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El 20% de las ‘start-ups’ de la época de la burbuja se ha ido a pique

Casi una de cada cinco empresas financiadas por el capital riesgo durante el \’boom\’ de Internet, entre los años 1999 y 2000, exhaló su último aliento antes de que los inversores pudieran vender sus participaciones, por lo que perdieron miles de millones de dólares, según un estudio sobre EEUU de VentureOne.

De las 1.842 start-ups que recibieron dinero del venture capital (VC) en 1999, el 22% ha sucumbido, comparado con la media del 15% de defunciones que se produjo en los siete años anteriores. Un año más tarde, la mortandad se contuvo un tanto: de las empresas financiadas con VC en 2000, sólo sucumbieron el 18%.

Aunque esos datos no parecen tan escandalosos como se pudiera imaginar, teniendo en cuenta lo que ha caído, VentureOne no incluye en sus cifras las start-ups que llegaron a tiempo de salir a bolsa antes de perecer.

Durante ese periodo \’dorado\’, las empresas de capital riesgo se llevaron un duro golpe por parte de las \’desagradecidas\’ empresas en las que invirtieron, que no llegaron a lanzar su OPV. Desde 1999, 15.300 millones de dólares de los VC se fueron por el desagüe de empresas que no lograron sobrevivir para contarlo.

Echando la vista atrás, desde 1992 y hasta agosto de este año, el capital riesgo ha invertido unos 124.000 millones de dólares en start-ups que han permanecido en manos privadas, 26.100 millones en empresas que salieron a bolsa y 26.700 millones en compañías que fueron adquiridas o se fusionaron con otras.

Lo pero es que, según VentureOne, lo peor no ha pasado: los cierres de empresas nacidas durante el \’boom\’ seguirán incrementándose. \”Hay muchos modelos de negocio de aquel periodo que ya no se consideran viables. A muchas compañías les llega la hora de conseguir nueva financiación, pero el escrutinio al que se las somete ahora llevará a que no la consigan. Va a ver un gran terremoto de los tiempos de la burbuja\”, sostiene pesimista John Gabbert, vicepresidente de VentureOne.

Un dato a tener presente al valorar objetivamente los fracasos de las start-ups, es el número de ellas que se ponen en marcha. Si bien desde principios de los años 90 se produjo un crecimiento sostenido, éste se dobló entre 1998 y 1999, y aumentó un 44% en 2000. Para colmo de males, la última y numerosa hornada de empresas que cerraron financiación de los VCs, lo hicieron minutos antes de que el mercado de OPVs y fusiones-adquisiciones se contrajera brutalmente, siguiendo el declive de los valores tecnológicos. Esto lleva a Gabbert a pensar que el porcentaje de fiascos hasta la fecha es modesto comparado con la cosecha de compañías de 1999-2000.

El problema es que el capital riesgo ya no arriesga. Ni invierte en negocios que no hayan demostrado solidez previa y se le ha agotado la paciencia para esperar que el mercado de las OPVs rebrote.

Si las cosas no andan boyantes en general, empeoran al hablar del sector tecnológico. En el segundo trimestre de 2002, el capital riesgo inyectó 5.100 millones de dólares en 538 acuerdos, manteniendo más o menos la actividad del trimestre anterior. De ese dinero, 1.700 millones de dólares fueron a parar a empresas de salud, que fueron premiadas con un 42% más. Por contra, sólo 2.500 millones de dólares fueron a parar a los 274 acuerdos del sector de tecnología de la información, lo que supone una caída del 49% y menor nivel en años, según la encuesta (PDF) realizada por Ernst & Young y VentureOne.

  • Más en CNNmoney/Reuters

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