BAQUIA

Cuento de la Navidad pasada

Permítanme que les hable de mí, para variar.

A lo mejor saben, y a lo mejor no, que escribo una página mensual de crítica de videojuegos para la revista El Víbora, con el título de Pixeltopía. Pueden incluso ver lo que escribí uno de los primeros meses. Tengo una foto en mi página personal. Hay gente que pone la foto de su perro, su novia, su gato, su coche, su bebé, su equipo de fútbol… yo pongo la foto de mi sección en El Víbora.

El caso es que hace tiempo que registré el dominio pixeltopia.com, pensando en hacer un sitio web sobre videojuegos. Quizá algún día incluso escriba un libro.Si buscan ustedes pixeltopía.com en cualquier base de datos de whois, me encontrán.

Vamos progresando. El enlace anterior no es sólo sobre mí, me, mío, javier, candeira, hiperactivo, y otras músicas celestiales. Por ejemplo, se puede cambiar el final del URL para darse cuenta de que CNN+ es de la Turner Broadcasting Corporation, o sea, de Time Warner, o sea, de AOL:

Y también para averiguar quién es el humorista que se haadueñado de retevision.com para montar el web paródico de \”Retenes y Visiones de Hoy\”:

Por cierto, que el nombre que mola, pero de verdad, es \”Retrovisión\”. ¿Les interesa? Una lástima. Ya está tomado.

No se desanimen, a lo mejor le pueden comprar el dominio a este señor. Seguro que sí. Al menos esto es lo que pensaría Dave Pindrys, un entusiasta emprendedor norteamericano. ¿Que cómo lo sé? Pues porque una tarde del diciembre pasado (1999, el año en que Prince nos animaba a festejar) recibí una carta suya:

>De: David Pindrys>Asunto: Pixeltopia.com>Hola, >Me pregunto si estarías interesado en desprenderte>de pixeltopia.com. Tengo grandes planes para el nombre, >como sitio de recursos sobre diseño de web/gráfico.>Por favor responde indicando bien si estás trabajando >con el dominio, o bien si estarías dispuesto a venderlo.>Atentamente,>Dave Pindrys* 
*(Por supuesto, Pindrys escribe en inglés. Esto es una traducción.)

¿Qué habrían respondido ustedes? Ya me lo dirán. O eso,o \”por favor, que quiten a este pesado y pongan al hiperactivo que había antes\”. Pero esto es, en líneas generales, lo que contesté yo:

>David,>bla bla bla videojuegos, bla bla bla revista, incluso bla bla libro >pero si me haces una oferta sustancial, estaré encantado >de considerarla.>Y si además de oferta sustancial, me puedes dar un >nombre de dominio alternativo para que haga mis cosas, >mejor que mejor.
Como ven, uno no vive para dar el pelotazo, pero está dispuesto a dejarse dar una alegría. Como dice Blanche Dubois, al final de Un tranvía llamado deseo: \”siempre he dependido de la bondad de los extraños\”. The kindness of strangers, en el original. Creo.

La maquinaria de la codicia

Acababa de enviar mi respuesta cuando llamó un amigo. Por entonces yo lo llamaba \”cariño\” (ahora lo llamo \”socio\”), pero es posible que ustedes lo conozcan como el eAnalista.

Este amigo mío no sólo escribe de negocios, sino que entiende de ellos. A mí me asombra. Tiene acciones en todas las compañías que suben. La pera. Yo voy y le cuento lo de la oferta de comprarme el dominio, y su instinto negociador se pone en acción:

-¿Qué le vas a pedir? 100.000 dólares por lo menos, ¿no?

Por aquel entonces eran 16 millones de pesetas. Con eso arreglaba mi casa, le hacía un regalo a mi hermana, y podía vivir un par de años, dedicándome mientras a mis proyectos hiperactivos.

– Bueno, no sé… seguro que no puede pagarlos.
– ¿No le puedes hacer el truco de la IP? A lo mejor escribe desde una dirección de Warner, y le puedes pedir más.

El truco de la IP al que se refería mi amigo es un traceroute. Un par de semanas antes un contacto de negocios había descubierto el nombre de la logia masónica que le pagaba el sueldo (y el bonus anual), y desde entonces estába impresionado con el truco de la IP. Esta también es una bonita historia, pero si se la contara a mis lectores tendría que hacer las maletas y huir de un grupo de ninjas de consultoría ávidos de mi sangre. Quizá más adelante, en otra ocasión…

– Hay un problema, cariño. Que esté en una dirección de Warner no quiere decir nada. También yo estoy en una dirección de PRISA, y soy un pringao.
– También es verdad. Pero este tío podría ser un productor. En cualquier caso, trabaja a escala americana. No pierdes nada por probar.

Pero resulta que no se podía hacer el truco del IP. David Pindrys escribía desde una cuenta de America Online, presumiblemente desde un gateway mexicano, o eso se imaginaba mi cerebro anegado de mazapán y jerez de cesta de navidad. Parecía que no va a ser un Product Manager de Warner. A no ser que este fuera su Plan Personal de Negocios, que nunca se sabe. En este mundo de redes, todo el mundo tiene un Plan de Evasión… ¡Y siempre podría tratarse de un Product Manager de AOL! (por aquel entonces, aún no eran la misma empresa).

Lo que sí que se podía hacer es el truco de Altavista. \”Dave Pindrys\” no salía, pero \”David Pyndris\” sí. ¡Bingo! (Nota: no pongo las comillas como el colmado de la esquina. Las pongo como la sintaxis de búsqueda de Altavista). Miren qué foto más buena del colega.

Parece que no voy a vender el dominio. Bueno, puede que todavía lo venda, pero lo que tengo claro es que no me lo voy a jugar a una partida de Myth II: Soulblighter.

En fin.

Estos niños norteamericanos de América del Norte son la pera. Como dice la jefa del eAnalista, parece que les enseñan a hacer bisnespláns en primaria.

La realidad va más allá de lo objetivo, en este caso los cursos de finanzaspara preescolares. La realidad también está en lo subjetivo, en el imaginario colectivo, el Zeitgeist, el inasible Espíritu de los tiempos.

Esta es la realidad: La navidad pasada, la Red se había convertido en la última frontera, Eldorado de las pasiones virtuales, en el compromiso entre la aventura y el éxito convencional para los que no quieren hacer ninguna componenda, y lo quieren todo.

\”En los años cincuenta y sesenta, los tipos creativos tenían una novela en la que estaban trabajando, y en los setenta y los ochenta, un guión. En la década-e, uno tieneun plan de negocios\”-Michael Wolff.
Y esto es todo. Espero que me sepan disculpar por haber dedicado un hiperactivo! al completo a hablar de mí mismo.

Gracias por su atención.

Javier Candeira es hiperactivo! Cree que la nostalgia ya no es lo que era, pero sigue creyendo en los cuentos de Navidad. Con agradecimientos a Pepe Cervera, Rosalía Lloret, Felisa Álvarez y el e-Analista. ¡Gracias, cariño!. Felices Navidades a todos. El lector que lo desee puede felicitarle las pascuas en [email protected].

Copyright 2000 (c) Javier Candeira y baquia.com. Se permite la copia íntegra y literal mientras se atribuya la autoría, se cite la fuente y se conserve esta nota de copyright.


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