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De la Nueva Economía a la Nueva Sociedad

Para una conciencia generalizada, nuestra época se presenta como el resultado de fuertes procesos de transformación de las estructuras económicas, políticas, sociales y culturales, que deciden en su conjunto una nueva situación frente a la que es necesario adecuar no sólo los sistemas de interpretación, sino también las formas de vida. Así, se habla de mundialización, de Nueva Economía o de Sociedad de la Información, pero apenas se observa el reflejo de estos procesos en la construcción de una Nueva Sociedad que recupere el protagonismo de lo humano sobre lo económico.

Desde esta perspectiva, abría Francisco Jarauta el II Foro de la Fundación Emilio Botín bajo el título \”De la Nueva Economía a la Nueva Sociedad celebrado el mes pasado en la Residencia de Estudiantes de Madrid. \”Esta nueva edición del Foro, nace con la intención de reunir voces, posiciones y reflexiones sobre dos territorios particulares como son las transformaciones principales de nuestra época y aquellas tendencias que con carácter sintomático pueden dibujar los futuros de las sociedades del planeta\”, exponía Jarauta, coordinador del Foro.

Grupo Tánger o repensar desde la ética

Hace ya más de tres años en esta misma Residencia, tenía lugar el primer el Primer Foro del Grupo Tánger, hoy en día Foro de la Fundación Botín, que surgía como espacio de reflexión de los principales conflictos civilizatorios de nuestros días. El Foro descansa sobre un trípode formado por Sami Naïr, Ignacio Ramonet y Francisco Jarauta, pero que cuenta entre sus filas con algunos de los más relevantes pensadores contemporáneos mundiales, tales como Riccardo Petrella, Susan George, Egdar Morin o Carlos Berzosa entre otros, cuyo principal punto de afinidad es reflexionar y hacer propuestas encaminadas a construir una Nueva Sociedad mejor que integre otras voces, otras miradas.

El Foro mantiene la intención de reunir miradas complementarias, nuevas perspectivas que reviertan directamente en la sociedad y hacer un mínimo ejercicio de prospectiva sobre lo que pueden ser las sociedades del futuro, desde un entorno interdisciplinar que aborde problemas económicos, políticos, sociales y culturales.

La pasada edición, bajo el título de \”Propuestas para el siglo XXI\”, intentaba con sus propuestas dibujar un mapa que, desde coordenadas cero, se replanteara los principales interrogantes que hoy día preocupan al planeta, pues las nuevas y complejas realidades, requieren nuevas soluciones, pero desde la ética. La presente edición titulada \”De la Nueva Economía a la Nueva Sociedad\”, intentaba establecer la relación entre las constantes del reinante nuevo orden económico y sus principales consecuencias. Entre los ponentes estuvieron Marc Augé, Félix Ovejero Lucas, José Juan Ruiz o Alessandro Pizzorno entre otros.

Un proyecto social relegado al económico

\”La ausencia de proyecto político y la supeditación de la política a unas pragmáticas derivadas de la primacía del mercado, establecen una serie de puntos que, analizados desde esta perspectiva, generan la difícil previsión de un futuro europeo en el contexto de la mundialización\”. Para Jean Paul Fitoussi la cuestión es: \”¿A quién beneficia el nuevo orden económico? Es una pregunta asociada al deseo de encontrar un nuevo orden social menos desigual del que reina hoy: el orden del mercado. Tras la palabra mercado se esconden muchos significados. Hablar de mercado es hablar de un mercado que favorece la desigualdad, de un mercado regulado por los monopolios y no por las ideas de igualdad. La ideología de la que surgió el mismo, no puede adaptarse más al tiempo en que vivimos, pero seguimos adaptando soluciones heredadas desde hace tiempo, sin detenernos a evaluar las consecuencias que se derivan de estos modelos\”.

¿Progreso o regresión?

\”El concepto de progreso hay que redefinirlo y luego reencontrarlo\”, continúa Fitoussi. \”Una característica de nuestra época es que no sabemos precisamente cuáles son las dimensiones reales de lo que sucede. Tomo como ejemplo un estudio reciente que se acaba de publicar de los EEUU que muestra que el crecimiento de los últimos años sólo era favorable a poco más de un 20% de la población. Para el resto, casi un 80% no implica progreso. ¿Qué significa entonces crecimiento económico? Para conocer el significado de progreso este crecimiento ha de llegar a una parte más amplia de lo social, de los individuos. Un crecimiento que sólo beneficia al 10% no es un progreso real\”.

Para Fitoussi, reencontrar el significado de progreso es decir expresamente hasta qué punto estamos en condiciones de permitir que las desigualdades crezcan. \”El problema, expone, es que existe un vacío político: los pueblos de Europa no reciben información sobre la construcción de su futuro. Cualquier orden nunca puede ser pensado como un orden espontáneo, sino como algo voluntario. El orden significa proyecto. No puede existir orden sin proyecto, pero hoy día, el proyecto económico se encuentra tras el social. El orden social existente no se adapta ya al orden social del mercado\”.

En opinión del profesor italiano, tras la mundialización algunos se han enriquecido mucho pero otros han empobrecido, y así, los que han salido ganando dicen a los que pierden: \”lo sentimos mucho, pero las leyes de la mundialización son muy duras. Si se quiere que el modelo económico siga creciendo, unas economías han de enriquecerse y otras empobrecerse, como nuevo modelo de contrato social\”.

Europa: menos democracia, más mercado

¿Y cómo reacciona Europa ante este contexto? Existen relaciones que intentan cohesionar la realidad social con la eficacia económica, pero el coste de la protección social aumenta y merma la competitividad del territorio. La realidad de los discursos políticos es que la medidas tomadas por los gobiernos son las medidas económicas. Pero la política social no es un simple apéndice de la política económica, porque es consustancial a la democracia.

¿Qué significado tiene un enriquecimiento que favorece sólo a una minoría de la población? ¿Refuerza la democracia? Parece que no. Si tuviéramos que elegir entre democracia de mercado, entre democracia y mercado o entre menos democracia y más mercado, parece que el grado óptimo de democracia para mejorar la eficacia económica está en la mitad del que existe actualmente, ya que los límites de la democracia impiden un crecimiento económico máximo. Pero el mensaje principal debería ser el inverso, para intentar repartir de forma más equitativa la precariedad que el sistema económico provoca.

EEUU: referente sin modelo social

Actualmente, Estados Unidos es la referencia universal, nuestro futuro, representan todo lo que podemos aspirar o esperar. Pero vemos que nunca han tenido un modelo de país. América dejará de ser el modelo de referencia cuando la mirada se traslade hacia un modelo social. Actualmente el modelo existente, el programa de Europa es de adaptación al ritmo estadounidense, pero no es un modelo de evolución. Es un fenómeno no habitual, un modelo particular que resulta de combinar modelos políticos, presupuestarios y sociales.

El discurso del Banco Central Europeo es de moderación salarial, pero un crecimiento sin ventajas para los asalariados no tiene sentido. ¿Si los asalariados ya no participan en la redistribución de beneficios, puede denominarse realmente crecimiento? Un crecimiento que no revierte sobre el 80% de la población mundial no es tal. El modelo económico de Europa es un liberalismo forzado, pues parece forzado crear una nueva lucha de clases que separará a los propios trabajadores. La única libertad que tiene el trabajador en las empresas es dar lo mejor de sí mismo. Si no lo hace, deja de ser competitivo y pasa a ser obsoleto. Y esto no es compatible con las necesidades del desarrollo social.

Estos fenómenos que pueblan el nuevo orden social, derivado del nuevo orden económico, provocan la sensación de que estas nuevas categorías que definen el panorama no favorecen a un aprovechamiento de los recursos para la mejora de la totalidad. Cuando esto ocurre, es porque las transformaciones no han sido para bien, que han sido aprovechadas por unas minorías que han especulado con las nuevas oportunidades de la Nueva Economía en beneficio propio.

El papel del Estado: papel mojado

La mundialización parece un pretexto al servicio de la política liberal. Lo que genera el sufrimiento social, lo que frena el desarrollo de los países del Sur es que los del Norte les cerramos los mercados. Existe una verdadera conciencia de un vacío político en Europa, porque las reglas que imperan limitan la soberanía de cada país y además impiden que surja una soberanía europea.

¿Y dónde queda el papel del Estado? Estamos ante un proceso ideológico que denigra las intervenciones del sector público. Todo lo que se considera intervención por parte del Estado viene a entenderse como una carga. Los años 90 se podrían considerar como los años más liberales que ha tenido Europa, pero al mismo tiempo se podrían ver como el periodo con mayor intervención política, con hechos clave tales como la moneda única, la reunificación del país, la reconstrucción del mercado, etc.

¿Existe la Nueva Economía?

Para Joaquín Estefanía, director de opinión del diario El País, la Nueva Economía es un paradigma reciente. \”Este concepto comenzó hace un lustro, basado en una revolución tecnológica importante, que se apoya en una revolución económica que creía en un modelo de crecimiento sostenido, hasta que en abril de 2000, de repente, las bolsas de valores empiezan a torcerse, a caer, se empieza a hablar de cibercrack y vemos como todo lo construido hasta entonces va retrocediendo hasta constatar que la Nueva Economía no es en sí un nuevo orden económico, sino que se basa en lo mismo de antes\”.

\”Al conocer los datos del último estudio de la OIT, se puede comprobar como el número de personas que navegan por Internet supone el 6% de la población mundial. Por ello estamos hablando de 360 millones de personas. El principal componente de la Nueva Economía es Internet, por lo que hemos de pensar que la Nueva Economía afecta a una parte muy pequeña de la población del planeta, aunque sea la parte en la que estamos nosotros\”, añade Estefanía.

Respecto a Internet, tanto Estefanía como José Ignacio Wert, presidente de Demoscopia, se mostraron un tanto escépticos. Para el primero, el hecho de que tan sólo tenga acceso a la Red una minoría de la población del Planeta, incrementa la brecha digital entre los conectados y los desconectados a la Sociedad de la Información. Para Wert, el núcleo económico ha sufrido una transformación importante debido a la mundialización y uno de sus principales componentes ha sido la revolución de las Tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), así como la liberalización de dicho sector. Existe un nuevo entorno relacional cuyo protagonista es Internet, sector en el que España se sitúa al Sur de la Nueva Economía.

Porto Alegre o la reconstrucción del Planeta

Resulta significativo que el II Foro de la Fundación Emilio Botín se haya celebrado casi a la vez que en Porto Alegre tenía lugar el I Foro Social Mundial (FSM). A este respecto, Estefanía calificó la tensión entre Davos y Porto Alegre como algo positivo: \”Me parece muy sugerente el FSM, que se esté celebrando a la vez que el foro de Davos; que uno se llame Foro Económico Mundial y, el otro, Foro Social Mundial. Y me parecerá muy sugerente contrastar las conclusiones, bastante alejadas, a las que se llegará en cada uno de ambos encuentros\”.

La propuesta del FSM trataba, al igual que el Foro de la Fundación Botín, de elaborar una arquitectura para favorecer esa nueva construcción. Ambos nacen con la vocación de construir, de hacer. El primer Foro Social Mundial (FSM) es un experimento que tiene como principal misión construir la utopía de un mundo donde haya mayor igualdad en el reparto de la riqueza, un mundo más justo. El Foro de la Fundación Botín continuará con diversos encuentros y actividades para mantener un análisis de las grandes transformaciones de la época, de sus tendencias. Sobre todo, para construir una Nueva Sociedad donde, como decía Egdar Morin, \”el siglo del conocimiento no se transforme en el siglo de la ceguera\”.


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