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Democracia directa, ¿ilusión incumplida?

Hace muy pocos años, los partidarios de la democracia directa se las prometían muy felices. Pensaban que la introducción de Internet iba a facilitar la realización de consultas electorales directas (referéndum). Sin embargo, hasta ahora el impacto ha sido modesto. Los mecanismos de democracia representativa y la \”clase política\” que dice representar a la ciudadanía siguen reinando a sus anchas.

Algunos modos deterministas de analizar y pronosticar el devenir de la historia, las filosofías de la historia, ven en la tecnología la liberación final del ser humano. Para Carlos Marx, por ejemplo, el desarrollo tecnológico debería ayudar al ser humano a superar la lucha de clases y la alienación que, según este pensador alemán del siglo XIX, produce la división del trabajo.

Las tecnologías de la información como factor positivo para la evolución de las instituciones democráticas…

Con el enorme desarrollo en los últimos veinte años de las tecnologías de la información, otros pensadores (por ejemplo, los anarcocapitalistas o algunos exponentes de la Teoría Económica de la Política o \”Public Choice\”) formularon teorías de progreso hacia una sociedad más equitativa y eficiente. No debe extrañar que la propagación del uso de Internet despertara ilusiones similares. En concreto, muchos observadores pronosticaron que la tecnología interactiva de la Red iba a fomentar los deseables sistemas descentralizados de toma de decisión ciudadana (democracia directa).

…y el desarrollo de mecanismos de democracia directa…

Una de las consecuencias de la utilización de estos mecanismos de coordinación de democracia directa-electrónica es la desaparición o la disminución del papel del intermediario político o representante de los ciudadanos (diputado, concejal) que existe en las democracias representativas. Con la desaparición del papel del representante, según los teóricos de la democracia directa y de la Teoría Económica de la Política (Public Choice), se acabaría con la asimetría existente, especialmente en muchos países latinoamericanos, entre los intereses de los ciudadanos (los representados) y los que supuestamente les tienen que representar, los políticos (que además de representar a los ciudadanos tratan de maximizar sus propios intereses; riqueza, poder, amiguismo, etc.).

¿Ha habido avances en este sentido a partir de la introducción de Internet como canal de comunicación para las masas? Ha habido casos de votaciones efectuadas por Internet en algunos países como el Reino Unido, pero en líneas generales la adopción de la Red a escala masiva no ha sido lo suficientemente rápida. En muchos países en vías de desarrollo, otras urgencias, aún mayores, como paliar la desnutrición de amplios sectores de la población, han sido lógicamente prioritarias. Pero un problema mayor ha residido en la rigidez de los sistemas políticos para adaptarse a la votación por Internet, así como para modificar las instituciones de la democracia representativa hacia las de la democracia directa. Esto se podría haber hecho, especialmente en las democracias federalistas, a escala nacional, regional y comunal.

…no han producido, de momento, los resultados que algunos esperaban

¿Ha tenido la aparición de Internet el efecto de desintermediar la política? Todo indica que no. Al menos en Estados Unidos, país con una alta penetración de la Red. James Fallows, el periodista y analista del mundo de los medios de EEUU, afirmó en un artículo escrito el 16 de noviembre de 2000 en el New York Review of Books que si fuera cierto que Internet ha tenido el efecto de desintermediar la representación política, el dinero debería de contar menos en las campañas electorales ya que la necesidad de anunciarse en las grandes cadenas de televisión, radio y periódicos para darse a conocer ante el gran público ya no sería tan grande. En ese caso, los políticos, y todavía más sus ideas, serían conocidos por la población debido a su presencia en distintos websites.

¿Coincide la evolución del volumen de los presupuestos de los principales partidos políticos estadounidenses con esta tendencia? Categóricamente, no. Hasta septiembre de 2000, el año de las elecciones presidenciales estadounidenses que los medios bautizaron como \”las elecciones de Internet\”, la campaña republicana Bush-Cheney y la campaña demócrata Gore-Lieberman habían recaudado un total de 303 millones de dólares. En un punto similar del transcurso de la campaña de las elecciones de 1996 los dos grandes partidos estadounidenses recaudaron 237 millones de dólares y en las de 1992, 123 millones. Evidentemente, a la hora de promocionar a los representantes políticos el dinero no sólo sigue contando, sino que en la actualidad vale todavía más.

Si bien el impacto de Internet sobre el funcionamiento de la mayoría de los sistemas políticos no ha sido muy fuerte, sí se puede decir que la difusión de información de manera descentralizada a través de Internet ha impulsado la transparencia y el debate así como facilitado el activismo político. Es indudable que la pluralidad de opiniones se ha visto impulsada con los innumerables sitios web, de muy distinto signo político, que han aparecido en los últimos años. Este primer efecto positivo sobre la pluralidad y la libertad de expresión democrática puede, y debe, de dar paso a una segunda etapa. En esta segunda fase se debe de aprovechar en mayor medida la interactividad de Internet para impulsar mecanismos de democracia directa que disminuyan el poder de las frecuentemente corruptos representantes de la clase política.


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