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EEUU prosigue su batalla contra la pornografía virtual

Como si les fuera la vida en ello, los congresistas estadounidenses se levantan como un resorte cada vez que el Tribuna Supremo les tumba una de las múltiples iniciativas legislativas introducidas en los últimos años para defender a la infancia de la pornografía que arrecia con Internet.

El pasado mes de abril el TS, como ya hiciera con la Communications Decency Act (CDA) en 1997, echó tierra encima de la Child Pornography Prevention Act (CPPA) al encontrar que chocaba contra la libertad de expresión defendida por la Primera Enmienda. Esta última ley estaba encaminada a erradicar la pornografía infantil virtual, es decir, a prohibir todo aquello que parezca (gracias a la tecnología o al maquillaje) a la pornografía infantil. Pero los magistrados del Supremo consideraron que \”prohibía expresiones que no evidenciaban crímenes y no creaban víctimas en su producción\”, y censuraron la prohibición de \”la representación visual de una idea —adolescentes realizando alguna actividad sexual— que es una realidad en la sociedad moderna y ha sido tema del arte y la literatura durante décadas\”.

Así las cosas, al igual que a la CDA le salió una sucesora edulcorada —la Child Online Protection Act (COPA)—, tras la CPPA llegó la Child Obscenity and Pornography Prevention Act (COPPA), que ha sido apoyada incluso por un alto funcionario del departamento de Justicia, que considera que criminalizar algunas formas de pornografía infantil manipulada digitalmente no va en contra de la Constitución ni de las tesis del Tribunal Supremo. Esta nueva iniciativa ha sido respaldada abrumadoramente (418 votos a favor y 8 en contra) por el Congreso, y una propuesta similar ha sido presentada ante el Senado.

\”Esta ley cierra la puerta que ha dejado abierta el Tribunal Supremo\”, según el congresista republicano Lamar Smith, que urge al Senado a \”actuar inmediatamente\”. Los legisladores justifican sus esfuerzos por combatir las imágenes generadas por ordenador al considerar que son clave para acabar con la pornografía infantil, y realizan juegos malabares, a los que se ha unido el fiscal general, John Aschroft, para presentar un texto que admita el Supremo.

Sin embargo, la nueva ley introduce pocos cambios a la versión de 1996 (CPPA), que prohibía cualquier imagen erótica en la que \”pareciese\” haber un menor. La nueva ley va contra cualquier imagen generada por una computadora que es \”virtualmente indistinguible de la de un menor involucrado en una conducta sexual explícita\”. Aunque sus partidarios sostienen que ha sido limada para respetar la Constitución, no son pocos los que piensan que los cambios no son suficientes como para que el Supremo haga la vista gorda.

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