BAQUIA

Doce meses que revolucionaron la economía

Hace ya un año que Baquía abrió sus puertas a todos los internautas. Han sido sólo doce meses, pero a juzgar por lo acaecido parece mucho más. Y es que en Internet 365 días dan para mucho. En este tiempo nuestras páginas y boletines han tratado de reflejar todos los acontecimientos relevantes que han ocurrido en la Nueva Economía y que han cambiado (quién lo iba a decir) el panorama económico internacional. Con sus informaciones y análisis, Baquía se ha convertido en punto de referencia para comprender todo lo que sucede en la Red. Ha pasado sólo un año, pero lo que ha tenido lugar en él ha supuesto toda una revolución de la que no hay vuelta atrás:

El Nasdaq, del sueño a la realidad

Ha sido como subir en la montaña rusa. En estos meses el índice de valores tecnológicos por excelencia ha pasado del todo a la nada, o mejor dicho del sueño a la dura realidad. Hace un año, el Nasdaq iniciaba la reacción ante la llegada masiva de empresas de Internet que buscaban financiación en los parqués. Unos meses más tarde, en pleno mes de marzo, el índice vivía su mayor apogeo (alcanzó los 4.780,22 puntos el 2 de marzo). Era la burbuja tecnológica, el momento de las OPVs y las revalorizaciones vertiginosas. Todo el mundo quería comprar Internet y en Europa (siempre reflejo de lo que sucede en Estados Unidos) comenzaron a generalizarse este tipo de mercados. Así, en el mes de marzo asistimos a la creación del Nuevo Mercado español.

Pero… llegó la crisis. A principios del verano muchas empresas comenzaron a variar sus planes de salida a bolsa. Fue la época de las caídas en picado que dejaron a muchas compañías prácticamente en la bancarrota. Hoy, la cordura parece haber vuelto: ni todo lo que sea puntocom es Eldorado ni la ruina. Los inversores han comenzado a seleccionar sus apuestas y el sector ha iniciado la depuración que marcará cuáles son las empresas del futuro.

El inacabable juicio contra Microsoft


Bill Gates

Pero si sobresaltos han tenido los índices bursátiles, el gigante Microsoft no se ha quedado atrás. El último capítulo destacable en el interminable culebrón judicial protagonizado por la empresa de Bill Gates tuvo lugar durante el último año. El gigante de Redmond se sigue defendiendo feroz y arrogantemente contra todos los intentos de dividirle acusándole de monopolio. Uno de los episodios más importantes del juicio ocurrió el pasado mes de mayo, después de que el juez Thomas Penfield Jackson asustara a todo el mundo proponiendo una partición en tres. El tribunal correspondiente, aconsejado por el Departamento de Justicia, tomó la salomónica decisión de escindir a Microsoft en dos: Los sistemas operativos, por un lado, y el resto de los programas (incluyendo el navegador Explorer y las posesiones en medios como MSNBC) por otro. La respuesta de Microsoft fue la de siempre, arrogante. Y como el Tribunal Supremo de los EEUU accedió a devolver el caso a la corte de apelaciones, la división se demorará durante bastante tiempo. Aún queda mucho culebrón por delante.

Mientras tanto, se han cocido cambios en el coloso del software. Por una parte, Gates abandonó la dirección en la empresa que fundó junto a Paul Allen y cedió su puesto a Steve Ballmer, el CEO más ensombrecido de todos los tiempos. Por otra, Microsoft presentó a bombo y platillo su nueva estrategia .Net, un replanteamiento del negocio que nadie entiende bien del todo, pero que muchos creen que esta orientado a mezclar tanto los diferentes productos de Microsoft como para que resulte imposible dividirlos. La última hora ha sido el reciente robo de su preciado código fuente, un grave error de seguridad, que tampoco le ha hecho ser más humilde.

Napster, el libertario que pasó por el aro


Los presidentes de Napster y
Bertelsmann anuncian el acuerdo

Napster, el programa que permite compartir y descargar ficheros de MP3, el país de cuarenta millones de habitantes, es por derecho propio uno de los protagonistas del último año en Internet. Napster es un directorio que pone en contacto a los que ofertan y a los que demandan música a través de la Red. Y todo iba (más o menos) bien hasta que a la banda de rock Metallica se le ocurrió sentar en el banquillo de los acusados al popular nodo, acusándole de violar la legislación sobre derechos de autor. El largo juicio, todavía en proceso, puso contra las cuerdas a Napster, que fue obligado a cerrar, aunque posteriormente se le permitiría seguir funcionando.

Pero, desde entonces hasta ahora, las cosas han cambiado mucho. Tanto, que el imperio Bertelsmann, dueño de algunas de las discográficas líderes a nivel mundial, ha alcanzado un acuerdo con Napster, desarrollando un nuevo sistema de pago que podría costar unos 5 dólares al mes. Aunque está por ver la efectividad del pacto (tratándose de Napster, una cosa es la compañía y otra muy distinta lo que ésta representa y además, los usuarios pueden recurrir a otros nodos prácticamente idénticos, como Gnutella), lo que persigue Bertelsmann es aumentar su presencia en Internet y concretamente en un campo, el de la música online. Sin embargo, las grandes han perdido el tren: ya nunca podrán cogerlo, porque viaja a una velocidad de crucero inalcanzable ya para las discográficas.

UMTS, Internet en el móvil a precio de oro


Ha sido sin duda la factura telefónica más cara de la historia. Las operadoras de telecomunicaciones han puesto toda la carne en el asador para hacerse con las licencias de telefonía móvil con acceso a Internet (UMTS) que los gobiernos europeos han otorgado en los últimos meses. Se calcula que estas compañías van a gastar en los próximos años entre 260.000 y 300.000 millones de dólares entre el coste de los permisos y el establecimiento de la Red. ¿Una apuesta demasiado arriesgada?

Este panorama de gasto ha perjudicado de manera importante a los valores bursátiles de las principales operadoras europeas que han visto también como las agencias internacionales de rating rebajaban su confianza ante las previsiones de endeudamiento. Pero lo peor de todo es que, además, los analistas no se ponen de acuerdo a la hora de ver cuándo se recuperarán estas inversiones. El acecho de otras tecnologías similares, como WAP, GPRS o iMode hace dudar sobre el futuro del UMTS, una apuesta ya demasiado grande como para fallar.

La crisis y sus consecuencias

A principios de verano sonaron las alarmas: muchas empresas de Internet comenzaban a tener problemas de liquidez. En Estados Unidos, avanzadilla del sector, se generalizan las bancarrotas de startups y decenas de trabajadores son despedidos cada día. Los planes de negocio no se cumplen, comienzan los fallos y los inversores dejan de dar dinero. Un día sí otro también nos hacemos eco de un nuevo entierro en el sector (pets.com, furniture.com, RX.com…). Es la crisis que finalmente también llega a Europa.

La quiebra de Boo.com fue un jarro de agua fría en el Viejo Continente que por fin asume que Internet no es el Santo Grial sino un mercado en el que lo que manda es lo de siempre: la gestión. Hoy las cosas parecen haber vuelto a su rumbo y el sector ha plantado los pies en la Tierra. La rentabilidad, por fin, se ha convertido el punto de referencia para las empresas que van aprendiendo de los errores del pasado.

La gran fusión: AOL-Time Warner


AOL y Time Warner crean un gigante

Fue la noticia del inicio del año 2000, un sobresalto que no nos extrañó. America Online, el gigante estadounidense del acceso a Internet compraba nada menos que el imperio mediático Time Warner, propietario de la cadena de televisión CNN o de publicaciones como Fortune, Time o Life. La valoración bursátil que en ese momento comenzaban a tener las compañías de Internet hacía que AOL estuviera valiera en 163.000 millones de dólares frente a los 85.000 millones de Time Warner. Un aperitivo. Internet daba por primera vez la campanada a ese nivel. Una empresa de la Red se comía a una de las mayores compañías del mundo en contenidos y comenzaba a dar muestras del poderío posterior que adquiriría el nuevo medio.

El Internet latino se hace notar

Aunque Estados Unidos lleva la delantera, el mundo latino no se quiere quedar atrás en la revolución de Internet. El mercado de habla hispana se ha revelado como uno de los de mayor potencial de crecimiento y las empresas autóctonas han comenzado a tomar posiciones aprovechando la ventaja de tener el segundo idioma más hablado del mundo. El portal español Terra, filial de la operadora Telefónica, ha sido, quizás, la compañía que más se ha hecho notar. Tras extender sus tentáculos por la mayoría de los mercados latinoaméricanos y haber protagonizado una espectacular salida a bolsa, en el mes de mayo sorprende con la compra de Lycos, uno de los primeros sitios estadounidenses, una operación que al final le ha costado cara. La crisis de los valores de Internet no ha perdonado al portal español que en la reciente fusión cotizaba muy por debajo del precio del acuerdo, eso sí han creado un gigante.


Wenceslao Casares,
fundador de Patagon

Pero el Internet en español ha tenido otras campanadas. Patagon, un exitoso sitio financiero creado por dos emprendedores, era comprado nada menos por el BSCH, un gigante de la banca español con enorme presencia en Latinoamérica que ya comenzaba a ver la importancia de la Red en su negocio. La operación reportaba a los fundadores del nodo más de 500 millones de dólares y los integraba en una de las apuestas más importantes de banca online del mundo. Pero Latinoamérica también atrae a las grandes empresas de otros entornos. Un gigante como AOL ha descendido al Sur con el fin de comer una parte del pastel que se va a rifar. Para ello ha creado, junto al grupo del empresario venezolano Cisneros, AOL Latinoamérica una empresa que de momento ni en bolsa ni en la realidad parece despegar.

Internet se generaliza

No se puede decir que Internet haya estallado (seguimos esperando), pero sí que ha comenzado a formar parte de la de existencia de mucha gente. Mientras hace 12 meses gran parte de la población no sabía ni qué era la Red, hoy la cosa va cambiando, aunque no mucho.

En España, al leer las cifras del último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) no queda más remedio que preguntarse a qué lado de la brecha digital se sitúa el país. Tan sólo uno de cada cinco españoles sabe qué es Internet y uno de cada tres no sabe nada de algo llamado correo electrónico. En definitiva, tan sólo un 17, 3% conoce la Red y la utiliza.

En Latinoamérica la situación no es mucho más alentadora. El crecimiento es superior al de España pero la población también. Así con 500 millones de habitantes, sólo 7 navegan. Con Brasil, Argentina y México a la cabeza, hay países donde la penetración de Internet es mínima. Eso sí, este panorama no quita que las previsiones sean halagüeñas. Según algunos estudios dentro de tres años los navegantes latinoamericanos serán entre 27 y 34 millones.

Villalonga, el héroe caído


Juan Villalonga

Se veía venir. Juan Villalonga, uno de los presidentes más ejecutivos que ha tenido Telefónica, abandonaba la compañía en julio de 2000 tras un largo enfrentamiento con el Gobierno de José María Aznar, amigo suyo de la infancia. Tras varios años al frente del gigante español de las telecomunicaciones, y de haberla convertido en la mayor empresa española por capitalización bursátil, Villalonga dimitía de sus cargos y dejaba el relevo al hasta entonces consejero de Telefónica así como copresidente de Altadis, Cesar Alierta.

Villalonga dejaba atrás un reguero de escándalos personales y económicos, así como el mérito de haber convertido a la Telefónica del monopolio en una multinacional dinámica y con enorme presencia en todo el mundo latino. También supo ver la importancia de Internet para una operadora y, tras el lanzamiento de Terra y su salida a bolsa, cerró el pacto de la compra de Lycos que ha convertido al portal en uno de los más importantes del mundo. En el lado negativo queda una de las etapas más controvertidas de la compañía y el abandono del que es su negocio tradicional, la telefonía de voz.

El bluf del año 2000 y otros asuntos

La seguridad ha estado en el candelero durante este año un día sí y otro también. Seguro que en los primeros momentos del automovilismo, con los accidentes ocurría lo mismo. Desde luego, no se verían como una estadística. A medida que la Red se extiende a un número mayor de personas, los medios se hacen eco de sus accidentes y lugares oscuros. Sólo la ubicuidad del correo electrónico ha hecho posible que virus como \”I love you\” y otros consiguieran extenderse tan rápidamente.

Los virus han encontrado en Internet un vehículo perfecto, y la única vacuna es la educación del usuario. La enseñanza de este año: cuidado con los archivos adjuntos. Tras el fallo del año 2000, que quizá por una prevención adecuada y quizá por una exageración de sus peligros, pasó sin pena ni gloria, nuevas amenazas acechan, reales e imaginarias.

Los haker también levantan ampollas. Algo sólo explicable por el hecho de que los que conocen los secretos de algo despiertan desconfianza. Éstos, que en principio sólo son programadores expertos, aparecen en los medios como delincuentes. Mala asociación de ideas, porque el policía que atrapa a un criminal informático también es un hacker. Resulta curioso comprobar la escasez de casos de robos reales. Los peores delitos de los hackers han consistido en dejar en ridículo a la CIA o a Microsoft, descubriendo sus mal tapados agujeros de seguridad.

Capital riesgo: de la locura a la prudencia


Si Internet ha supuesto una revolución por algo ha sido por la democratización que ha experimentado el acceso al capital. Nunca como hasta su aparición las ideas habían sido tan apreciadas, independientemente de su procedencia. Y es que el espíritu emprendedor ha vivido su edad dorada durante los últimos meses. Así, desde el nacimiento de la Red como fenómeno económico, el capital aventurero ha girado de forma radical hacia las nuevas tecnologías y cada día son más los fondos que nacen dispuestos a apostar por el sector en diferentes zonas del planeta. Ni siquiera el advenimiento de la crisis ha podido frenar la espiral inversionista, que en todo caso ha comenzado a mirar con mayor recelo a Internet, pero no a las actividades relacionadas como las infraestructuras o la informática. De hecho, las cifras cantan. Mientras que en los tres primeros trimestres de 1999 el capital invertido ascendió a los 6.800 millones de dólares, en el mismo período de 2000 este superó los 13.000 millones de dólares.

¿Tarifa plana?

En Internet, medio mundo tiene fácil el acceso y el otro medio lo tiene caro. Los europeos suspiran por el servicio de tarifa plana vigente desde siempre en EEUU. El cobro de las llamadas telefónicas por minutos, aplicado a Internet, es tan absurdo como cobrar el agua corriente por el tiempo que se abre el grifo. El clamor popular ha hecho que empresas y gobiernos reaccionen a lo largo del último año. Pero la meta no se ha alcanzado. La nueva y flamante ministra española de Ciencia y Tecnología estrenó su cargo prometiendo la tarifa plana, sólo para retractarse días después e implantar la llamada tarifa ondulada (en horario reducido) vigente en la actualidad.

No corren mejor suerte en otros países. Los intentos de ofrecer tarifa plana en el Reino Unido por parte de Altavista han terminado en estrepitoso fracaso por no poder dar respuesta a la demanda. (En Latinoamérica, donde los monopolios de telecomunicaciones ejercen como tales, sólo la banda ancha proporcionará este servicio en el futuro). Y sin embargo, todos los responsables de esta situación parecen de acuerdo en fomentar el uso de Internet como un paso fundamental para el desarrollo de la economía y la sociedad. Paradójico.


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