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El auge de las mascotas virtuales

Hace unos años que los tamagotchi se pusieron de moda entre los niños de todo el mundo: una especie de llavero convertido en mascota digital, que demandaba todo tipo de atenciones (alimentos, compañía, juegos, etc.) para no morir. Más de un niño olvidó sus obligaciones con el bicho y sufrió el trauma de verlo fallecer…

La Red ha traído versiones digitales de estas mascotas, que tienen la ventaja de que no pueden morir, pero sí enfermar si no se les prestan las atenciones necesarias. Uno de los sitios más populares es Webkinz, que el pasado mes de mayo alcanzó un tráfico de 3,71 millones de usuarios únicos. Hacerse aquí con una mascota cuesta 13 dólares, aunque después su mantenimiento es gratuito durante un año.

La mascotas virtuales no necesitan salir a hacer sus necesidades a la calle tres veces al día, ni hay que regañarlos si muerden lo muebles de la casa. Tal vez este sea uno de los factores que explican el éxito de sitios como Nintendog, que permite interactuar con un cachorro en la pantalla de la Nintendo DS, jugar con él, hacerle cosquillas e incluso enseñarle trucos hablándole con un micrófono. Los que prefieran a los caballos, pueden optar por Pony Friends. También gozan de gran popularidad unas criaturas llamadas puffles, más parecidas a una pelusa gigante que a cualquier animal imaginable.

La atención que demandan todas estas criaturas convierte a sus cuidadores en usuarios regulares de estos portales, que visitan una y otra vez. Además, muchos niños no son especialmente constantes en sus tareas, por lo que a menudo son los padres los que se ocupan de mantener en buen estado a la mascota. Esto crea un público fiel muy atractivo para anunciantes y especialistas en marketing.

Por este motivo, no es de extrañar que Disney pagara 350 millones de dólares por hacerse con Club Penguin. En la web no hay publicidad, pero hay que pagar una cuota de 6 dólares mensuales por el acceso. Además, hay enlaces a la
web de Disney, que pretenden fidelizar al público más joven de la Red.

En definitiva, dado nuestro estilo de vida actual, donde no sobran ni el tiempo ni los recursos necesarios para mantener una mascota de carne y hueso que puede vivir muchos años, este tipo de negocios parece contar con un buen futuro.

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