BAQUIA

Creando equipo

Uno de los pilares en que se apoyan las start ups es su departamento de tecnología, que es normalmente donde se acaba pagando todas las “genialidades” del resto de departamentos. Pero cada día es más difícil crear un equipo de desarrollo decente.

La culpa de esta situación es la vorágine de estas empresas nacientes a la hora de contratar gente, reclutar equipos completos o de hacer firmar al primer hijo de vecino, que generan una serie de errores de concepción preocupantes y que ya están empezando a dar sus frutos.

El concepto de que Internet avanza muy rápido se ha extrapolado a la experiencia y conocimientos del personal. No hay más que coger un puñado de currículos para comprobar como gente con menos de un año de experiencia en la Red, con un par de desarrollos bastante simples o encargados de tareas de mantenimiento, se atreven a pedir sueldos, bonos y stock options como si de profesionales con una larga trayectoria se tratasen.

En cuanto a los conocimientos que ofrecen estas personas… mejor que no comentemos nada, porque suelen ser bastante más que limitados.

Esta situación es habitual, ya que siempre hay alguna empresa de Internet ansiosa por contratar gente que está dispuesta a pagar lo que sea, sin pensar realmente en el futuro. Son quienes revientan el mercado y obligan a las demás compañías a ponerse a su altura con el fin de poder competir en igualdad de condiciones por estos futuros empleados.

En este escenario es donde se recrean los más avispados, que se dedican a irse subastando por las empresas para ver quien es el mejor postor. Nuestro afortunado ganador de la puja se llevará a un auténtico profesional de poco más de veinte años y apenas seis meses de experiencia, pero con grandes dotes para un departamento comercial. Y lo peor es que este sistema funciona…

La otra opción que hay es ir a alguna empresa de selección de personal especializada en el tema de informática y/o telecomunicaciones a pedir gente.

Recibes la información y comienza el baile de titulaciones, desde farmacéuticos hasta periodistas (para que luego hablen de intrusismo profesional) con un cursillo o dos de HTML, JavaScript y en el mejor de los casos NT y ASP.

Tras este primer fiasco, haces un nuevo intento con la misma empresa de selección y descubres que ellos mismos se dedican a formar gente y vuelta a lo mismo: HTML, ASP, XML, JavaScript, NT. Lo justo para comenzar a trabajar y empezar a adquirir experiencia, sobre todo en SQL y bases de datos en general, principalmente para sacarle algo de partido a las páginas dinámicas que tanto parecen controlar en la entrevista.

Aunque tampoco es cuestión de quejarse, otras empresas de estas características no paran de anunciarse en todo tipo de listas de correo de emprendedores y empresas digitales con el fin de colocar a sus alumnos, apremiando a los solicitantes. Para luego tardar una semana en contestarte, y otra semana más para mandarte candidatos… como para ir con prisas.

En el peor de los casos, muchos de estos chavales terminan trabajando en otras compañías, donde los apuntan a todo tipo de cursos para aumentar sus conocimientos y de paso obligarles contractualmente a quedarse un mínimo de un año con ellos, mientras les descuentan mensualmente un porcentaje del sueldo para cubrir los gastos de los cursos.

No nos engañemos, este método es el que emplean desde hace años las mafias que introducen de manera ilegal a personas en España y les obligan a trabajar para ellos hasta pagar los gastos del viaje, entrada ilegal, etc. Claro, que tampoco es tan duro y estos chavales tienen constancia de que, cuando han terminado de pagar, se pueden ir de la empresa sin tener que comprar su libertad.

De seguir con esta espiral de sueldos desorbitados y métodos de fidelización de los empleados que rozan la esclavitud ¿a dónde vamos a llegar?

Si el mercado laboral no lo remedia antes, no tardaremos en ver una nueva sección en los informativos de las cadenas de televisión, justo antes de los deportes, donde informarán sobre los últimos fichajes, lo que ha costado su cláusula de rescisión o el aumento de dicha cláusula al techie de moda para que no deje la empresa.

El tiempo, como siempre, irá poniendo las cosas en su lugar.


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