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De Wikipedia, ultrajes y despechos

Hace unos días conocimos la noticia de que WikiScanner, una herramienta creada por un estudiante norteamericano, permitía rastrear la IP de las entradas editadas en la popular enciclopedia online para detectar su origen. Así se descubrió que muchas partes interesadas (entre ellas el Vaticano, la CIA o el Partido Demócrata estadounidense) daban su particular versión de determinados hechos, arrimando el ascua a sus intereses.

La noticia fue recogida en numerosos medios, entre ellos varias emisoras de televisión españolas, que incluso llegaron a mostrar imágenes de lo sencillo que resulta para cualquier usuario entrar en la Wikipedia y manipular a su gusto cualquier entrada, cambiando el contenido de los textos a su antojo, introduciendo si lo desean datos erróneos o falsos… al estilo de como se ha descubierto que se comportaban la CIA o el Vaticano, vaya.

En realidad, estos reportajes no estaban descubriendo ninguna novedad: cualquier usuario familiarizado con el funcionamiento de la Wikipedia conoce sobradamente que ésta se nutre de los contenidos aportados por los propios usuarios. Pero semejante acción ha provocado un gran revuelo en la blogosfera española (incluida una entrada sobre el asunto en la propia Wikipedia), desatando airadas reacciones de algunos bloggers que han acusado a Antena 3 y La 2 poco menos que de terrorismo tecnológico.

Lo primero que cabe decir a todos los puristas que se afanan en defender la integridad de la Wikipedia es que la mayoría de ellos están empleando un término incorrecto: el verbo vandalizar no existe en castellano. Ya que tanto celo han puesto en este asunto, les aconsejaría que no pierdan las formas con el lenguaje, y que se esfuercen un poco en buscar una palabra válida en nuestro idioma.

Hecha esta matización, volvamos al asunto de la integridad wikipédica. \”Incitadores al delito\”, \”se mean sobre la cultura\” o \”animar a hackear\” son algunas de las calificaciones que se han podido leer estos días en diferentes blogs dirigidas a las dos cadenas que emitieron los polémicos reportajes. ¿Es para tanto el asunto? ¿No les parece una reacción un tanto exagerada? Sinceramente, a mí sí.

Creo que todos estaremos de acuerdo en que los noticiarios de Antena 3 son los más cercanos al sensacionalismo y al alarmismo: diría que entre sus redactores tal vez se haya reciclado algún trabajador del legendario periódico “El Caso”. Sus telediarios a menudo parecen diseñados para provocar que la comida o la cena se nos atragante. Y sin embargo, no estamos acostumbrados a ver protestas de los aludidos en sus informaciones.

Puede que muestren, por ejemplo, imágenes de unos atracadores reventando el escaparate de una joyería en un alunizaje, pero al día siguiente los joyeros no toman las calles protestando por esa (supuesta) noticia didáctica; o en los minutos dedicados al deporte, quizás veamos una pelea entre aficionados de diferentes equipos, pero luego los clubes de fútbol no les denunciarán por difundir técnicas de guerrilla urbana… O tal vez expliquen la forma en que la Guardia Civil investiga el origen de un incendio, lo cual no provoca que los agentes forestales pongan el grito en el cielo por mostrar la manera de quemar un monte. Y si lo hicieran, diríamos: \”Vaya estupidez, el que está tan loco como para quemar un monte no necesita que le expliquen como hacerlo, y la gente normal y sensata que vea esa noticia, no va a descubrir de repente que tienen vocación de pirómanos\”.

¿Por qué entonces esta exagerada respuesta de los ultrajados bloggers ante la –presunta- violación de \”su\” Wikipedia? Tal vez sienten que Internet, y especialmente la llamada Web 2.0, es todavía un territorio que existe por y para los usuarios, que la mantienen con sus contribuciones, interacciones, comentarios, debates, etc. Tal vez por eso se hayan tomado el tema como una ofensa personal.

Por otra parte, que los medios tradicionales no acaban de entender el funcionamiento y deontología de la Web, y que suelen dar visiones sesgadas, recurriendo a tópicos tremendistas e intimidantes (Internet, herramienta del demonio), es también algo indudable. Pero en el caso que nos ocupa, no dejaban de dar una información objetiva (WikiScanner) ilustrada con un sencillo ejemplo (es fácil editar una entrada en la Wikipedia). ¿Era necesaria semejante exhibición de despecho?

Para consuelo de los airados, piensen otra cosa: si alguien tiene interés en manipular la Wikipedia, probablemente se va a cansar enseguida de hacerlo, a poco que vea como sus intervenciones son detectadas y corregidas por la gran masa de usuarios. Además, no debemos olvidar que la Wikipedia tiene sus propios mecanismos de autodefensa para corregir las adulteraciones en el contenido: advertencias de que el material no está revisado y puede contener incorrecciones, además del continuo trabajo de pulido de los contribuyentes y editores, que supervisan y corrigen las informaciones imprecisas.

Ahora temo la que se puede armar el día en que en un informativo se explique lo que es un troll, o las técnicas que utiliza un ciberdelincuente para entrar en una base de datos… Lo mejor va a ser no ver más la tele.


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