.

Los problemas técnicos se traducen en dinero: para filtrar y limpiar las líneas hacen falta equipos costosos, y aún así siempre hay un equilibrio entre la velocidad y el aislamiento: cuanto más se filtre la línea, más difícil es transmitir a altas velocidades.

Los sistemas empleados son similares a los empleados por ADSL. Las frecuencias de transmisión se asignan dinámicamente y los sistemas de corrección de errores están muy desarrollados. El asunto no es sencillo. La suiza ASCOM y la española DS2 (que ha firmado un reciente acuerdo con Cisco) son algunas de las compañías que fabrican los equipos PCS más avanzados.

¿Y los EEUU que opinan de todo esto?

En EEUU la idea no tiene eco. Las razones son socioeconómicas y simples: las eléctricas de ese país no saben mucho de comunicaciones, y a diferencia de Europa, los clientes tienen un amplio mercado de operadoras de banda ancha donde elegir a buen precio. Además en Europa los transformadores eléctricos son las cabeceras de servicio de cientos de clientes, muchos más que en EEUU, haciendo más rentable la instalación.

En Europa las perspectivas son por tanto más halagüeñas. Aún así, la mayoría de las empresas se encuentran con un servicio en fase de pruebas. En España, la eléctrica Endesa ha comprado recientemente el 15% de DS2, con cuyos sistemas ha desarrollado un proyecto piloto en Sevilla. Su proyecto de Barcelona emplea equipos de ASCOM. Por su parte Iberdrola tiene un acuerdo con la israelí NAMS, con quienes espera desarrollar sus servicios.

Los escépticos sostienen que las dificultades técnicas son insuperables, y que la red, como la de par trenzado de telefonía, sólo se puede exprimir hasta cierto límite, más allá del cual cualquier otra alternativa (cable, fibra, redes inalámbricas) resultará mejor y más barata. No obstante, la oportunidad para las eléctricas allí donde el acceso es caro y escaso sigue presente. ¿La aprovecharán?

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